Te reto
Esta es una historia horrible. Cómo las de antes. A la antiguita pues. Pregúntale a tus amiguitos de alrededor ¿Sabes cómo la sirenita tuvo la posibilidad de tener piernas?, ¿Cómo pulgarcito venció al ogro?, ¿Que hacían con los niños hechos burros en el cuento de pinocho?.... Ya casi nadie cuenta historias así, y no me refiero a historias fantásticas de dragones y hadas, me refiero a historias oscuras e incómodas. Así que hoy me tomaré la molestia de narrarles una. La diferencia sería que aquí no hay magia ni mitología; entes místicos o poderes sobrenaturales. En esta historia solo hay humanos haciendo cosas de humanos, y una de las cosas que mejor hacen es chingarse unos a otros sin importar el costo. Por ahora comencemos por conocer a nuestros héroes:
Román Martinez Esquivel, de quince años, es la promesa de que la escuela “Pancho Villa” tenga una justificación para decir que la escuela funciona después de su incendio hace cuatro meses a causa de estudiantes. Es un joven inteligente, de un excelente promedio y destacable en todas las materias, pero su mayor interés es el fútbol. Es tan buen estudiante que el director le permite usar sus icónicos tachos de total noventa aún con el uniforme de diario y los días festivos. Es el nombre más escrito en los baños de las niñas acompañado de un “te amo”, o “es mi novio”. Un joven envidiado y admirado. Hasta los de tercero le piden jugar con el, es un muchacho ejemplar, y es amigo de todos. Incluso les habla a los de grupo “B”, “C”, y “D”. Es muy humilde y amable con todos. Pero así como es ante los demás, tiene ciertos comportamientos rebeldes bien escondidos, tanto que cuando “alguien” escribió “Pongan papel” en el baño escrito con caca; nadie se imagino que ese repulsivo acto había Sido maquinado por el adorable de Román. Un agente del desorden en potencial camino a la anarquía con cada pequeño alboroto que hacia.
Hubo un tiempo en el que estaban construyendo el nuevo salón de usos múltiples y Román convenció a un grupo de estudiantes para voltear un baño portátil mientras uno de los albañiles había entrado. Nadie supo quiénes fueron los involucrados. Fue tal la confusión que optaron por echarles la culpa a los mismos albañiles. Pero su mal comportamiento tiene un origen: Según las niñas que se la pasan juntas de los brazos como zarigüeyas y pidiendo un peso a cada persona que se topan. María Monserrat Ontiveros y Flor Escobedo. Tiene el síndrome de “Thimoty Garnet”, el cual surge del hecho de que sus padres se están separando. Esto desenboca en un comportamiento desastroso impulsivo. Es un chavo que lo tiene todo y no tiene miedo de perderlo, ya que su padre es dueño de una empresa que se encarga de instalar equipos de refrigeración en tiendas departamentales, supermercados, industrias y oficinas. Por otra parte, su madre es jefa de enfermeras en el hospital. La cagada es que ambos han sido infieles el uno a el otro en múltiples ocasiones y se dieron cuenta por un accidentado correo enviado a la persona equivocada.
Rodrigo Andrade Torres. De 14 años, es el niño con la peor de las suertes, incómodo y alienado que se puedan imaginar. Este miserable esquincle trata constantemente llamar la atención, es buen amigo de Román, aunque lo envidia. Es el típico muchacho sumiso que suele ser la burla de algunos otros compañeritos “chinga quedito”, le hacen burla por qué sus papás no le dan dinero para el lonche, solo le dan para su micro de ida y de regreso. Cada que hacen honores a la bandera lo ponen al frente por andar alegue y alegue con sus amigos. Es flojo, distraído y sucio. Cuentan que un día le pidió sus tijeras a Nancy Arreola para quitarse una costra en la rodilla. Nancy dice que Rodrigo tenía sus manos y su pantaloncito llenos de sangre y que estaba masticando un pedazo de costra. Pero lo único que Rodrigo busca es el amor. Cuando se celebró la kermes del catorce de febrero se la pasaba ansioso buscando quien se case con el en el registro civil de la escuela. A él le llamaba la atención Yenifer Mendez, muchas veces intento regalarle chocolatitos y dibujos, pero sus amigas siempre se lo impedían, diciéndole “Ella es mucho para ti”. Y el solo se limitaba a ver a Yenifer besándose con su novio Jorge “El calcetose”. Le decían así por qué le faltaban los dos dientes incisivos. Total, el día de la kermes, todos los de su salón sabían que a Rodrigo le gustaba Yenifer, así que Román y unos cuantos niños más trajeron a Yenifer a jalones. Rodrigo estaba ansioso y nervioso en el “Altar” esperando a su futura esposa, previamente había ido al baño a peinarse un poco y masticaba cinco chicles de menta para darle un beso una vez firmada la acta que selle su sagrada unión. A lo lejos. Muchos gritos de niños y niñas acompañados de una horda de los mismos traían en medio a una aterrada Yenifer que pateaba, rasguñaba y maldecia a todos aquellos que la llevaban junto a Rodrigo al altar, sus zapatitos estaban ya rotos de las suelas de andar forcejeando, sus calcetas y falda llenas de tierra. Rodrigo miraba de lejos, tratando de ignorar a los compañeros y maestros que se burlaban de que no quería estar con el. La broma llegó a su fin cuando Yenifer terminó teniendo un colapso nervioso y cayó al suelo, después se la llevó la ambulancia, Rodrigo se acerco para disculparse (aunque no era su culpa), Yenifer lo escupió en la cara, y se fué. Después de eso tenía que ir con la psicóloga de la escuela tres veces a la semana.
Nuestro último héroe es Fabián Gutiérrez García. De 14 años. Es el mejor amigo de Rodrigo en la escuela, y pasa el tiempo junto con el y Román, el es de un rancho lejano llamado “Rincon de los lagos”, está tan retirado que ni las mentadas de madre llegan hasta allá es un muchacho reservado, se sienta al último del salón, solo habla con sus amigos. Tiene una rara inclinación a darle cartitas a las maestras arriba de cuarenta años, solo el y ellas saben que contiene esas cartas. Cuando ellas las reciben solo se ríen un poco y las guardan. Esto claramente lo hace cada que nadie los ve. Incluso para sus amigos Fabián es raro y todo un misterio. Vive con sus abuelos y suele cargar un encendedor muy bonito que le regaló su abuelo.
Ahora conozcamos al villano principal de la historia. Un personaje único y extravagante. Hablo de “El pelado Jenkins “ un vagabundo mugroso, de ropa andrajosa y rota. Tanto que se le suele arrimar el “pajarito” incluso si uno no quiere ni ver. Suele pasar frente a la escuela para “cotorrear”. El intendente Don Evaristo, y algunos maestros suelen amenazarlo para que se vaya, cuando esto pasa, se va a un baldío al lado de la escuela para seguir hablando con los alumnos; ellos suelen negociar con el para comprarle cigarros o encargarle tortas de la fonda de la esquina ya que la comida de la escuela se les hace culera. No les causa molestia, a algunos alumnos se les hace fascinante hablar con el. Ya que les habla cuando lo mandaron a la cárcel o cuando les cuenta lo que le pasó cuando intento cruzar la frontera. El motivo de su apodo es simplemente por su calvicie y una chamarra tipo rompevientos con la palabra “Jenkins” escrita. Este apodo es conocido por todos los alumnos y vecinos circundantes. Es amigable con todos y lo único que quiere es platicar y un poco de comida.
Resulta pues que nuestros héroes se preparaban en la mañana para ir a la escuela, Rodrigo tomó su lonche del día: Una torta de frijoles con queso ranchero y chiles en vinagre acompañado de un jugo de piña en cono, su mamá entraba a trabajar después de dejar a Rodrigo a la escuela, así que los dos iban juntos. Para la hora en la que Rodrigo estaba despertando, Fabián ya había recorrido medio kilómetro en burro con su abuelo para esperar la micro, llegó quince minutos temprano, así que le dio chance de desayunar un elote asado que tenían en una canastita con el burro, ahí estaba Fabián muy comodo con su elote frente al burro, cuando esté, apresuradamente le arrebato el elote a Fabián, el no pudo hacer nada salvo gritar del susto, por qué pensó que lo iba a morder, y el burro de tan rápido que hizo el movimiento comenzó a atragantarse con el elote, el abuelo intento salvarlo pero fue en vano, el burro calló de costado y por ende encima de la pierna de su abuelo, en eso llega el camión, Fabián y su abuelo están a dos metros de la micro tratando de quitar el burro. Y como el chófer no ve a nadie en la parada. El muy culero se va, pasa al lado y lentamente ve la tragedia, se ríe un poco y continúa con su trabajo. Román vive a 15 minutos de la escuela, el se viste, se lava los dientes, su mamá le da dinero y ambos padres lo llevan a la escuela. En el camino van peleando mientras Román los ignora escuchando música en su MP3.
El sol apenas va saliendo y ya en la entrada de la escuela están muchos padres de familia con sus hijos esperando a que abran. La hora de entrada es a las siete, pero ya son las siete quince, los niños se la pasan jugando y haciendo bromas de que ya no van a abrir. Incluso algunos maestros están hablando entre ellos preguntándose qué hacer. De pronto llega el director de la escuela, derrapando en su carro, y baja con la ropa desarreglada, tambaleándose y con risas estúpidas. Camina entre la gente diciéndoles “buenos días”, se detiene frente a un maestro y le dice: “¿Por que no fuiste mamón?, Te estuve esperando”. La gente se desespero y le indico que abriera la puerta, finalmente lo hizo, y poco a poco los alumnos comenzaron a entrar y los padres a retirarse. Rodrigo y Román ya se habían visto, se saludaron y se preguntaron el uno al otro si vieron a Fabián. Ambos se sorprendieron de que no haya llegado, el suele llegar temprano. Pensaban si esperarlo en la entrada, o ir a clases, pero optaron por ir a clases. Los niños estando en su lugar, la maestra dio inicio a la materia de ciencias sociales, pasó lista y revisó tareas. En eso tocan la puerta y una compañera abre. Es Fabián, con su uniforme sucio, y su suéter un poco roto.
- ¿Qué pasó Fabián, por qué tan tarde?
- Es que el guayo le callo a mi abuelo
- ¿El que?
- El guayo
- ¿Qué?
- ¡Que a mi abuelo le cayó un burro encima!
Los niños no aguantaron la risa, en cambio la maestra aguanto un poco y le dijo.
- Ay Fabián, ya no sabes que excusas poner, que la otra vez que se te atravesaron las vacas en la carretera, la otra que una cabra le reventó una llanta a la camioneta a tu abuelo.
- Pero es verdad, el burro se murió
- Ya pásale ándale, pero tienes falta y no te voy a revisar la tarea
Fabián se fue a su lugar y se sentó, dejando caer la mochila, Andrea Patiño, la niña que se sentaba frente a el se volteo y le dijo:
- Yo te creo…. ¿Tu abuelito está bien?
- Si, está bien, solo se lastimó
- ¿De que se murió el burro?
- Se comió mi elote
La maestra levanta la mirada y se dirige con Fabián:
- Oye Fabián, en lugar de platicar ponte a hacer algo, no distraigas a tus compañeros.
Andrea agacha la mirada Fabián saca su libreta y hace como si trabajara, pero se puso a escribir una notita para Andrea. “Lo siento, gracias por preocuparte”. Ya en el receso. Román se encontraba jugando fútbol. Y Fabián y Rodrigo estaban comiendo bajo un árbol, Rodrigo es esa clase de niños que da un bocado a su torta, mastica con la boca abierta y mientras mastica le da un sorbo a su juguito ya un poco rancio por el calor. Fabián tiene un par de quesadillas tiesas guardadas en una lapicera que usa como tupper. Llevan un rato sin hablar, ahí Fabián se da cuenta que Rodrigo lleva más de quince minutos viendo detenidamente a un punto en específico. Es un grupito de niñas platicando, viendo a los niños jugar, ellas ríen y coquetean, en el imaginario de Rodrigo piensa que ellas se dirigen a él, así que el sonríe y levanta su mano esperando respuesta de ellas…. No hay respuesta.
- ¿Has visto a Maritza Quintero?
- ¿Cómo mo?
- ¿Has visto lo guapa que se ha puesto desde la secundaria para acá?
- No la vi en la secundaria
- Tenía muchos granitos… y ahora tiene menos, está muy guapa, ¿No te parece?
- La verdad no… ¿que pasó con Yenifer?
- Ya no me gusta, no me interesa
- ¿Ah, no?
- No, además tiene otro novio
- Ah, ya, ¿Con quién anda ahora?
- Con el pliegues
- Simón, el gordo del primero C
- Ei, ese mero
- ¿Te dolió aceptar que nunca le vas a gustar?
- Si, me dolió bastante. Yo quería invitarla a la fonda de doña Chayo, y ahí pedirle ser mi novia
- No manches, ¿Cómo le vas a pedir ser tu novia en un tianguis?
- En los lugares que menos esperas puede nacer el amor. Cómo en el tianguis, en la micro, en la fila de las tortillas, en las kermeses, en la toma de la ceniza…. Yo quería hacerla feliz, llevarla a mi casa, que se lleve bien con mi mamá, y pues seguir nuestra vida juntos. De esas relaciones dónde cuando ya son grandes decir “primero fue mi amiga, después mi novia y nunca nos separamos”.
Rodrigo se limpia un moquillo con su suéter, le da un mordisco a su torta y le dice a Fabián.
- Pero ya maduré, soy un hombre nuevo y no voy a rogar un amor que luche tanto por obtener. Ahora, cuando sea mayor voy a hablar de mi amor no correspondido con Yenifer y lo mucho que la ame, la voy a tener en mi memoria para siempre….
Mientras el par de amigos comían en silencio, Román se tropezó y callo de rodillas, raspándose las rodillas, unos compañeros lo levantan, y se dirige al árbol donde se encontraban sus dos amigos, llega cojeando. Abre su mochila y saca un refresco de cola y una libreta, arranca una hoja, abre el refresco y lo vierte en sus heridas, de inmediato coloca las hojas de libreta y hace presión. Todo esto ante la mirada confusa de sus amigos. Román voltea y limpiandose el sudor les dice:
- Me lo enseñó Rubén, sirve para que no se desgasten los ligamentos, así me duran las rodillas hasta los 30 años cuando juegue para la selección.
Román suele citar e imitar comportamientos de un tal “Ruben”, un amigo mayor que el, el cual conoce desde pequeño, según sus anécdotas, ha dicho que cuando Rubén tenía su edad tuvo relaciones con una señora casada. Es su ídolo y su inspiración a seguir. Rubén continúo con su remedio casero, saca su torta que le dieron sus papás y se dirige con sus amigos.
- Se me ocurrió una idea
- ¿Cuál?
- Una vez me dijo Rubén que cuando el iba en la escuela, solía salirse entre clases para tomar alcohol con sus amigos. – Fabián y Rodrigo quedaron en silencio. – Está papa, ayer en la salida ví que las mayas de atrás están abiertas de abajo, nos salimos cuando den el toque de entrada.
- Pero… ¿cómo vamos a conseguir alcohol?
- Es un ejemplo, mira, vamos a dar una vuelta a la cañada y regresamos.
- ¿No está muy lejos?
- ¿Entonces a donde?
A Rodrigo no le gustaba la idea, se ponía nervioso con solo hablar del tema.
- ¿No nos meteríamos en problemas?
- Pues si, tal vez un regaño por faltar a dos clases, no es nada que no puedas aguantar
- ¿Y si nos pasa algo?
- No pasa nada, somos tres vatos juntos, nadie se va a meter con nosotros.
- Me parece bien, cómo gusten. – dice Fabián
- Yo… no lo sé, no quiero preocupar a mi mamá cuando pase por mi y no me vea
- Vamos a regresar antes de la una, te lo prometo
- No… yo no quiero
- Ándale, no vamos a ir tan lejos
- Es que a parte no tengo dinero, ¿A dónde vamos a ir?
- No necesitas dinero, en serio, yo pago lo que se te antoje.
Rodrigo seguía dudando, y Román lo notaba, esto lo molestaba, por qué el quería vivir está experiencia con sus amigos.
- Que pocos huevos tienes Rodrigo. – Fabián se sorprendió y miro a Rodrigo también molesto, agachando la cabeza. - ¿Ya no quieres estar con nosotros?.
- Si, pero no ahora… no tan de repente.
- Si no es ahora, no lo volveremos a hacer. – Dijo Román insistiendo… Rodrigo sintió la presión y la mirada de sus amigos, miró a ambos y aceptó.
El timbre sonó y los niños tomaron sus mochilas, aprovecharon el bullicio para escabuirse en las rejas de la parte posterior de la escuela, levantaron la maya anteriormente mencionada por Román para salir.
Caminaron entre el baldío detrás de la escuela. Agachados, escondidos entre las hierbas altas y secas. Si alguien les prestaba atención alguien los podía ver desde algún salón del segundo piso. Al fin entraron a los complejos departamentales, ellos caminan entre los andadores que separan los edificios y ven a un pequeño grupo de cholos que solo pasaban el tiempo. Fumando y platicando. El grupo de los cholos guardaron silencio para prestar atención a los niños. Los miraban detenidamente, siempre pasa en los grupos de cholos que hay uno o más en específico que observan cómo caminan las demás personas. Es como el encargado de logística y lenguaje corporal. Determinando así su nivel de “placosidad” de alguien. Basándose en cómo mueve los pies, las manos o que tan alta tiene la mirada al observar a los demás. El detector de amenazas tiene como valores a asignar: “Ese wey va bien placoso” y “Esta pendejo”. Es como su detector de amenazas, si ven a alguien de un aspecto rudo ponen especial atención. Así pues, solo se dieron cuenta que eran tres niños con alta potencialidad de hacer algo divertido con ellos. No notaron ninguna amenaza. Los niños no querían hacer contacto visual ni causar problemas ya que si lo hacen pueden desatar una pelea campal. Cuando los niños se alejaron de la vista de los cholos al doblar la esquina. El especialista de los cholos señaló a un niño en especial. “vamos a chingarnos al chaparro”. Después de terminarse sus cigarros. El especialista en proyectiles de los cholos tomó una naranja de un naranjo que crecía en el ya mencionado andador. El grupo se dirigió a la esquina y pudo ver a los niños a unos quince metros de distancia. El especialista calculo la dirección del aire, la densidad del proyectil y la distancia a recorrer. Así, de forma mecánica lanzó la naranja. La cual impacto en la parte posterior de la cabeza de Rodrigo. El cual, al recibir santo chingadazo, se tocó el área afectada y sintió húmedo. Sus amigos hicieron un esfuerzo sobrehumano para no reírse.
- ¿Estoy sangrando?, ¿Qué me lanzaron?
- Nada, no traes nada
- Es…. Es una naranja
Para este punto los cholos se retorcían de la risa. Vitoreando la increíble puntería de su artillero. Fabián admiró la precisión del sujeto. El y Román cruzaron miradas con una sonrisa contenida en sus rostros. Mientras Rodrigo se limpiaba la pulpa de su cabello, sin poder ocultar lo mal que se sentía.
- Yo ni les hice nada….
Para animar a Rodrigo, Román les propuso comprar churritos preparados, a lo cual Rodrigo dijo que no tenía dinero. Román le propuso que el pagaría sus churros. Fue insistente y así pues, con sus churros en las manos se dirigieron a un kiosco, en el centro de un conjunto de departamentos. Después de comer, y ya con Rodrigo de buen humor, y como siempre con aspiraciones a encontrar el amor de su vida. Propuso un gran plan para su día especial, que para este punto, ya estaba disfrutando.
- En la Gustavo Guillén estudia una niña que vive cerca de mi casa, está muy guapa. ¿Y si vamos a verla?, Puede que ustedes también encuentren a una chava que les guste.
Los otros dos no dijeron nada en un principio, Rodrigo reitero su plan, siendo insistente. Cómo siempre, Fabián se mostró neutral y accesible ante la idea. Román no estaba del todo convencido, pero pensó “si vamos con el, para la próxima que nos hechemos la pinta, yo escogeré a dónde ir”, de todos modos puede que haya algo interesante por hacer. Los tres se pusieron de acuerdo, terminaron sus churros y se dirigieron a la ya mencionada escuela.
Al llegar notaron la pequeña inconveniencia de que aún se encontraban en clase.
- ¿A qué hora salen?
- A la una…. Son las doce veintiocho
Miraron a su alrededor, y vieron una tienda con maquinitas, Rodrigo hurgó en su mochila y sacó cinco monedas.
- Sabía que era buena idea guardar estás para cuando las necesitara… Va, que se armen las retas, ¿Quién juega?
Fabián fue con Rodrigo a jugar, y así pasaron un tiempo.
- Mira, me sé el triple de Atenea…. No, la cagué.
Se acabaron las monedas de Rodrigo, y Fabián se quedó jugando un poco más… de rato sonó el timbre de la escuela. Al poco tiempo los niños empezaron a salir, Román notó algo muy interesante entre los padres que esperaban afuera de la escuela. En una esquina estaba el pelado Jenkins. Esperando…
- ¿El pelado Jenkins tiene hijos?
- No lo sé, ¿Por?
- Mira
Román y Rodrigo vieron al señor entrando en la multitud. Poco a poco esta se iba disolviendo. Rodrigo estaba más al pendiente buscando a la chava que esperaba ver mientras se revolvía las manos anticipando lo que le diría cuando la viera. Román presto atención al hecho de que al poco tiempo, el pelado Jenkins salió de la multitud con una niña, la cual la tenía sostenida de un hombro, se notaba extraña. Por otra parte el pelado Jenkins miraba cautelosamente cada cierto tiempo.
Román junto a sus amigos y les sugirió seguir al vagabundo.
- Se veía raro, siento que algo raro va a pasar
- ¿Y si nos pasa algo?
- Es un viejo contra tres niños, ustedes lo distraen y yo lo golpeo, y salvamos la niña. Vamos a salir en el periódico si lo logramos
- Pero, ese no era el plan, dijiste que regresariamos antes de que llegaran nuestros papás.
- Aún hay tiempo, vamos
Rodrigo aún se notaba nervioso hasta que Román sugirió lo siguiente.
- ¿Qué tal que la niña se enamora de ti cuando la salves?
Accedió, finalmente y los niños fueron a seguirlo cautelosamente durante varias cuadras. Escondiéndose en las esquinas y atrás de los autos, hasta que vieron como el pelado tocaba en un portón oxidado, en una propiedad aparentemente abandonada de dos pisos. Después de tocar, metió su mano en el portón y abrió la puerta. Alguien más estaba ahí, ambos entraron y cerraron la puerta.
- Hay alguien mas
- No vamos a poder con esto, son dos personas. ¿Qué tal si nos ven?, Nos van a golpear
- Debe haber otra forma de entrar. – Dice Fabián mientras camina hacia otra calle, rodeando la casa. – Por aquí, miren.
En la calle de atrás se encuentran otras casas. Apenas recién construidas, de esas que aún no tienen ventanas ni puertas. Unos albañiles andan comiendo más adelante. Fabián camina, estimando a qué altura se encuentra la casa donde entró el pelado.
- Aquí, si saltamos la barda entramos por el patio de atrás, nos escabuimos. Encontramos a la niña y la sacamos por aquí mismo.
Román felicita a Fabián por su gran idea mientras a Rodrigo evidentemente le estaban temblando las piernas. Entraron rápidamente antes de que los albañiles los notaran. Así pues dentro de la casa Rodrigo les dijo que esperaran un poco para que pudiera hacer pipí. Que en parte era una excusa para ganar tiempo y decir que sería inútil en esa situación y que mejor los esperaba ahí. Cosa que no funcionó por qué Román le dio un zape y le dijo que todos debían mantenerse juntos. Así pues, entre los tres se apoyaron para saltar la barda. El primero fue Román. Quien silenciosamente bajó y contuvo un grito al rasparse la espinilla al bajar. Lo primero que identificó fue un espantoso hedor a gasolina y unos leves quejidos y sonidos raros. Los demás bajaron, siendo Fabián el último quien fue el más rápido y silencioso en hacerlo. Al notar el olor a gasolina se asomó por la ventana que daba a la cocina. Ahí estaban aproximadamente unos diez barriles de plástico con mangueras. Las cuales tapaban la puerta que conectaba el patio con la cocina, si no cubrían casi por completo toda la habitación. Esto se lo informo a sus amigos, también les propuso la forma de salir del patio. Las ventanas no tenían protección alguna, por lo que podían pasar por ella y esconderse entre los barriles en lo que Román. Siendo el más ágil y rápido puede ir por la niña. El detalle era. ¿Dónde estaba la niña?. Rodrigo y Fabián tenían la misión de ir distrayendo a el otro hombre que se encontraba en la casa. Así pues, cuidadosamente entraron a la cocina, los niños ya se encontraban escondidos cuando escucharon espeluznantes sonidos que daban a esclarecer lo que tristemente el pelado Jenkins hacía con la niña. El otro hombre se encontraba en otra habitación viendo la televisión. Román se armó de valor y coraje ante la situación por lo que Fabián lo apaciguó, poniéndole la mano en la espalda y haciéndole señas que tuviera paciencia. Rodrigo lloraba tapándose la boca con las manos, confundido y con miedo. De pronto, el portón sonó con toquidos muy fuertes y con un ritmo particular. Se apagó el sonido del televisor y sale el otro hombre. Rodrigo lo vio, es un hombre fornido, con ropa andrajosa igual que el pelado, de la misma habitación sale otra persona, un poco más joven que los otros dos. Se notaba lento y distraido. Fuera de sus sentidos.
- ¡Sammy, Sammy!, Es el patrón, escondela y apúrate….. ¡Sammy, ven rápido!...
Los dos hombres van rápido a el patio de enfrente a abrir el portón. Los niños se notan nerviosos. Son tres personas dentro de la casa, sin contar quienes están por entrar. Se escuchan voces. Y a alguien bajando las escaleras; era el pelado Jenkins, quien sale al patio, al momento de escuchar más voces afuera, Román sale rápidamente de su escondite y sube las escaleras silenciosamente. Rodrigo entra en pánico y se derrumba en el piso, Fabián no se inmuta y se mantiene al tanto de lo que pasa. Asomándose entre los barriles.
- ¿Qué pasó jefe?, ¿Cómo anda?
- Bien Sammy, bien. ¿Qué tal todo por acá?
- Tranquilo, sin novedad, ¿Trae pedido?
- No, ora traigo un cliente, mira, ahí viene – Hace señas con la mano a un carro muy bonito. – abre las puertas Sammy para que se meta.
Sammy y otro de los hombres abren el portón para que el carro se estacione en el patio.
- No te mames mi Yorch, pensé que sería más sutil tu changarro
- ¿Qué es más sutil que la clase media baja mi licenciado?
- Si pues, pero no esperaba que estuviera en una calle tan… “cucha”
- La calle está cucha por qué así lo dejan los de la administración de su partido… - Ambos ríen un poco.
- Órale pues, háganse un lado, saquen las garrafas del carro del licenciado. Tu Jeison, abre la cajuela. Y tú Larry llévate las garrafas para llenar.
Los hombres obedecen en lo que el pelado, el jefe y el licenciado hablan. Arriba, Román encuentra a la niña. Con la ropa rota, el rostro cubierto con telas sucias excepto de la nariz, de la cual está sangrando. Así también se encontraba amarrada de brazos y piernas, tirada en posición fetal. Román se acerca lentamente, al momento de tomar su hombro y decirle que viene por ella, ella respinga y comienza a llorar de nuevo. El la tranquiliza, pero Román también se siente devastado por la situación por lo que llorando la intenta liberar. Al momento de quitarle las telas del rostro ella grita, a lo cual el le tapa la boca y le dice que se tranquilice, que el la va a sacar de ahí. El grito se escuchó en toda la casa. Los niños y los hombres la escucharon.
- ¿Qué fue eso? – Dice el licenciado
- Una gata. – Dice rápida y nerviosamente el pelado Jenkins.
- ¿Cómo que una gata?
- Encontré una gata en la mañana, y la traje, hace falta un poquito de compañía de vez en cuando.
- A ver pinche Sammy, ¿Y cuando me ibas a decir que ibas a traer una pinche gata?. No quiero que se mié en mi mercancía
- No se preocupe por eso jefote, la tengo bien checada
- Las gatas son bien traviesas, mi esposa tiene dos y son bien tremendas. Ya me rompieron dos chanclas. – El jefe y el licenciado ríen, pero el jefe no le quita la mirada al ya nervioso pelado Jenkins. Los otros hombres traen torpemente las garrafas derramando un poco en el trayecto.
- Tengan más cuidado pinches simios miados. Les voy a cobrar el doble si ensucian el carro del licenciado. Una disculpa señor.
- No te preocupes mi Yorch, nomás denle un trapazo antes de meterlos.
- A ver pinche Sammy, deja de lamer huevos y has algo, traete un mechudo y limpiale.
Al terminar de limpiar, el licenciado se despide de todos y le paga al jefe con un fajo de billetes. Ambos estrechan sus manos y se retira el licenciado. Los dos “chalanes” cierran la puerta. Para este punto Román había desatado a la niña y se disponían a salir cuando vieron por las escaleras como el jefe le daba una patada por la espalda al pelado Jenkins, el cual cae golpeandose la cabeza, de inmediato el jefe saca un arma de fuego de la parte posterior de su pantalón.
- ¿Qué mamada fue eso Sammy?
- ¡¿Qué?!
- ¡No te hagas pendejo wey!, ¿Vas a salir con la misma mierda de la otra vez?
- ….
- ¿Eh?
- No Yorch, no
- Te encargue esta casa por qué se que chambeas bien, por qué se que sacas el jale. Pero no voy a andar arriesgando mi negocio por un pinche cerdo enfermo cabrón. ¿Me oíste?
- Si Yorch
- ¡Jefe, pendejo, jefe!
- Si jefe.
Le da una patada en el estómago, ya que el p lado seguía en el suelo, se da la vuelta, se revuelve el pelo y de nuevo le apunta con el arma.
- Que fácil sería tronarte ahorita y dejar al Larry a cargo, ¿Verdad Larry? – Larry dice que si, y el pelado le hace una mirada amenazante. – Está chavo el wey, obedece y no tiene pinches fijaciones enfermas como tú hijo de la chingada. No pone en riesgo mi negocio como tú con tu “gata”. ¿Qué hubiera pasado si el licenciado se da cuenta pendejo?, ¿Crees que lo va a aceptar?. ¿Y si se fija bien en el patio de adelante?.... Ya te perdone la vez que te encontré en pleno “show”, y cuando me di cuenta que tenías a las otras enterradas. ¿Qué hice pendejo?...
- ….
- ¡¿Qué hice hijo de tu puta madre?! – Le pone el arma en la frente.
- ¡Me perdonaste, me perdonaste! – El jefe grita de desesperación apuntandole con fuerza el arma a el pelado, los chalanes se asustan, los niños quedan inmóviles. Finalmente el jefe le da un golpe con el puño al pelado, haciéndolo sangrar de la nariz. Con la voz rota le dice al pelado.
- ¡No quiero volver a saber que hiciste esto o para la otra no aviso pendejo!…. ¡Te mato, he!... Y quiero que te deshagas de ella…. ¡Pero ya!, ¡¿Me oíste animal?!
- Si jefe, de inmediato – se intenta levantar
- ¡Cuando me vaya, imbécil!, Hasta entonces quédate en el puto suelo…. – Se guarda el arma y quita a un lado a los chalanes. - ¡¿Qué me vez pendejo?! Le dice al Jeison. – Mañana a las once tenemos entrega, no quiero ver nada de tus mierdas…. Ni siquiera a las que tienes en el patio….
Finalmente el jefe sale azotando la puerta. Román entra en pánico, ¿Qué debe hacer?. La niña está inmóvil debido a lo que dijo el jefe. “me van a matar”, repetía en voz baja. Román la tomo de los hombros y le dijo en su oído que se colocará dónde estaba, el iba a atacar por la espalda al pelado y una vez aturdido podrían huir…. Eso sí los otros chalanes no interfieren… Temblando, la niña hace caso, depositando su confianza en Román, quien estaba decidido, rápidamente tomó una escoba y se oculto en un ropero con ropa mugrosa, tiesa y apestosa de tantos fluidos y suciedades que se puedan imaginar. Así pues, Román cegado de irá, no le importo lo asqueroso de su escondite. Así pues, la niña se enfocó en la puerta del ropero esperando el ataque de Román.
- Nena, ¿Estás despierta?... Hey, te hablo… ¿Estás enojada conmigo?.... ¿Cómo te desamarraste? ¡Te estoy hablando carajo hablame!
El pelado toma a la niña de la cabeza y la gira violentamente, la niña asustada grita por la ayuda de Román, a lo cual el sale armado con la escoba y le asesta un golpe torpemente el cual solo le causa un leve raspón en la parte trasera de la oreja, al fallar, el pelado suelta la niña, la cual se golpea en el suelo, el pelado se aparta y Jeison es el único que reaccionó al ataque quitándole la escoba a Román forcejeando en el proceso, así pues Larry una vez que reaccionó fue rápidamente a tomar a Román por la espalda y lo sujetó. El pelado reviso su herida, después vio a Román….
- ¿Román?, ¿Qué pedo, que haces aquí?
- No te hagas pendejo, te vi en la secundaria, te robaste a esta niña.
- No, no , no niño no te confundas…. Sus papás la abandonaron y yo la ando cuidando, ¿Verdad nena?....
- No te hagas pendejo, la niña está sangrando
- Seguro se golpeó con algo
Román forcejeaba y trataba de soltar golpes a Larry hasta que logro darle uno en la cara, se soltó y se abalanzó sobre el pelado, dándole un par de puñetazos hasta que lo volvieron a separar, una vez controlado, el pelado le dio una patada a Román en el estómago, sacándole el aire…
- ¡Ya basta cabron!, Bájale de huevos o te haré lo mismo que le haré a esta escuincla
- Pinche cerdo cobarde… - Le dice Román al pelado con esfuerzo.
Durante esta contienda los niños abajo buscaban con que defenderse hasta que Fabián abrió un mueble en la alacena con bastantes botellas de vidrio. Le dio una a Rodrigo.
- Ten
- ¿Qué?
- ¿No escuchas?, Román está en problemas, has algo y ayúdalo
- ¿Yo?, ¿Y tú que harás?
Fabián se quita el suéter y lo empieza a romper
- Tengo una idea, mientras tú lo ayudas, yo haré el plan de salida, cuando me veas en las escaleras, tu y Román sacan a la niña en chinga, ¿Entendiste?
Rodrigo se distrajo al ver los ojos de Fabián, los cuales emanaban odio, frialdad… cómo los de un depredador. Al ver que Rodrigo se quedaba inmóvil, este lo empuja.
- Vete, ¡Ya!
Rodrigo timidamente toma la botella y comienza a subir las escaleras mientras escucha golpes y gritos.
- ¿Vienes solo, pendejito?
- Te vale verga pinche calvo pendejo
- Jeison, busca en la casa, si encuentras más, los traes.
- ¿Qué vas a hacer Samy?
- ¿Pues que más?, Oíste al jefe, nos vamos a deshacer de todo, ¿Me oíste?
- ¿No sería mejor dejarlos ir?, Ellos solo quieren a la niña
- Bueno, ¿Tu estás pendejito?, Entiendo que no hayas ido a la escuela. Pero es lógico que si los dejamos ir nos van a mandar a los puercos…
Larry se dirige a la niña.
- Jura por dios que no irás a la policía
- Si vamos a ir para que todos se pudran adentro pinches locos
El pelado le da un zape y luego lo jala de la ropa
- Entiende pendejo, o haces lo que te digo o te vas con ellos
Larry se descompone y deja salir unas lágrimas
- Es que no quiero hacerles daño Sammy
- ¡Pues te chingas, ¿No querías ser cabrón?, ¿No querías ganar dinero haciendo chingaderas como los maleados?, Pues tienes que hacer esto pendejo, o nos carga la verga a todos, ¿Me oíste?
Rodrigo se arma de valor con esto último y arremete con el pelado, golpeándolo con la botella en la cabeza. Pero sin romperse.
- ¡Puta madre!, Pinches escuincles. ¡Agárralo a la verga pinche Larry!
Román seguía forcejeando y se reía del acertado golpe de Rodrigo.
- Ya valiste verga pinche pelado.
Después de pelear torpemente con las manos, Larry somete a Rodrigo, y lo tira al suelo.
- Perdón niño… Huele muy rico tu perfume de naranja.
El pelado se recupera del golpe y se dirige con Rodrigo.
- Me hiciste emputar bien y bonito pinche niño, no quería que fuera doloroso, pero adivina qué, te va a tocar lo más culero… ¿Ves?, Me hiciste sangrar, te va a costar muy caro…. Agárralo bien pinche Larry
El pelado lo toma de su muñeca, y hace presión arriba de su codo, Rodrigo se encuentra boca bajo gritando y pataleando, Larry usa todo su peso para que no se mueva, con la cara hacia un lado, no queria ver lo que el pelado este haciendo. Román gritaba y golpeaba. Le costaba mucho trabajo a Jeison mantenerlo quieto, mientras tanto la niña no se movía, aparentemente algo le dolía demaciado como para hacer algo. Así pues, con bastante fuerza, el pelado hace que el antebrazo de Rodrigo rebase su punto de flexión, después de un horrendo sonido proveniendo de sus huesos y de su boca. Larry lo suelta y Rodrigo llorando intenta tomar su brazo el cual queda colgando.
- No llores, niño, cállate
- ¿Por qué lo sueltas pendejo? – El pelado comienza a golpear a Larry. Román aprovecha y golpea en los testículos a Jeison, toma la botella y se la estrella al pelado, a continuación ambos forcejean, la sangre en la frente del pelado lo ciega de un ojo por lo que Román aprovecha para golpearlo repetidamente, Larry se aparta a un lado para seguir sujetando a Rodrigo, el pelado consigue quitarle la botella antes de que lograra apuñalarlo, después el pelado aturde un momento a Román con un golpe, lo tira al suelo y el pelado se deja caer sobre el con sus dos manos sobre su cuello. Rodrigo aún no logra recomponerse de su extremo dolor y poco a poco Román deja de patalear y golpear a su atacante poco a poco se está yendo su fuerza. La niña recobra un poco de su fuerza y rápidamente toma la botella rota. Está apunto de apuñalar por el costado al pelado, consigue por poco enterrar los vidrios cuando Jeison toma a la niña. Aún con media botella en su costado, el pelado termina por dejar sin aire a Román.
Todo queda en silencio. Todos los presentes miraron como la mirada de Román quedó fija en el rostro del pelado, y así dejo caer sus puños llenos de sangre y heridas….
- Pinche Román… ¿Por qué hiciste esta pendejada?... Jeison, ¿te acuerdas del este jugador de los areneros de tolampan?... “El bronco Domínguez”, le decían… Así jugaba el pinche Román… jugaba bien bonito el cabrón…. Que bonito jugaba…. Ni pedo.
El pelado se levanta, se limpia la sangre y está a punto de acercarse a la niña cuando un sonido fugaz resuena en la habitación seguido de un estallido de vidrios, el olor a gasolina es eminente, cuando Rodrigo abre los ojos ve al pelado retorciéndose tallandose los ojos y empapado de un líquido. Es Fabián en la escalera empuñando una botella llena de líquido y su encendedor en la otra mano.
- ¡Rodrigo, sal de ahí ya!
- Pinches escuincles pendejos, ¿Quién se creen?, Déjense de mamadas
- ¡Dejenlos ir o se queman hijos de puta!
El Jeison y Larry sueltan a los niños y alzan las manos, Rodrigo y la niña se acercan a Fabián, Jeison trata de hacer un movimiento para tratar de tomar a la niña y Fabián responde lanzando la otra botella en su rostro. El pelado logra abrir los ojos y ve a los niños en la escalera, Fabián con las piernas y un poco del torso mojado tomando otra botella y la niña apoyándose de Rodrigo.
- Vayanse, rápido
- ¿Y tú?
- ¡Que te vayas, ya!, Hazme caso Rodrigo. Ya te alcanzo
Los niños bajan la escalera, y al ver el piso se encontraba mojado por completo, los barriles de gasolina estaban abatidos en el piso dejando caer su contenido. Rodrigo tenía fe en su amigo, sabía que iban a salir todos pero no podía parar de llorar por lo sucedido a su amigo. Ambos niños estaban en shock. Al estar en el patio de enfrente escuchaba golpes, vidrios estrellándose y gritos, Rodrigo abrió el portón y ambos niños salieron de la casa. Giró su cabeza y pudo ver qué en la ventana del piso de arriba comenzaba a salir fuego, esto asustó a Rodrigo, lo inundó de pánico, ¿Qué debía hacer?, No sé ele ocurrió otra cosa más que dejar a la niña sentada, y comenzó a correr por toda la calle gritando por ayuda, tocaba los timbres y lanzaba piedras a las puertas. Salieron los vecinos y les decía que le ayudarán, había fuego en la casa abandonada. Algunos vecinos se acercaban, otros se metían de nuevo para llamar a los bomberos y a la policía. Pensaban que era culpa del niño hasta que veían su brazo raro, ahí dudaron y trataban de hablar con el, pero Rodrigo regreso al frente de la casa para ver si había bajado Fabián. No fue así….
A los pocos minutos llegó la policía, bomberos y ambulancia, la calle estaba llena de curiosos, y de gente con cubetas. Y entre la gente había una niña en cuclillas tocándose el estómago y un niño con el brazo colgando, llorando y gritando por sus amigos. Ademas de la casa que para este punto estaba cubierta en llamas. Al poco tiempo, entre las flamas salió una figura por la ventana, era Larry, quien tenía su cuerpo inundando en fuego. Se puso a girar en la tierra gritando de dolor, los vecinos y Rodrigo se acercaron, al confirmar su identidad, Rodrigo gritó: “¡este pendejo fue uno de los que me hicieron esto!”. Un paramédico jalo al niño para apartarlo y tratarlo, Rodrigo por instinto lo golpeó, pero el paramédico le dijo que lo iba a curar. Una turba enardecida se acercó al joven Larry para rematarlo. Hubo una trifulca entre vecinos, bomberos y policías, pero al final unos vecinos se salieron con la suya al pisotear la cabeza y pecho de Larry hasta matarlo. Con Rodrigo y la niña en la ambulancia procedieron a llevarlos a un hospital.
Los meses pasaron. El ciclo escolar estaba a punto de concluir y Rodrigo ya estaba listo para regresar a la escuela acompañado en todo momento de su afligida madre. Al regresar, notó que a un lado de la dirección había un altar a Román, grande, lleno de cartas, flores, balones y uniformes de fútbol, incluido la del “Bronco Domínguez”. Además un altar un poco pequeño para Fabián. Quien tenía una leyenda de “desaparecido” ya que en la casa se encontraron solo los restos de el pelado y Jeison, sin contar el cuerpo de Larry quien murió a manos de los civiles… en los honores a la bandera recordaron la atroz situación que vivieron los tres niños que salieron de pinta, invitando a los demás niños que no piensen en replicar su comportamiento, si bien, los niños lograron salvar a la niña, pagaron un alto precio por eso. Solo recordaron su valiente acto, y Rodrigo se quedó solo, callado. Llorando en silencio y recibiendo poco reconocimiento. Paso el receso solo, con la cabeza abajo, cuando la levantaba veía como los demás niños jugaban en grupos, hablando entre si, señalando a Rodrigo como el pobre mártir que sobrevivió. Recalcando el hecho de ser el niño con la peor de las suertes.
Román Martinez Esquivel, de quince años, es la promesa de que la escuela “Pancho Villa” tenga una justificación para decir que la escuela funciona después de su incendio hace cuatro meses a causa de estudiantes. Es un joven inteligente, de un excelente promedio y destacable en todas las materias, pero su mayor interés es el fútbol. Es tan buen estudiante que el director le permite usar sus icónicos tachos de total noventa aún con el uniforme de diario y los días festivos. Es el nombre más escrito en los baños de las niñas acompañado de un “te amo”, o “es mi novio”. Un joven envidiado y admirado. Hasta los de tercero le piden jugar con el, es un muchacho ejemplar, y es amigo de todos. Incluso les habla a los de grupo “B”, “C”, y “D”. Es muy humilde y amable con todos. Pero así como es ante los demás, tiene ciertos comportamientos rebeldes bien escondidos, tanto que cuando “alguien” escribió “Pongan papel” en el baño escrito con caca; nadie se imagino que ese repulsivo acto había Sido maquinado por el adorable de Román. Un agente del desorden en potencial camino a la anarquía con cada pequeño alboroto que hacia.
Hubo un tiempo en el que estaban construyendo el nuevo salón de usos múltiples y Román convenció a un grupo de estudiantes para voltear un baño portátil mientras uno de los albañiles había entrado. Nadie supo quiénes fueron los involucrados. Fue tal la confusión que optaron por echarles la culpa a los mismos albañiles. Pero su mal comportamiento tiene un origen: Según las niñas que se la pasan juntas de los brazos como zarigüeyas y pidiendo un peso a cada persona que se topan. María Monserrat Ontiveros y Flor Escobedo. Tiene el síndrome de “Thimoty Garnet”, el cual surge del hecho de que sus padres se están separando. Esto desenboca en un comportamiento desastroso impulsivo. Es un chavo que lo tiene todo y no tiene miedo de perderlo, ya que su padre es dueño de una empresa que se encarga de instalar equipos de refrigeración en tiendas departamentales, supermercados, industrias y oficinas. Por otra parte, su madre es jefa de enfermeras en el hospital. La cagada es que ambos han sido infieles el uno a el otro en múltiples ocasiones y se dieron cuenta por un accidentado correo enviado a la persona equivocada.
Rodrigo Andrade Torres. De 14 años, es el niño con la peor de las suertes, incómodo y alienado que se puedan imaginar. Este miserable esquincle trata constantemente llamar la atención, es buen amigo de Román, aunque lo envidia. Es el típico muchacho sumiso que suele ser la burla de algunos otros compañeritos “chinga quedito”, le hacen burla por qué sus papás no le dan dinero para el lonche, solo le dan para su micro de ida y de regreso. Cada que hacen honores a la bandera lo ponen al frente por andar alegue y alegue con sus amigos. Es flojo, distraído y sucio. Cuentan que un día le pidió sus tijeras a Nancy Arreola para quitarse una costra en la rodilla. Nancy dice que Rodrigo tenía sus manos y su pantaloncito llenos de sangre y que estaba masticando un pedazo de costra. Pero lo único que Rodrigo busca es el amor. Cuando se celebró la kermes del catorce de febrero se la pasaba ansioso buscando quien se case con el en el registro civil de la escuela. A él le llamaba la atención Yenifer Mendez, muchas veces intento regalarle chocolatitos y dibujos, pero sus amigas siempre se lo impedían, diciéndole “Ella es mucho para ti”. Y el solo se limitaba a ver a Yenifer besándose con su novio Jorge “El calcetose”. Le decían así por qué le faltaban los dos dientes incisivos. Total, el día de la kermes, todos los de su salón sabían que a Rodrigo le gustaba Yenifer, así que Román y unos cuantos niños más trajeron a Yenifer a jalones. Rodrigo estaba ansioso y nervioso en el “Altar” esperando a su futura esposa, previamente había ido al baño a peinarse un poco y masticaba cinco chicles de menta para darle un beso una vez firmada la acta que selle su sagrada unión. A lo lejos. Muchos gritos de niños y niñas acompañados de una horda de los mismos traían en medio a una aterrada Yenifer que pateaba, rasguñaba y maldecia a todos aquellos que la llevaban junto a Rodrigo al altar, sus zapatitos estaban ya rotos de las suelas de andar forcejeando, sus calcetas y falda llenas de tierra. Rodrigo miraba de lejos, tratando de ignorar a los compañeros y maestros que se burlaban de que no quería estar con el. La broma llegó a su fin cuando Yenifer terminó teniendo un colapso nervioso y cayó al suelo, después se la llevó la ambulancia, Rodrigo se acerco para disculparse (aunque no era su culpa), Yenifer lo escupió en la cara, y se fué. Después de eso tenía que ir con la psicóloga de la escuela tres veces a la semana.
Nuestro último héroe es Fabián Gutiérrez García. De 14 años. Es el mejor amigo de Rodrigo en la escuela, y pasa el tiempo junto con el y Román, el es de un rancho lejano llamado “Rincon de los lagos”, está tan retirado que ni las mentadas de madre llegan hasta allá es un muchacho reservado, se sienta al último del salón, solo habla con sus amigos. Tiene una rara inclinación a darle cartitas a las maestras arriba de cuarenta años, solo el y ellas saben que contiene esas cartas. Cuando ellas las reciben solo se ríen un poco y las guardan. Esto claramente lo hace cada que nadie los ve. Incluso para sus amigos Fabián es raro y todo un misterio. Vive con sus abuelos y suele cargar un encendedor muy bonito que le regaló su abuelo.
Ahora conozcamos al villano principal de la historia. Un personaje único y extravagante. Hablo de “El pelado Jenkins “ un vagabundo mugroso, de ropa andrajosa y rota. Tanto que se le suele arrimar el “pajarito” incluso si uno no quiere ni ver. Suele pasar frente a la escuela para “cotorrear”. El intendente Don Evaristo, y algunos maestros suelen amenazarlo para que se vaya, cuando esto pasa, se va a un baldío al lado de la escuela para seguir hablando con los alumnos; ellos suelen negociar con el para comprarle cigarros o encargarle tortas de la fonda de la esquina ya que la comida de la escuela se les hace culera. No les causa molestia, a algunos alumnos se les hace fascinante hablar con el. Ya que les habla cuando lo mandaron a la cárcel o cuando les cuenta lo que le pasó cuando intento cruzar la frontera. El motivo de su apodo es simplemente por su calvicie y una chamarra tipo rompevientos con la palabra “Jenkins” escrita. Este apodo es conocido por todos los alumnos y vecinos circundantes. Es amigable con todos y lo único que quiere es platicar y un poco de comida.
Resulta pues que nuestros héroes se preparaban en la mañana para ir a la escuela, Rodrigo tomó su lonche del día: Una torta de frijoles con queso ranchero y chiles en vinagre acompañado de un jugo de piña en cono, su mamá entraba a trabajar después de dejar a Rodrigo a la escuela, así que los dos iban juntos. Para la hora en la que Rodrigo estaba despertando, Fabián ya había recorrido medio kilómetro en burro con su abuelo para esperar la micro, llegó quince minutos temprano, así que le dio chance de desayunar un elote asado que tenían en una canastita con el burro, ahí estaba Fabián muy comodo con su elote frente al burro, cuando esté, apresuradamente le arrebato el elote a Fabián, el no pudo hacer nada salvo gritar del susto, por qué pensó que lo iba a morder, y el burro de tan rápido que hizo el movimiento comenzó a atragantarse con el elote, el abuelo intento salvarlo pero fue en vano, el burro calló de costado y por ende encima de la pierna de su abuelo, en eso llega el camión, Fabián y su abuelo están a dos metros de la micro tratando de quitar el burro. Y como el chófer no ve a nadie en la parada. El muy culero se va, pasa al lado y lentamente ve la tragedia, se ríe un poco y continúa con su trabajo. Román vive a 15 minutos de la escuela, el se viste, se lava los dientes, su mamá le da dinero y ambos padres lo llevan a la escuela. En el camino van peleando mientras Román los ignora escuchando música en su MP3.
El sol apenas va saliendo y ya en la entrada de la escuela están muchos padres de familia con sus hijos esperando a que abran. La hora de entrada es a las siete, pero ya son las siete quince, los niños se la pasan jugando y haciendo bromas de que ya no van a abrir. Incluso algunos maestros están hablando entre ellos preguntándose qué hacer. De pronto llega el director de la escuela, derrapando en su carro, y baja con la ropa desarreglada, tambaleándose y con risas estúpidas. Camina entre la gente diciéndoles “buenos días”, se detiene frente a un maestro y le dice: “¿Por que no fuiste mamón?, Te estuve esperando”. La gente se desespero y le indico que abriera la puerta, finalmente lo hizo, y poco a poco los alumnos comenzaron a entrar y los padres a retirarse. Rodrigo y Román ya se habían visto, se saludaron y se preguntaron el uno al otro si vieron a Fabián. Ambos se sorprendieron de que no haya llegado, el suele llegar temprano. Pensaban si esperarlo en la entrada, o ir a clases, pero optaron por ir a clases. Los niños estando en su lugar, la maestra dio inicio a la materia de ciencias sociales, pasó lista y revisó tareas. En eso tocan la puerta y una compañera abre. Es Fabián, con su uniforme sucio, y su suéter un poco roto.
- ¿Qué pasó Fabián, por qué tan tarde?
- Es que el guayo le callo a mi abuelo
- ¿El que?
- El guayo
- ¿Qué?
- ¡Que a mi abuelo le cayó un burro encima!
Los niños no aguantaron la risa, en cambio la maestra aguanto un poco y le dijo.
- Ay Fabián, ya no sabes que excusas poner, que la otra vez que se te atravesaron las vacas en la carretera, la otra que una cabra le reventó una llanta a la camioneta a tu abuelo.
- Pero es verdad, el burro se murió
- Ya pásale ándale, pero tienes falta y no te voy a revisar la tarea
Fabián se fue a su lugar y se sentó, dejando caer la mochila, Andrea Patiño, la niña que se sentaba frente a el se volteo y le dijo:
- Yo te creo…. ¿Tu abuelito está bien?
- Si, está bien, solo se lastimó
- ¿De que se murió el burro?
- Se comió mi elote
La maestra levanta la mirada y se dirige con Fabián:
- Oye Fabián, en lugar de platicar ponte a hacer algo, no distraigas a tus compañeros.
Andrea agacha la mirada Fabián saca su libreta y hace como si trabajara, pero se puso a escribir una notita para Andrea. “Lo siento, gracias por preocuparte”. Ya en el receso. Román se encontraba jugando fútbol. Y Fabián y Rodrigo estaban comiendo bajo un árbol, Rodrigo es esa clase de niños que da un bocado a su torta, mastica con la boca abierta y mientras mastica le da un sorbo a su juguito ya un poco rancio por el calor. Fabián tiene un par de quesadillas tiesas guardadas en una lapicera que usa como tupper. Llevan un rato sin hablar, ahí Fabián se da cuenta que Rodrigo lleva más de quince minutos viendo detenidamente a un punto en específico. Es un grupito de niñas platicando, viendo a los niños jugar, ellas ríen y coquetean, en el imaginario de Rodrigo piensa que ellas se dirigen a él, así que el sonríe y levanta su mano esperando respuesta de ellas…. No hay respuesta.
- ¿Has visto a Maritza Quintero?
- ¿Cómo mo?
- ¿Has visto lo guapa que se ha puesto desde la secundaria para acá?
- No la vi en la secundaria
- Tenía muchos granitos… y ahora tiene menos, está muy guapa, ¿No te parece?
- La verdad no… ¿que pasó con Yenifer?
- Ya no me gusta, no me interesa
- ¿Ah, no?
- No, además tiene otro novio
- Ah, ya, ¿Con quién anda ahora?
- Con el pliegues
- Simón, el gordo del primero C
- Ei, ese mero
- ¿Te dolió aceptar que nunca le vas a gustar?
- Si, me dolió bastante. Yo quería invitarla a la fonda de doña Chayo, y ahí pedirle ser mi novia
- No manches, ¿Cómo le vas a pedir ser tu novia en un tianguis?
- En los lugares que menos esperas puede nacer el amor. Cómo en el tianguis, en la micro, en la fila de las tortillas, en las kermeses, en la toma de la ceniza…. Yo quería hacerla feliz, llevarla a mi casa, que se lleve bien con mi mamá, y pues seguir nuestra vida juntos. De esas relaciones dónde cuando ya son grandes decir “primero fue mi amiga, después mi novia y nunca nos separamos”.
Rodrigo se limpia un moquillo con su suéter, le da un mordisco a su torta y le dice a Fabián.
- Pero ya maduré, soy un hombre nuevo y no voy a rogar un amor que luche tanto por obtener. Ahora, cuando sea mayor voy a hablar de mi amor no correspondido con Yenifer y lo mucho que la ame, la voy a tener en mi memoria para siempre….
Mientras el par de amigos comían en silencio, Román se tropezó y callo de rodillas, raspándose las rodillas, unos compañeros lo levantan, y se dirige al árbol donde se encontraban sus dos amigos, llega cojeando. Abre su mochila y saca un refresco de cola y una libreta, arranca una hoja, abre el refresco y lo vierte en sus heridas, de inmediato coloca las hojas de libreta y hace presión. Todo esto ante la mirada confusa de sus amigos. Román voltea y limpiandose el sudor les dice:
- Me lo enseñó Rubén, sirve para que no se desgasten los ligamentos, así me duran las rodillas hasta los 30 años cuando juegue para la selección.
Román suele citar e imitar comportamientos de un tal “Ruben”, un amigo mayor que el, el cual conoce desde pequeño, según sus anécdotas, ha dicho que cuando Rubén tenía su edad tuvo relaciones con una señora casada. Es su ídolo y su inspiración a seguir. Rubén continúo con su remedio casero, saca su torta que le dieron sus papás y se dirige con sus amigos.
- Se me ocurrió una idea
- ¿Cuál?
- Una vez me dijo Rubén que cuando el iba en la escuela, solía salirse entre clases para tomar alcohol con sus amigos. – Fabián y Rodrigo quedaron en silencio. – Está papa, ayer en la salida ví que las mayas de atrás están abiertas de abajo, nos salimos cuando den el toque de entrada.
- Pero… ¿cómo vamos a conseguir alcohol?
- Es un ejemplo, mira, vamos a dar una vuelta a la cañada y regresamos.
- ¿No está muy lejos?
- ¿Entonces a donde?
A Rodrigo no le gustaba la idea, se ponía nervioso con solo hablar del tema.
- ¿No nos meteríamos en problemas?
- Pues si, tal vez un regaño por faltar a dos clases, no es nada que no puedas aguantar
- ¿Y si nos pasa algo?
- No pasa nada, somos tres vatos juntos, nadie se va a meter con nosotros.
- Me parece bien, cómo gusten. – dice Fabián
- Yo… no lo sé, no quiero preocupar a mi mamá cuando pase por mi y no me vea
- Vamos a regresar antes de la una, te lo prometo
- No… yo no quiero
- Ándale, no vamos a ir tan lejos
- Es que a parte no tengo dinero, ¿A dónde vamos a ir?
- No necesitas dinero, en serio, yo pago lo que se te antoje.
Rodrigo seguía dudando, y Román lo notaba, esto lo molestaba, por qué el quería vivir está experiencia con sus amigos.
- Que pocos huevos tienes Rodrigo. – Fabián se sorprendió y miro a Rodrigo también molesto, agachando la cabeza. - ¿Ya no quieres estar con nosotros?.
- Si, pero no ahora… no tan de repente.
- Si no es ahora, no lo volveremos a hacer. – Dijo Román insistiendo… Rodrigo sintió la presión y la mirada de sus amigos, miró a ambos y aceptó.
El timbre sonó y los niños tomaron sus mochilas, aprovecharon el bullicio para escabuirse en las rejas de la parte posterior de la escuela, levantaron la maya anteriormente mencionada por Román para salir.
Caminaron entre el baldío detrás de la escuela. Agachados, escondidos entre las hierbas altas y secas. Si alguien les prestaba atención alguien los podía ver desde algún salón del segundo piso. Al fin entraron a los complejos departamentales, ellos caminan entre los andadores que separan los edificios y ven a un pequeño grupo de cholos que solo pasaban el tiempo. Fumando y platicando. El grupo de los cholos guardaron silencio para prestar atención a los niños. Los miraban detenidamente, siempre pasa en los grupos de cholos que hay uno o más en específico que observan cómo caminan las demás personas. Es como el encargado de logística y lenguaje corporal. Determinando así su nivel de “placosidad” de alguien. Basándose en cómo mueve los pies, las manos o que tan alta tiene la mirada al observar a los demás. El detector de amenazas tiene como valores a asignar: “Ese wey va bien placoso” y “Esta pendejo”. Es como su detector de amenazas, si ven a alguien de un aspecto rudo ponen especial atención. Así pues, solo se dieron cuenta que eran tres niños con alta potencialidad de hacer algo divertido con ellos. No notaron ninguna amenaza. Los niños no querían hacer contacto visual ni causar problemas ya que si lo hacen pueden desatar una pelea campal. Cuando los niños se alejaron de la vista de los cholos al doblar la esquina. El especialista de los cholos señaló a un niño en especial. “vamos a chingarnos al chaparro”. Después de terminarse sus cigarros. El especialista en proyectiles de los cholos tomó una naranja de un naranjo que crecía en el ya mencionado andador. El grupo se dirigió a la esquina y pudo ver a los niños a unos quince metros de distancia. El especialista calculo la dirección del aire, la densidad del proyectil y la distancia a recorrer. Así, de forma mecánica lanzó la naranja. La cual impacto en la parte posterior de la cabeza de Rodrigo. El cual, al recibir santo chingadazo, se tocó el área afectada y sintió húmedo. Sus amigos hicieron un esfuerzo sobrehumano para no reírse.
- ¿Estoy sangrando?, ¿Qué me lanzaron?
- Nada, no traes nada
- Es…. Es una naranja
Para este punto los cholos se retorcían de la risa. Vitoreando la increíble puntería de su artillero. Fabián admiró la precisión del sujeto. El y Román cruzaron miradas con una sonrisa contenida en sus rostros. Mientras Rodrigo se limpiaba la pulpa de su cabello, sin poder ocultar lo mal que se sentía.
- Yo ni les hice nada….
Para animar a Rodrigo, Román les propuso comprar churritos preparados, a lo cual Rodrigo dijo que no tenía dinero. Román le propuso que el pagaría sus churros. Fue insistente y así pues, con sus churros en las manos se dirigieron a un kiosco, en el centro de un conjunto de departamentos. Después de comer, y ya con Rodrigo de buen humor, y como siempre con aspiraciones a encontrar el amor de su vida. Propuso un gran plan para su día especial, que para este punto, ya estaba disfrutando.
- En la Gustavo Guillén estudia una niña que vive cerca de mi casa, está muy guapa. ¿Y si vamos a verla?, Puede que ustedes también encuentren a una chava que les guste.
Los otros dos no dijeron nada en un principio, Rodrigo reitero su plan, siendo insistente. Cómo siempre, Fabián se mostró neutral y accesible ante la idea. Román no estaba del todo convencido, pero pensó “si vamos con el, para la próxima que nos hechemos la pinta, yo escogeré a dónde ir”, de todos modos puede que haya algo interesante por hacer. Los tres se pusieron de acuerdo, terminaron sus churros y se dirigieron a la ya mencionada escuela.
Al llegar notaron la pequeña inconveniencia de que aún se encontraban en clase.
- ¿A qué hora salen?
- A la una…. Son las doce veintiocho
Miraron a su alrededor, y vieron una tienda con maquinitas, Rodrigo hurgó en su mochila y sacó cinco monedas.
- Sabía que era buena idea guardar estás para cuando las necesitara… Va, que se armen las retas, ¿Quién juega?
Fabián fue con Rodrigo a jugar, y así pasaron un tiempo.
- Mira, me sé el triple de Atenea…. No, la cagué.
Se acabaron las monedas de Rodrigo, y Fabián se quedó jugando un poco más… de rato sonó el timbre de la escuela. Al poco tiempo los niños empezaron a salir, Román notó algo muy interesante entre los padres que esperaban afuera de la escuela. En una esquina estaba el pelado Jenkins. Esperando…
- ¿El pelado Jenkins tiene hijos?
- No lo sé, ¿Por?
- Mira
Román y Rodrigo vieron al señor entrando en la multitud. Poco a poco esta se iba disolviendo. Rodrigo estaba más al pendiente buscando a la chava que esperaba ver mientras se revolvía las manos anticipando lo que le diría cuando la viera. Román presto atención al hecho de que al poco tiempo, el pelado Jenkins salió de la multitud con una niña, la cual la tenía sostenida de un hombro, se notaba extraña. Por otra parte el pelado Jenkins miraba cautelosamente cada cierto tiempo.
Román junto a sus amigos y les sugirió seguir al vagabundo.
- Se veía raro, siento que algo raro va a pasar
- ¿Y si nos pasa algo?
- Es un viejo contra tres niños, ustedes lo distraen y yo lo golpeo, y salvamos la niña. Vamos a salir en el periódico si lo logramos
- Pero, ese no era el plan, dijiste que regresariamos antes de que llegaran nuestros papás.
- Aún hay tiempo, vamos
Rodrigo aún se notaba nervioso hasta que Román sugirió lo siguiente.
- ¿Qué tal que la niña se enamora de ti cuando la salves?
Accedió, finalmente y los niños fueron a seguirlo cautelosamente durante varias cuadras. Escondiéndose en las esquinas y atrás de los autos, hasta que vieron como el pelado tocaba en un portón oxidado, en una propiedad aparentemente abandonada de dos pisos. Después de tocar, metió su mano en el portón y abrió la puerta. Alguien más estaba ahí, ambos entraron y cerraron la puerta.
- Hay alguien mas
- No vamos a poder con esto, son dos personas. ¿Qué tal si nos ven?, Nos van a golpear
- Debe haber otra forma de entrar. – Dice Fabián mientras camina hacia otra calle, rodeando la casa. – Por aquí, miren.
En la calle de atrás se encuentran otras casas. Apenas recién construidas, de esas que aún no tienen ventanas ni puertas. Unos albañiles andan comiendo más adelante. Fabián camina, estimando a qué altura se encuentra la casa donde entró el pelado.
- Aquí, si saltamos la barda entramos por el patio de atrás, nos escabuimos. Encontramos a la niña y la sacamos por aquí mismo.
Román felicita a Fabián por su gran idea mientras a Rodrigo evidentemente le estaban temblando las piernas. Entraron rápidamente antes de que los albañiles los notaran. Así pues dentro de la casa Rodrigo les dijo que esperaran un poco para que pudiera hacer pipí. Que en parte era una excusa para ganar tiempo y decir que sería inútil en esa situación y que mejor los esperaba ahí. Cosa que no funcionó por qué Román le dio un zape y le dijo que todos debían mantenerse juntos. Así pues, entre los tres se apoyaron para saltar la barda. El primero fue Román. Quien silenciosamente bajó y contuvo un grito al rasparse la espinilla al bajar. Lo primero que identificó fue un espantoso hedor a gasolina y unos leves quejidos y sonidos raros. Los demás bajaron, siendo Fabián el último quien fue el más rápido y silencioso en hacerlo. Al notar el olor a gasolina se asomó por la ventana que daba a la cocina. Ahí estaban aproximadamente unos diez barriles de plástico con mangueras. Las cuales tapaban la puerta que conectaba el patio con la cocina, si no cubrían casi por completo toda la habitación. Esto se lo informo a sus amigos, también les propuso la forma de salir del patio. Las ventanas no tenían protección alguna, por lo que podían pasar por ella y esconderse entre los barriles en lo que Román. Siendo el más ágil y rápido puede ir por la niña. El detalle era. ¿Dónde estaba la niña?. Rodrigo y Fabián tenían la misión de ir distrayendo a el otro hombre que se encontraba en la casa. Así pues, cuidadosamente entraron a la cocina, los niños ya se encontraban escondidos cuando escucharon espeluznantes sonidos que daban a esclarecer lo que tristemente el pelado Jenkins hacía con la niña. El otro hombre se encontraba en otra habitación viendo la televisión. Román se armó de valor y coraje ante la situación por lo que Fabián lo apaciguó, poniéndole la mano en la espalda y haciéndole señas que tuviera paciencia. Rodrigo lloraba tapándose la boca con las manos, confundido y con miedo. De pronto, el portón sonó con toquidos muy fuertes y con un ritmo particular. Se apagó el sonido del televisor y sale el otro hombre. Rodrigo lo vio, es un hombre fornido, con ropa andrajosa igual que el pelado, de la misma habitación sale otra persona, un poco más joven que los otros dos. Se notaba lento y distraido. Fuera de sus sentidos.
- ¡Sammy, Sammy!, Es el patrón, escondela y apúrate….. ¡Sammy, ven rápido!...
Los dos hombres van rápido a el patio de enfrente a abrir el portón. Los niños se notan nerviosos. Son tres personas dentro de la casa, sin contar quienes están por entrar. Se escuchan voces. Y a alguien bajando las escaleras; era el pelado Jenkins, quien sale al patio, al momento de escuchar más voces afuera, Román sale rápidamente de su escondite y sube las escaleras silenciosamente. Rodrigo entra en pánico y se derrumba en el piso, Fabián no se inmuta y se mantiene al tanto de lo que pasa. Asomándose entre los barriles.
- ¿Qué pasó jefe?, ¿Cómo anda?
- Bien Sammy, bien. ¿Qué tal todo por acá?
- Tranquilo, sin novedad, ¿Trae pedido?
- No, ora traigo un cliente, mira, ahí viene – Hace señas con la mano a un carro muy bonito. – abre las puertas Sammy para que se meta.
Sammy y otro de los hombres abren el portón para que el carro se estacione en el patio.
- No te mames mi Yorch, pensé que sería más sutil tu changarro
- ¿Qué es más sutil que la clase media baja mi licenciado?
- Si pues, pero no esperaba que estuviera en una calle tan… “cucha”
- La calle está cucha por qué así lo dejan los de la administración de su partido… - Ambos ríen un poco.
- Órale pues, háganse un lado, saquen las garrafas del carro del licenciado. Tu Jeison, abre la cajuela. Y tú Larry llévate las garrafas para llenar.
Los hombres obedecen en lo que el pelado, el jefe y el licenciado hablan. Arriba, Román encuentra a la niña. Con la ropa rota, el rostro cubierto con telas sucias excepto de la nariz, de la cual está sangrando. Así también se encontraba amarrada de brazos y piernas, tirada en posición fetal. Román se acerca lentamente, al momento de tomar su hombro y decirle que viene por ella, ella respinga y comienza a llorar de nuevo. El la tranquiliza, pero Román también se siente devastado por la situación por lo que llorando la intenta liberar. Al momento de quitarle las telas del rostro ella grita, a lo cual el le tapa la boca y le dice que se tranquilice, que el la va a sacar de ahí. El grito se escuchó en toda la casa. Los niños y los hombres la escucharon.
- ¿Qué fue eso? – Dice el licenciado
- Una gata. – Dice rápida y nerviosamente el pelado Jenkins.
- ¿Cómo que una gata?
- Encontré una gata en la mañana, y la traje, hace falta un poquito de compañía de vez en cuando.
- A ver pinche Sammy, ¿Y cuando me ibas a decir que ibas a traer una pinche gata?. No quiero que se mié en mi mercancía
- No se preocupe por eso jefote, la tengo bien checada
- Las gatas son bien traviesas, mi esposa tiene dos y son bien tremendas. Ya me rompieron dos chanclas. – El jefe y el licenciado ríen, pero el jefe no le quita la mirada al ya nervioso pelado Jenkins. Los otros hombres traen torpemente las garrafas derramando un poco en el trayecto.
- Tengan más cuidado pinches simios miados. Les voy a cobrar el doble si ensucian el carro del licenciado. Una disculpa señor.
- No te preocupes mi Yorch, nomás denle un trapazo antes de meterlos.
- A ver pinche Sammy, deja de lamer huevos y has algo, traete un mechudo y limpiale.
Al terminar de limpiar, el licenciado se despide de todos y le paga al jefe con un fajo de billetes. Ambos estrechan sus manos y se retira el licenciado. Los dos “chalanes” cierran la puerta. Para este punto Román había desatado a la niña y se disponían a salir cuando vieron por las escaleras como el jefe le daba una patada por la espalda al pelado Jenkins, el cual cae golpeandose la cabeza, de inmediato el jefe saca un arma de fuego de la parte posterior de su pantalón.
- ¿Qué mamada fue eso Sammy?
- ¡¿Qué?!
- ¡No te hagas pendejo wey!, ¿Vas a salir con la misma mierda de la otra vez?
- ….
- ¿Eh?
- No Yorch, no
- Te encargue esta casa por qué se que chambeas bien, por qué se que sacas el jale. Pero no voy a andar arriesgando mi negocio por un pinche cerdo enfermo cabrón. ¿Me oíste?
- Si Yorch
- ¡Jefe, pendejo, jefe!
- Si jefe.
Le da una patada en el estómago, ya que el p lado seguía en el suelo, se da la vuelta, se revuelve el pelo y de nuevo le apunta con el arma.
- Que fácil sería tronarte ahorita y dejar al Larry a cargo, ¿Verdad Larry? – Larry dice que si, y el pelado le hace una mirada amenazante. – Está chavo el wey, obedece y no tiene pinches fijaciones enfermas como tú hijo de la chingada. No pone en riesgo mi negocio como tú con tu “gata”. ¿Qué hubiera pasado si el licenciado se da cuenta pendejo?, ¿Crees que lo va a aceptar?. ¿Y si se fija bien en el patio de adelante?.... Ya te perdone la vez que te encontré en pleno “show”, y cuando me di cuenta que tenías a las otras enterradas. ¿Qué hice pendejo?...
- ….
- ¡¿Qué hice hijo de tu puta madre?! – Le pone el arma en la frente.
- ¡Me perdonaste, me perdonaste! – El jefe grita de desesperación apuntandole con fuerza el arma a el pelado, los chalanes se asustan, los niños quedan inmóviles. Finalmente el jefe le da un golpe con el puño al pelado, haciéndolo sangrar de la nariz. Con la voz rota le dice al pelado.
- ¡No quiero volver a saber que hiciste esto o para la otra no aviso pendejo!…. ¡Te mato, he!... Y quiero que te deshagas de ella…. ¡Pero ya!, ¡¿Me oíste animal?!
- Si jefe, de inmediato – se intenta levantar
- ¡Cuando me vaya, imbécil!, Hasta entonces quédate en el puto suelo…. – Se guarda el arma y quita a un lado a los chalanes. - ¡¿Qué me vez pendejo?! Le dice al Jeison. – Mañana a las once tenemos entrega, no quiero ver nada de tus mierdas…. Ni siquiera a las que tienes en el patio….
Finalmente el jefe sale azotando la puerta. Román entra en pánico, ¿Qué debe hacer?. La niña está inmóvil debido a lo que dijo el jefe. “me van a matar”, repetía en voz baja. Román la tomo de los hombros y le dijo en su oído que se colocará dónde estaba, el iba a atacar por la espalda al pelado y una vez aturdido podrían huir…. Eso sí los otros chalanes no interfieren… Temblando, la niña hace caso, depositando su confianza en Román, quien estaba decidido, rápidamente tomó una escoba y se oculto en un ropero con ropa mugrosa, tiesa y apestosa de tantos fluidos y suciedades que se puedan imaginar. Así pues, Román cegado de irá, no le importo lo asqueroso de su escondite. Así pues, la niña se enfocó en la puerta del ropero esperando el ataque de Román.
- Nena, ¿Estás despierta?... Hey, te hablo… ¿Estás enojada conmigo?.... ¿Cómo te desamarraste? ¡Te estoy hablando carajo hablame!
El pelado toma a la niña de la cabeza y la gira violentamente, la niña asustada grita por la ayuda de Román, a lo cual el sale armado con la escoba y le asesta un golpe torpemente el cual solo le causa un leve raspón en la parte trasera de la oreja, al fallar, el pelado suelta la niña, la cual se golpea en el suelo, el pelado se aparta y Jeison es el único que reaccionó al ataque quitándole la escoba a Román forcejeando en el proceso, así pues Larry una vez que reaccionó fue rápidamente a tomar a Román por la espalda y lo sujetó. El pelado reviso su herida, después vio a Román….
- ¿Román?, ¿Qué pedo, que haces aquí?
- No te hagas pendejo, te vi en la secundaria, te robaste a esta niña.
- No, no , no niño no te confundas…. Sus papás la abandonaron y yo la ando cuidando, ¿Verdad nena?....
- No te hagas pendejo, la niña está sangrando
- Seguro se golpeó con algo
Román forcejeaba y trataba de soltar golpes a Larry hasta que logro darle uno en la cara, se soltó y se abalanzó sobre el pelado, dándole un par de puñetazos hasta que lo volvieron a separar, una vez controlado, el pelado le dio una patada a Román en el estómago, sacándole el aire…
- ¡Ya basta cabron!, Bájale de huevos o te haré lo mismo que le haré a esta escuincla
- Pinche cerdo cobarde… - Le dice Román al pelado con esfuerzo.
Durante esta contienda los niños abajo buscaban con que defenderse hasta que Fabián abrió un mueble en la alacena con bastantes botellas de vidrio. Le dio una a Rodrigo.
- Ten
- ¿Qué?
- ¿No escuchas?, Román está en problemas, has algo y ayúdalo
- ¿Yo?, ¿Y tú que harás?
Fabián se quita el suéter y lo empieza a romper
- Tengo una idea, mientras tú lo ayudas, yo haré el plan de salida, cuando me veas en las escaleras, tu y Román sacan a la niña en chinga, ¿Entendiste?
Rodrigo se distrajo al ver los ojos de Fabián, los cuales emanaban odio, frialdad… cómo los de un depredador. Al ver que Rodrigo se quedaba inmóvil, este lo empuja.
- Vete, ¡Ya!
Rodrigo timidamente toma la botella y comienza a subir las escaleras mientras escucha golpes y gritos.
- ¿Vienes solo, pendejito?
- Te vale verga pinche calvo pendejo
- Jeison, busca en la casa, si encuentras más, los traes.
- ¿Qué vas a hacer Samy?
- ¿Pues que más?, Oíste al jefe, nos vamos a deshacer de todo, ¿Me oíste?
- ¿No sería mejor dejarlos ir?, Ellos solo quieren a la niña
- Bueno, ¿Tu estás pendejito?, Entiendo que no hayas ido a la escuela. Pero es lógico que si los dejamos ir nos van a mandar a los puercos…
Larry se dirige a la niña.
- Jura por dios que no irás a la policía
- Si vamos a ir para que todos se pudran adentro pinches locos
El pelado le da un zape y luego lo jala de la ropa
- Entiende pendejo, o haces lo que te digo o te vas con ellos
Larry se descompone y deja salir unas lágrimas
- Es que no quiero hacerles daño Sammy
- ¡Pues te chingas, ¿No querías ser cabrón?, ¿No querías ganar dinero haciendo chingaderas como los maleados?, Pues tienes que hacer esto pendejo, o nos carga la verga a todos, ¿Me oíste?
Rodrigo se arma de valor con esto último y arremete con el pelado, golpeándolo con la botella en la cabeza. Pero sin romperse.
- ¡Puta madre!, Pinches escuincles. ¡Agárralo a la verga pinche Larry!
Román seguía forcejeando y se reía del acertado golpe de Rodrigo.
- Ya valiste verga pinche pelado.
Después de pelear torpemente con las manos, Larry somete a Rodrigo, y lo tira al suelo.
- Perdón niño… Huele muy rico tu perfume de naranja.
El pelado se recupera del golpe y se dirige con Rodrigo.
- Me hiciste emputar bien y bonito pinche niño, no quería que fuera doloroso, pero adivina qué, te va a tocar lo más culero… ¿Ves?, Me hiciste sangrar, te va a costar muy caro…. Agárralo bien pinche Larry
El pelado lo toma de su muñeca, y hace presión arriba de su codo, Rodrigo se encuentra boca bajo gritando y pataleando, Larry usa todo su peso para que no se mueva, con la cara hacia un lado, no queria ver lo que el pelado este haciendo. Román gritaba y golpeaba. Le costaba mucho trabajo a Jeison mantenerlo quieto, mientras tanto la niña no se movía, aparentemente algo le dolía demaciado como para hacer algo. Así pues, con bastante fuerza, el pelado hace que el antebrazo de Rodrigo rebase su punto de flexión, después de un horrendo sonido proveniendo de sus huesos y de su boca. Larry lo suelta y Rodrigo llorando intenta tomar su brazo el cual queda colgando.
- No llores, niño, cállate
- ¿Por qué lo sueltas pendejo? – El pelado comienza a golpear a Larry. Román aprovecha y golpea en los testículos a Jeison, toma la botella y se la estrella al pelado, a continuación ambos forcejean, la sangre en la frente del pelado lo ciega de un ojo por lo que Román aprovecha para golpearlo repetidamente, Larry se aparta a un lado para seguir sujetando a Rodrigo, el pelado consigue quitarle la botella antes de que lograra apuñalarlo, después el pelado aturde un momento a Román con un golpe, lo tira al suelo y el pelado se deja caer sobre el con sus dos manos sobre su cuello. Rodrigo aún no logra recomponerse de su extremo dolor y poco a poco Román deja de patalear y golpear a su atacante poco a poco se está yendo su fuerza. La niña recobra un poco de su fuerza y rápidamente toma la botella rota. Está apunto de apuñalar por el costado al pelado, consigue por poco enterrar los vidrios cuando Jeison toma a la niña. Aún con media botella en su costado, el pelado termina por dejar sin aire a Román.
Todo queda en silencio. Todos los presentes miraron como la mirada de Román quedó fija en el rostro del pelado, y así dejo caer sus puños llenos de sangre y heridas….
- Pinche Román… ¿Por qué hiciste esta pendejada?... Jeison, ¿te acuerdas del este jugador de los areneros de tolampan?... “El bronco Domínguez”, le decían… Así jugaba el pinche Román… jugaba bien bonito el cabrón…. Que bonito jugaba…. Ni pedo.
El pelado se levanta, se limpia la sangre y está a punto de acercarse a la niña cuando un sonido fugaz resuena en la habitación seguido de un estallido de vidrios, el olor a gasolina es eminente, cuando Rodrigo abre los ojos ve al pelado retorciéndose tallandose los ojos y empapado de un líquido. Es Fabián en la escalera empuñando una botella llena de líquido y su encendedor en la otra mano.
- ¡Rodrigo, sal de ahí ya!
- Pinches escuincles pendejos, ¿Quién se creen?, Déjense de mamadas
- ¡Dejenlos ir o se queman hijos de puta!
El Jeison y Larry sueltan a los niños y alzan las manos, Rodrigo y la niña se acercan a Fabián, Jeison trata de hacer un movimiento para tratar de tomar a la niña y Fabián responde lanzando la otra botella en su rostro. El pelado logra abrir los ojos y ve a los niños en la escalera, Fabián con las piernas y un poco del torso mojado tomando otra botella y la niña apoyándose de Rodrigo.
- Vayanse, rápido
- ¿Y tú?
- ¡Que te vayas, ya!, Hazme caso Rodrigo. Ya te alcanzo
Los niños bajan la escalera, y al ver el piso se encontraba mojado por completo, los barriles de gasolina estaban abatidos en el piso dejando caer su contenido. Rodrigo tenía fe en su amigo, sabía que iban a salir todos pero no podía parar de llorar por lo sucedido a su amigo. Ambos niños estaban en shock. Al estar en el patio de enfrente escuchaba golpes, vidrios estrellándose y gritos, Rodrigo abrió el portón y ambos niños salieron de la casa. Giró su cabeza y pudo ver qué en la ventana del piso de arriba comenzaba a salir fuego, esto asustó a Rodrigo, lo inundó de pánico, ¿Qué debía hacer?, No sé ele ocurrió otra cosa más que dejar a la niña sentada, y comenzó a correr por toda la calle gritando por ayuda, tocaba los timbres y lanzaba piedras a las puertas. Salieron los vecinos y les decía que le ayudarán, había fuego en la casa abandonada. Algunos vecinos se acercaban, otros se metían de nuevo para llamar a los bomberos y a la policía. Pensaban que era culpa del niño hasta que veían su brazo raro, ahí dudaron y trataban de hablar con el, pero Rodrigo regreso al frente de la casa para ver si había bajado Fabián. No fue así….
A los pocos minutos llegó la policía, bomberos y ambulancia, la calle estaba llena de curiosos, y de gente con cubetas. Y entre la gente había una niña en cuclillas tocándose el estómago y un niño con el brazo colgando, llorando y gritando por sus amigos. Ademas de la casa que para este punto estaba cubierta en llamas. Al poco tiempo, entre las flamas salió una figura por la ventana, era Larry, quien tenía su cuerpo inundando en fuego. Se puso a girar en la tierra gritando de dolor, los vecinos y Rodrigo se acercaron, al confirmar su identidad, Rodrigo gritó: “¡este pendejo fue uno de los que me hicieron esto!”. Un paramédico jalo al niño para apartarlo y tratarlo, Rodrigo por instinto lo golpeó, pero el paramédico le dijo que lo iba a curar. Una turba enardecida se acercó al joven Larry para rematarlo. Hubo una trifulca entre vecinos, bomberos y policías, pero al final unos vecinos se salieron con la suya al pisotear la cabeza y pecho de Larry hasta matarlo. Con Rodrigo y la niña en la ambulancia procedieron a llevarlos a un hospital.
Los meses pasaron. El ciclo escolar estaba a punto de concluir y Rodrigo ya estaba listo para regresar a la escuela acompañado en todo momento de su afligida madre. Al regresar, notó que a un lado de la dirección había un altar a Román, grande, lleno de cartas, flores, balones y uniformes de fútbol, incluido la del “Bronco Domínguez”. Además un altar un poco pequeño para Fabián. Quien tenía una leyenda de “desaparecido” ya que en la casa se encontraron solo los restos de el pelado y Jeison, sin contar el cuerpo de Larry quien murió a manos de los civiles… en los honores a la bandera recordaron la atroz situación que vivieron los tres niños que salieron de pinta, invitando a los demás niños que no piensen en replicar su comportamiento, si bien, los niños lograron salvar a la niña, pagaron un alto precio por eso. Solo recordaron su valiente acto, y Rodrigo se quedó solo, callado. Llorando en silencio y recibiendo poco reconocimiento. Paso el receso solo, con la cabeza abajo, cuando la levantaba veía como los demás niños jugaban en grupos, hablando entre si, señalando a Rodrigo como el pobre mártir que sobrevivió. Recalcando el hecho de ser el niño con la peor de las suertes.
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