03.04.16
 
Catacumbas infernales provistas de olores nauseabundos, donde respiran los amores muertos, donde las rosas regaladas se pudren dando abono a nuevas traiciones, así es mi habitación, un sótano que trasciende en el más allá de un mal recuerdo.
Las nubes de un cielo raso lleno de moho verde crean imágenes inexplicables de rostros que me miran y relatan historias de amor triste, en donde la muerte es lo más suave que puedes encontrar.
Mas eso ya lo he vivido, no me sorprende nada de lo que me cuentan, es más, escucho tranquilo y atento sin padecer sentimientos, ya que estos están muertos entremezclados con los olores podridos que envuelven el aire, solo escucho para matar mi tiempo.
El alma me dice que afuera hay un día hermoso, más prefiero mi música, esa que brota de las paredes, esa que me da paz, junto a mis botellas de vino y unos cigarros que relajan mi cuerpo. Cuando el sueño se hace presente un vaso a medio llenar me besa y me da las buenas noches, al despertar a media madrugada me recibe lleno y me besa con más ganas, volcándome a su mundo.
En mi sótano yazco implorando poesía, pidiendo escritos que vuelquen mi imaginación y si es mejor que se mezclen con mi habitación, esa que es una mazmorra en un viejo castillo.
 
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