17.06.10
Soñé con un mundo épico.
El vuelo de decenas de dragones alados me saco de una siesta, aquella tarde de primavera, veía como bellas doncellas y princesas vestidas de sedas trasparentes surcaban los cielos cantando y riendo.
Estaba hipnotizado viendo a una doncella, cuando las hadas del bosque me tomaron de los brazos y me llevaron corriendo al bosque, ahí me dejaron con unos amigos que tomaban cerveza y cantaban alegres canciones de los caminos del norte que años atrás recorrimos juntos en busca de amores, aventuras y fortuna.
Me senté animadamente mientras recibía dulce tabaco de las praderas del sur y hacia círculos al aíre, agradeciendo a la Madre Vida por tan apacible momento, no podía haber nada mejor en ese minuto, amistad, belleza en las mujeres, alegría, mi tabaco y nada más en tu pensamiento que un mágico mundo épico.
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