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Sol atemporal

Julio Beltrán@julio_beltran_1454
26 feb 2022·2 min de lectura

El espacio que separa la soledad y el tedio es insignificante, una serpiente ramera que escamotea los resquicios azulados de la sombra, experiencia gratificante o sombría. ¿Cómo hacer frente a este sentimiento? Existen varias formas de expiación, de adivinar el futuro para entrever por el agujero que se forma entre la oreja y la nada, figuras ilusorias y subatómicas de una fatalidad inconmensurable, revisar el tarot y ver que la torre se cae, que el colgado eres tú en la rueda de la fortuna dando vueltas semicirculares en torno al omphalos. La querencia se puede transmutar en carencia de eros, la flecha se lanza y se inserta en el talón del aqueo, las brasas del fuego eterno se tienen que apagar consumidas por sí mismas y alimentadas de leña de un árbol que crece hacia abajo, que hunde su nariz hasta la metrópoli de Estambul y regresa a este suelo frío donde mis pies se posan. Soledad amante de noche, de día fiel cazadora de reflejos, de máscaras de Sófocles, de ruidos ensordecedores que entran por los ojos y de noche vomita lágrimas, el paso es agigantado, uno puede estar en el sillón del salón y la muerte respirándole en la nuca como haciendo una invitación a tomar la oz y decapitarse a sí mismo.
Argo repleto de dioses, la reina y el rey viéndose disimuladamente y evitando una encrucijada de miradas, moviendo sus talentos y arrojándose al mar en busca de compañía, el oro no brilla más. El infranqueable esqueleto roído por el tiempo nos apunta con sus falanges acusatorias una cama vacía y humeante, holocaustos que ardieron en compañías atemporales que iban y venían empujadas por olas injustas que ajustan romerías sagradas. Este comportamiento insólito que precede al entrar a la habitación y mover unas piernas atadas a macizos black holes que nos llevan a una doceava dimensión donde poliedros armónicos nos harán compañía mientras bebemos cerveza en vasos sin fondo, sorbiendo un líquido germánico que nos emancipara de la soledad. Adusta y severa señora que nos dejará en el quicio del sueño y nos soterrará con dulces y flores. La intención es hacerle frente y mover decisiones de eremitas arrinconados y estremecidos en estaciones de trenes nocturnos que se dirigen a Tebas.
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© CC BY-NC-ND 4.0 — Solo lectura
Publicado en Textale · Obra registrada bajo licencia de autor
#soledad#poesia

Escrito porJulio BeltránHola, soy originario de Puebla, México en donde he crecido a lo largo de estos años, me gusta leer y…
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