C'est la chanson
En la noche se avecina de puntitas al oído
un pitido, una rima, un gemido o un quejido.
En la punta del durazno canta un mirlo distraído
la canción de los días perdidos, la dulzura de un latido.
Esta noche ensordecida, marcha una rima apenada
entre el tallo de la rosa, entre las piernas de una dama.
He querido declararme a los vientos tan ambiguos
pero es inútil enamorarte con mi canto empobrecido.
Cada ocaso en el espejo se dibuja una figura
a veces ronda la hermosura, a veces todo es silencio.
Esta canción desolada que no admite mi cortejo
este amor desdeñado que te sigue como un pendejo.
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