Esta lengua que ha creado Quijotes y Dulcineas
es la misma que ha engendrado el viento y la marea.
Este pueblo que batalla, que pelea, cada espacio, cada parcela
es el mismo que ha jugado una infinita Rayuela.
Es el pueblo con hambre, con frío, sediento de sueños y quimeras
es el mismo que no calla ¡ni una más, ni una menos!
Esta sentencia que mira con ojos de ciego
solo es un ensayo sobre la ceguera.
 
Estas conversaciones en un bar o en una catedral
son manifestaciones de oprimidos, de gente que ama y que sufre,
de gente con alma y que escupe
en los pies de un altar que hace siglos les clavó el puñal.
 
Las verdades las escribe el ganador, las mentiras las aceptan los detectives
falsedades de espejos enterrados y ficciones que callan más de lo que dicen.
Hemisferios del sur y del norte cabalgan como un viejo tahúr
centinelas de un puerto que esconde los clavos de su propia cruz.
 
Y aunque nos esté llevando la huesuda, bailamos con salsa y con rumba,
con tango y con zumba
brindamos con mezcal las penas de amores fallidos y de una vida fugaz.
1210

Cargando comentarios...