SIN SIQUIERA
El beso me da las últimas uvas para el vino
mientras los caballos de la muerte disparan su galope líquido;
el beso me besa vertical y horizontal,
me penumbra,
me pone roja,
muy roja;
el beso le regala un impulso paralelo a mi sonrisa,
la incentiva y la maquilla con labiales de jazmines,
la acaricia,
la provoca,
la desnuda y la penetra como un trueno en seguidilla
sin siquiera detenerse ante nada
ni siquiera ante un romance oblicuo.
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