Silenciosa.
08.04.11
Silenciosa.
Silenciosa y perturbadora, arrastrando su manto ennegrecido tras de sí, donde es acompañada por una siniestra sombra quien carga en sus manos la silueta de una guadaña que cortara el hilo que une tu alma a esta ya nunca más tu vida.
Te revuelcas en tu cama, la fiebre te consume, vas de un lado a otro en pensamientos que recorren una vida de excesos y proyectos inconclusos que perfectamente lo hubieses realizado hace años, te vas sin dejar semilla. Jamás formaste una familia, jamás recorriste tu país como fuese tu deseo de pequeño, nunca le dijiste a ella tus sentimientos de amor, tu proyecto de una miniempresa se truncó cuando llego a tu mente.
Pasaste toda tu vida parado en una esquina, soñando con cada trasero sexy que pasara, te creías dueño de algo que nunca tuviste, relatabas las mismas historias una y otra vez, ahora miras y ya es tarde, tu familia te acompaña, no quieres hablar, sabes que es tarde y estas arrepentido, suaves y punzantes escalofríos empiezan a bañar tu cuerpo, ¡ya está aquí! oyes su sonrisa trémula y sus pasos lentos seguros en el pasillo, la miras de pies a cabezas y aprietas la mano de tu madre en un intento vano por aferrarte a esta dimensión, pero ya te lo dije; es tarde.
Tú mirada va del suelo al techo de la habitación y un fuerte espasmo te mata, ahí estas en silencio absoluto, no puedes mirar hacia ninguna dirección que no sea aquel capuchón que oculta el rostro de la muerte, en nada esta forma está mirándote a través de pequeñas luces parpadeantes que suponen ojos, se acerca a ti flotando y te sopla la cara, como dándote un suspiro de muerte, sales de tu cuerpo material y cual fantasma de las películas flotas tras ella sin dirigir tan solo una mirada hacia atrás, no puedes, estas bajo el dominio perturbador de su presencia.
Una vez en la calle te unes a un montón de personas que al igual que tu han muerto, viajas horas, después te unes a otros grupos dirigidos por seres semejantes al cual ahora te domina y una vez dada la media noche, todas los seres que hacían de muerte entregan todas las almas del mundo a una gran presencia negra unas cien veces más grande que estas, ves como cientos de líneas toman formas en alguna parte del universo, como si un pentagrama se multiplicara, ahora yaces viajando a lo desconocido.
Silenciosa.
Silenciosa y perturbadora, arrastrando su manto ennegrecido tras de sí, donde es acompañada por una siniestra sombra quien carga en sus manos la silueta de una guadaña que cortara el hilo que une tu alma a esta ya nunca más tu vida.
Te revuelcas en tu cama, la fiebre te consume, vas de un lado a otro en pensamientos que recorren una vida de excesos y proyectos inconclusos que perfectamente lo hubieses realizado hace años, te vas sin dejar semilla. Jamás formaste una familia, jamás recorriste tu país como fuese tu deseo de pequeño, nunca le dijiste a ella tus sentimientos de amor, tu proyecto de una miniempresa se truncó cuando llego a tu mente.
Pasaste toda tu vida parado en una esquina, soñando con cada trasero sexy que pasara, te creías dueño de algo que nunca tuviste, relatabas las mismas historias una y otra vez, ahora miras y ya es tarde, tu familia te acompaña, no quieres hablar, sabes que es tarde y estas arrepentido, suaves y punzantes escalofríos empiezan a bañar tu cuerpo, ¡ya está aquí! oyes su sonrisa trémula y sus pasos lentos seguros en el pasillo, la miras de pies a cabezas y aprietas la mano de tu madre en un intento vano por aferrarte a esta dimensión, pero ya te lo dije; es tarde.
Tú mirada va del suelo al techo de la habitación y un fuerte espasmo te mata, ahí estas en silencio absoluto, no puedes mirar hacia ninguna dirección que no sea aquel capuchón que oculta el rostro de la muerte, en nada esta forma está mirándote a través de pequeñas luces parpadeantes que suponen ojos, se acerca a ti flotando y te sopla la cara, como dándote un suspiro de muerte, sales de tu cuerpo material y cual fantasma de las películas flotas tras ella sin dirigir tan solo una mirada hacia atrás, no puedes, estas bajo el dominio perturbador de su presencia.
Una vez en la calle te unes a un montón de personas que al igual que tu han muerto, viajas horas, después te unes a otros grupos dirigidos por seres semejantes al cual ahora te domina y una vez dada la media noche, todas los seres que hacían de muerte entregan todas las almas del mundo a una gran presencia negra unas cien veces más grande que estas, ves como cientos de líneas toman formas en alguna parte del universo, como si un pentagrama se multiplicara, ahora yaces viajando a lo desconocido.
220
Cargando comentarios...