Sideral
La noche es sofocante a pesar de la leve brisa que me despeina mientras camino por el parque.
Siento la caricia del pasto en mis pies descalzos y las piedritas que me lastiman, impiadosas.
Me siento bajo el cielo de verano.
Luego me recuesto estirándome hasta casi sentir el quejido de mis músculos y tendones.
Después me relajo, suspiro, los ojos abiertos y llenos de estrellas.
Puedo percibir cada irregularidad mientras me fundo de a poco en el frescor de la hierba que me humedece la espalda.
Contengo el aliento por temor a perturbar la inmensidad.
La fría palidez de los astros se derrama desde el infinito.
Sumergida en la realidad de lo absoluto ya no se si aún la tierra me mantiene prisionera o si he remontado vuelo, haciéndome invisible.
Siento la caricia del pasto en mis pies descalzos y las piedritas que me lastiman, impiadosas.
Me siento bajo el cielo de verano.
Luego me recuesto estirándome hasta casi sentir el quejido de mis músculos y tendones.
Después me relajo, suspiro, los ojos abiertos y llenos de estrellas.
Puedo percibir cada irregularidad mientras me fundo de a poco en el frescor de la hierba que me humedece la espalda.
Contengo el aliento por temor a perturbar la inmensidad.
La fría palidez de los astros se derrama desde el infinito.
Sumergida en la realidad de lo absoluto ya no se si aún la tierra me mantiene prisionera o si he remontado vuelo, haciéndome invisible.
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