Y aquí estamos los dos, rompiendo lazos tejidos de ayeres, haciendo promesas lejanas, falsas, tontas; donde juntos conquistaremos la realidad… triste en verdad.
Tomo tus manos, es tan normal, tan cálido y tus ojos me miran buscando un rastro de comprensión, de verdadera convicción.
Yo estoy amándote en este momento; mi mente, mi cuerpo, mi vida entera te la ofrezco.
Mi boca roza tu cuello, mi lengua toca tu labio inferior que sabe a vino, a humo de cigarro, a ti.
Ambos sabemos que después de este abrazo no existe mañana, que todo es ahora o tal vez nunca… y quizá este “nunca” llegue pronto, o tal vez ese “nunca” llego hace tiempo; solo tú y yo sabemos eso. Así que solo guardemos el secreto.
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