sacrilegio
Sacrilegio
Los sacrilegios cometidos contra la iglesia católica y apostólica son inadmisibles, estos hechos realizados por gentes que no tienen valores morales, mucho menos espirituales, que se han dejado llevar por el odio y por la idolatría a un partido, y al gobierno Ortega Murillo; quienes ya se han desenmascarado como corruptos, asesinos y diabólicos.
Todo; porque la iglesia no se prestó a sus artimañas, por no aceptar ser sus encubridores, ante tanta masacre desatada contra la juventud estudiantil y población civil desarmada e impotente, que se ha levantado en su contra; para exigir justicia, libertad y democratización, porque sin estos tres valores no puede haber paz, la paz que anhelamos la mayoría de los nicaragüenses.
No podemos tener paz, con un gobierno que no nos representa, porque ellos son una pareja vil, que bien personifican al engaño, la manipulación y a las ansias de poder desmedidas. Y no les ha importado la sangre derramada diariamente en nuestra patria, manchando los pendones que ondean nuestro cielo azul y blanco. No se han doblegado ante el dolor de las madres y padres que han perdido sus hijos y ante los hijos que han perdido sus padres; y mucho menos ante una hija que ha perdido a toda su familia incinerada.
Han irrespetado con palabras sicalípticas, agredido a los sacerdotes, obispos, cardenal, y al nuncio apostólico representante del Santo Papa. Han, saqueado y robado los templos y lo peor de todo, el acto de sacrilegio cometido, ante lo más sagrado de los católicos; como lo es, el pan que es el cuerpo de nuestro señor Jesucristo. El, que entrego su vida, derramo hasta la última gota de sangre, para el perdón de nuestros pecados y la salvación de toda la humanidad.
Se han manchado las manos de sangre y toda su vida de abominaciones, como dice nuestra consigna nacida del fervor patriótico y del dolor por nuestros hermanos caídos “Ni perdón, ni olvido”.
Pero, “Dios” es grande en misericordia y su amor no tiene límites, el perdona al arrepentido de corazón; ¡ojalá!, tengan la oportunidad de hacerlo antes de entregar cuentas, el día que les llegue la partida de este mundo terrenal.
Los sacrilegios cometidos contra la iglesia católica y apostólica son inadmisibles, estos hechos realizados por gentes que no tienen valores morales, mucho menos espirituales, que se han dejado llevar por el odio y por la idolatría a un partido, y al gobierno Ortega Murillo; quienes ya se han desenmascarado como corruptos, asesinos y diabólicos.
Todo; porque la iglesia no se prestó a sus artimañas, por no aceptar ser sus encubridores, ante tanta masacre desatada contra la juventud estudiantil y población civil desarmada e impotente, que se ha levantado en su contra; para exigir justicia, libertad y democratización, porque sin estos tres valores no puede haber paz, la paz que anhelamos la mayoría de los nicaragüenses.
No podemos tener paz, con un gobierno que no nos representa, porque ellos son una pareja vil, que bien personifican al engaño, la manipulación y a las ansias de poder desmedidas. Y no les ha importado la sangre derramada diariamente en nuestra patria, manchando los pendones que ondean nuestro cielo azul y blanco. No se han doblegado ante el dolor de las madres y padres que han perdido sus hijos y ante los hijos que han perdido sus padres; y mucho menos ante una hija que ha perdido a toda su familia incinerada.
Han irrespetado con palabras sicalípticas, agredido a los sacerdotes, obispos, cardenal, y al nuncio apostólico representante del Santo Papa. Han, saqueado y robado los templos y lo peor de todo, el acto de sacrilegio cometido, ante lo más sagrado de los católicos; como lo es, el pan que es el cuerpo de nuestro señor Jesucristo. El, que entrego su vida, derramo hasta la última gota de sangre, para el perdón de nuestros pecados y la salvación de toda la humanidad.
Se han manchado las manos de sangre y toda su vida de abominaciones, como dice nuestra consigna nacida del fervor patriótico y del dolor por nuestros hermanos caídos “Ni perdón, ni olvido”.
Pero, “Dios” es grande en misericordia y su amor no tiene límites, el perdona al arrepentido de corazón; ¡ojalá!, tengan la oportunidad de hacerlo antes de entregar cuentas, el día que les llegue la partida de este mundo terrenal.
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