SABORES EXTRANJEROS
Tentados por el deseo nos exploramos el cuerpo
entre amapolas de azúcar y sabores extranjeros
y unos cientos de lunares delineados por los vientos...
los senos ungían mieles de algún otoño viajero
y asediados por las ganas duplicamos los intentos
en un germinar constante de bocas,
labios y besos,
de frutas abrillantadas,
de manos de caramelo,
devorando los espacios,
del rincón al recoveco:
del grito hasta este silencio.
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