REVOLOTEANDO

Entre la duda y el vicio
del permanente suplicio,
voy por la luna.

Y si la muerte me grita
y la alegría me quita,
salto al vacío,

de la terrible negrura
cuando no queda ninguna
voz que me anime.

Eran las copas redondas
casi golosas palomas
de vino blanco.

Y me perdí de la sombra
mientras un buitre me nombra
revoloteando.  

E.D.A
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