Que chifle te saca; dijo. Perdido y solo nunca más.
                Se olvidan los años como los dolores y las estaciones perdidas; se restan de importancia los resfríos como las olas que el mar se lleva una y otra vez.
                Se dijo; que chican te matan. Prendido partió; otros soles, la paranoia escondida en un cajón que siempre estará a mano. La delicada condena con la que cada cual convive.
                Por supuesto, y en eso abarca todo lo que quisiera decir en dos palabras. por; y sobre, agregó; sin desanimar. Supuesto es lo de siempre, eso que creyó saber de memoria y en realidad nunca aprendió.
                Y siempre esta lo inalcanzable; una luz que titila a lo lejos y tan de cerca que enceguece con saltarines destellos que digitan y hacen palpitar, ocultos remordimientos; resecos y sin remedios a estas alturas.
                Suena hasta, casi, perverso. Comprendió, al fin, que no siempre era bueno comprender. Tantos ojos para corazones livianos; tanta sangre a contra mano de tu bombeo pobre; tanto afloje en el achique, Pin y Pon.
                Tu fugaz sueño azul; bajo el felpudo un sueño manchado. Simplemente vos; lo que pudiste hacer capeando el desastre que tras venía.
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