Siempre le dije que ojalá nos hubieramos conocido en otra vida, ojalá habernos conocido años atrás, que quizás la diferencia de tiempo sería drástica para la relación...
Apunto de besarlo mis ojos no pudieron contener las lagrimas, no podía hacerle eso a ella, no la conozco, no la he visto y probablemente nunca lo haga, pero no podía ser tan egoísta.
Y aunque mis ganas me tienten a estar con él, debo aceptar que ella es su dueña; tienen un juramento ante la ley de la tierra y un juramento en el cielo y de todo ese amor hay alguien de por medio. 
No puedo simplemente entregarme a mis deseos, se qué él no pondría ningún límite, así que debo ser yo la que lo haga, prometo que nunca hré nada para lastimarlos, aunque me muera por dentro. 
Las despedidas son tristes, melancolícas y un tanto desgarradoras. Y en tonces lo ví ahí sentado, ella y ese pequeño a su lado, ambos portaban anillos de bodas, ese que jamás le había visto a él y entonces me di cuenta que jamás podría ser mío, por la forma que su mirada y ojos se llenaron de lágrimas al mirarme, entendí que él cayó en cuenta que yo tampoco podría ser suya mientras ellos existan. 
Pero sabiendo que iba a doler ¿me hubiera amado?
Y ojála existan las otra vidas, estoy segura que reconocería sus ojos y es triste porque siempre estaré un poco enamorada de usted. 
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