Despertar y sentir ese dolor en el pecho, no hablo de algo de físico, es el corazón echo pedacitos, cada acción, palabra, todo lo que sentiste y las lagrimas que rodaron... 
Despertar, seguir la rutina hasta que saliendo de bañarte llega el mensaje de él diciendo: "Perdón, te dije o hice algo?". Y te duele aún más el pecho, recordando lo que pasó y terminar diciendo, no pasa nada, ya pasó, sigues con la rutina y te das cuenta de una llamada, acompañada de un veamonos hoy...
Como sientes que esa llama que tratas de conservar por él se va apagando, piensas en el futuro a su lado con esas acitudes, aunque tú quieres reconciderar y pensar que podrá cambiar y no, no lo hará. 
 Cada vez me hace algo de daño, yo lo perdono, usted me ama más y yo menos, siento que ahora usted me ama más que nunca y yo simplemente ahí estoy, haciendolo parte de mi rutina y gustos, buscandole un espacon en mi ser, en mi entorno, en mi todo. 
Pero no se preocupe, no pasa nada, ya pasó. 
 
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