?Qué será, será?
¿Qué será, será?
Hoy jueves 18 de junio, faltan dos días para elegir al presidente de Colombia, es la segunda vuelta, la primera dio un resultado sorpresivo puesto que Iván ganaba en todas las encuestas y por bastantes diferencias, Unos piensan que se debió a trampas premeditadas, otros piensan que las encuestas no son ciertas, pueden ser ilegales.
Hay mucha incertidumbre, siendo la mitad del pueblo colombiano amantes de la guerra, de la corrupción, de la trampa, es posible que sus votos sean para el candidato amante de la guerra, igualmente si la otra mitad del pueblo ama la paz, seguro, sus votos son para el candidato que ama la paz, falta esperar que llegue el día 21 de junio para saber cuál candidato gana la presidencia, si todo fue legal, sin dudas de la existencia de trampas, para reconocer si son válidos o no los votos. Ojalá todo sea perfecto y legal, no es fácil, no lo permite la diversidad de circunstancias, personas que no analizan, no reflexionan, duermen sobre sus laureles, justifican sus votos “Porque sí”, o porque el candidato y su esposa son bonitos, o porque creen en lo que digan los medios de comunicación, o porque el papá y la mamá ordenan, a veces lo que diga alguno de los cónyuges, o darle gusto al novio o a la novia, o creer en las falsas promesas de candidatos que reúnen gente de pueblos y veredas, ofreciendo degustaciones de Tamal, lechona y cerveza, o simplemente porque no entienden la realidad, no obstante, también hay mucha gente consciente, analítica, inteligente, con suficiente criterio para entender las cosas como son, artistas, periodistas, profesionales, estudiantes con sentido común y propuestas para mejorar.
Por fortuna últimamente el pueblo de Colombia va despertando ¿por qué? Por cambios, no por discursos carreta, sino por hechos, por ejemplo reconocer la labor de los militares, caer en cuenta de sus sacrificios y lo mal que eran sus salarios, hoy día el presidente les ajustó sus salarios y algunos que odiaban al presidente, hoy reconocen que Gustavo Petro es uno de los mejores salarios, ha dado mucha importancia a la agricultura, mucha gente está feliz y agradecida con el presidente, sin que quiera decir que es un Dios, pues no es perfecto comete errores, algunos por ser rechazadas algunas reformas de manera injusta, no publican en los medios de comunicación los cambios positivos, sólo buscan atacarlo, pero el presidente no es bobo, con discursos en plazas llenas de gente deja ver sus adelantos y nadie lo calla, sigue destapando ollas podridas, aunque lo odien y los cómplices lo ataquen.
Es todo por hoy. Continuaré cuando se sepa quien ganó la presidencia. Ojalá gane Iván Cepeda.
¡Llegó el esperado día 21 de junio de 2026!
Para mí no fue sorpresa, presumía que el resultado tendría que ser Abelardo de La Espriella, puesto que desde hace tiempo atrás, cuando Petro era candidato a la alcaldía había gente que ignoraba la corrupción que existía; Petro destapaba las ollas podridas, al principio no le paraban bolas, pero poco a poco no faltaban quienes confirmaban lo que Petro decía, los delitos de Alvaro Urive Velez y sus cómplices, mucha gente se convirtió en encubridora amaban y perdonaban a Uribe, odiaban a Petro por contar verdades. Los medios de comunicación lo entrevistaban para conducir a los oyentes y televidentes al odio, los poderosos por dinero , el registrador, el contralor, el procurador, los presentadores de noticias tenían estrategias para conducir a la gente a creer en falsedades y calumnias contra Petro, no obstante, Petro logró ser alcalde de Bogotá con más de 11 millones de votos, de nada sirvieron las trampas para que perdiera, porque quienes votaron a favor de Petro, lo admiran lo aplauden, lo aman personas justas, inteligentes, estudiosas y analíticas. Fue complicada la situación, Petro quería lograr buenos cambios, pero lo rodeaban traicioneros, no le aprobaban nada de lo bien que quería, por el contrario le hacían maldades, lo calumniaban, lo odiaban, pero a su vez, mucha gente lo admiraba, se daba cuenta de las injusticias, de la guerra que le hacían los medios de comunicación, tremendas entrevistas, casi lo golpeaban, como un tal Arismendi, una tal Claudia, pero Petro termino su mandato con buena imagen , razón por la cual, hoy es el presidente de Colombia, amado por el pueblo y admirado en otros países, considerado como líder internacional, también odiado por algunos de derecha, pero que hoy día siendo personajes importantes han reconocido los logros del presidente y se han sumado a los votos a favor de Iván Cepeda y continuar con los cambios positivos. Igual que soldados agradecidos reconocen el aumento d su salario y bienestar general, ancianos que recibían muy poca pensión, les fue aumentada, estudiantes con acceso a universidades que antes no existía, mejoramiento a los estudiantes del Sena, campesinos que les han devuelto sus tierras, hoy bendicen a Petro y aseguran que ha sido el mejor presidente de Colombia
Paso a la actualidad con un nuevo presidente, criticado por sus actitudes, contradicciones y amenazas, ganó por votos de personas amantes de la guerra, o ignorantes o porque sí, como ha ocurrido anteriormente, votan por belleza física, quien les parezca simpático, por dar besos en las camp…, por dar a degustar cervezas y promesas, pero no por amor a la patria, sólo por la persona bonita.
La gente colombiana en su mayoría, por fortuna ha cambiado, se ha dado cuenta quien cumple con promesas, quien no, quien ha sido corrupto, traicionero y mentiroso; ya la juventud estudia, admira, comprende a los candidatos buenos, malos y regulares a la presidencia o alcaldías, a los excelentes como a Iván Cepeda, personaje pleno de conocimientos por sus estudios en otros países, filósofo, inteligente, humano, educado, no agresivo, se defiende mediante la ley, no con agresividad, con justicia, No despilfarra el dinero, cada uno de sus discursos despiertan admiración y deseos de que sea el presidente. Varios personajes de derecha preferían a Iván, pero, los poderosos, los medios de comunicación, ignorantes y sin amor a la patria no eligieron al mejor.
Yo recibo al nuevo presidente, sin odio, sin apodos, sin injurias, espero como va gobernando, si no estoy de acuerdo mi proceder no será con mentiras, ofensas ni calumnias, analizaré, reflexionaré y de alguna manera haré llegar mi educada protesta al estilo Iván Cepeda, sin agresión, si no hay corrección, procederé por ley. Por fortuna somos muchos los opositores, la mitad del país, no será fácil amenazarnos ni maltratar a los opositores. Es fácil analizar y dialogar, por ejemplo: de mi parte, mi diálogo sería: -Abelardo, dices que vas a estripar a los opositores, ¿cómo? Dejarías muchos muertos y tú a la Cárcel, no creo que de verdad lo hagas, es una amenaza difícil de cumplir, creo que lo dices a manera de querer asustar, sin lograrlo. Yo creo Abelardo, que debes modificar tu lenguaje como presidente, en verdad te digo, nunca he escuchado a un presidente expresándose con palabras groseras, las verdades se pueden decir sin ofender, puede ser con tu actitud de seguro, levantando los brazos y con la voz que tienes, sin amenazas y con respeto. Ojalá te rodees de un equipo de personas profesionales, inteligentes, que amen al país, que sean tus mejores ministros, directores, asesores, amigos, que haya unidad y convicciones de lo mejor para el país. Creo que mi diálogo y mis reflexiones son aceptables, de no ser así, quedaría viendo un chispero.
Pienso que lo que se espera es un desajuste, nada estable, un salpicón de acontecimientos inesperados sorprendentes. Mis creencias están extraviadas, veo como tiras verticales girando alrededor de mi cabeza con palabras, hechos, actitudes, sonrisas, llantos, gritos, trozos de elementos brillantes de colores claros y oscuros, letras de la constitución arrastradas por fuertes vientos, temblores y réplicas, balas, gases, piedras, destrucciones de vehículos, casas y almacenes, animales sin alas para volar tirados en los parques descansando de maltratos. Cansada mi cabeza de tanto tropiezo, queda quieta, termina la tormenta en mitad del tiempo a esperar, quedan escombros, basuras, silencio, vuelve la calma un poco adormecida, pero de ánimo para reparar, fortalecer, cambiar y reconstruir.



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