Backrooms: El no-espacio, lo liminal, un presente continuo eterno.

¿Cómo se construye el espacio si no es a través de la narrativa? Abandonar la narrativa y relegar el porvenir, construye backrooms en nuestro interior.

Nos vivimos refugiando en recuerdos nostálgicos para escapar del presente que decidimos construir y del cual no queremos irnos. Es más fácil refugiarse en el "todo tiempo pasado fue mejor" que enfrentar nuestro presente y a nuestro futuro. Es anestésico y, a la vez, nos sumerge en recuerdos deformados e idealizados en los que quedamos varados mientras pasan los años. Hay miles de habitaciones que reconstruyen universos y crean paredes, ese refugio inventado en dónde todo es irreal, es fácil de hacerlo material y construirlo.

Preferimos un universo mental donde nos estemos legitimando todo el tiempo, alimentando nuestro ego a través de cosas que jamás pasaron, con fracasos adornados, amortiguado entre algodones para fingir que no sucedieron, cuando en realidad eso es lo que también nos lleva al presente, y la asimilacion de todo eso: los fracasos, el paso del tiempo, el fin de la adolescencia, el fin de los grandes figuras que te representaron desde que tuviste memoria, sea un familiar , un jugador de fútbol, un músico, una película de adolescentes que hacían música en un campamento. Eso es lo que te deja como la sensación de que dónde antes había algo ya no hay nada, la imagen de la calesita que ya no está y que dejó un hueco en el concreto de la plaza que solías jugar mientras comías manzanas acarameladas con pochoclos. Ya no existe nada, ni los ecos de ello. Por eso en la falta, está la creación de memorias solemnes, recuerdos imaginarios, recuerdos llenos de brillo y felicidad, aunque en ese tiempo te hayas sentido igual o peor que ahora.

De todas formas, no pretendo denostar el pasado, al contrario, creo que es muy valioso rememorarlo -y sobre todo- transmitirlo a las generaciones que no experimentaron lo tangible de aquel recuerdo, y que les llega a ellos de una forma re-construida, esculpida, como no quien realiza una obra de arte y moldea a través de la decodificacion de palabras que proyectan (a su forma) una escena, una figura o una aventura más o menos irreal en su cabeza.

Página 2

¿Que nos "acomoda" de la idea del recuerdo? La necesidad farmacológica de que ya pasó, esa droguita que te despierta el saber cómo empezaron y terminaron las cosas. ¿Que nos “incomoda”? Que al final vivimos presos de la narrativa, de la épica, el drama o la comedia. Todo lo es, la narrativa es un portal que no debería ser algo incómodo per se, pero la idea de que lo que existió jamás volverá es un tanto Aún así, la narrativa es un gran consuelo, una herramienta para tener un atajo al pasado y saber que existen determinados momentos a los cuales podemos escaparnos un aunque sea por un rato.

La narrativa te da la esperanza de que aquello que no volverá, vuelve para ser recreado en un otro. Los recuerdos no se mueren, si nadie los hace parir, se oxidan, se corroen, pero necesitan de ese lustre de brillo y colores que despierta el recordar, solo la imaginación narrada puede darle vida y crear ese portal.

Al final somos esclavos de la literatura ¿Y de que sirve saber que en el 2007 viste campeón a Boca por la libertadores por última vez? ¿De qué sirve contar que lograste algo que anhelaste por mucho tiempo o que hace 3 minutos metiste un twitazo?

¿De qué sirve vivir recordando la felicidad si no podés pensar en las cosas que te hacen feliz en este instante? En este segundo que lees esto, el ahora. Que terrible es el ahora, es terrible, terrible, lo inmediato, el espacio que queda entre cada 'tic tac' del reloj, ese silencio atroz que pasa todo el tiempo y no lo podemos agarrar. El ahora se siente como cuando estás tirado en la cama mirando las tablas del techo y de repente te das cuenta de todo lo que estabas pensando, te sentís aturdido como si hubiera un ruido blanco en tu cabeza, y tomas consciencia de eso y comenzas a sentir tu cuerpo, las respiraciones, el contacto entre tus dedos, lo duro de tu mandíbula y la tensión de tu espalda . Y cuando miras los muebles, las paredes, lo inmanente del espacio, y la quietud de la realidad te desesperas. Eso es el ahora.

Página 3

Por eso pienso que el ahora no existe sin la interpelación de los demonios y los angeles de la narraciones pasadas, ni tampoco sin los sueños y los anhelos futuros. El dinamismo de la realidad tiene que ver con todo eso, en que las cosas pasan por ese sanguchito de factores: entre el ayer y el mañana, porque el ahora ya se fue, el mañana es hoy. Por eso nos desespera todo eso y está bien que así sea, no se puede habitar el ahora todo el tiempo, aunque haya personas que en eso encuentren todo lo que buscan, esas personas ya están muertas en vidas, en la vivencia permanente de un no-espacio.

Voy a concluir este texto diciendo que vivir preso de la narrativa no es algo del todo positivo, pero necesitamos tanto de la narrativa como el aire por respirar, debido a que el aquí inmediato es insoportable, y además, necesitamos invitar a qué los individuos foráneos a esta vida, a esta narrativa, accedan a ella, que se atrevan a moldear legados a través de su consciencia. Si no intercambiamos narrativas, nos creamos un backroom esculpido a nuestro gusto que nos termina anclando a todo lo perfecto del pasado que nos inventamos, quedamos en un “ahora” eterno mezclado con viejos anhelos del pasado.

Somos seres sociales y en el intercambio de las narrativas se materializa la conciencia humana y el sentido de pertenencia a través de un espacio habitado por un otro y a partir de eso, la constitución de un yo.

Por eso considero que más que construirnos un museo nuestro y vivir recorriendo cada pieza, cada elemento, debemos considerar que la vida es un papiro que no puede terminar de plegarse, porque solo uno decide cuando cerrarlo. El sendero luminoso está en el mañana, de allí provienen todas las señales que te llegan día a día y que te dicen susurrándote todo el tiempo: No abandones el mañana. No abandones a tu ser.

¿Acaso la muerte no es eso? ¿Abandonarse? ¿Dar por terminado el papiro de tu vida para archivarlo en algún registro y que se pierda en el olvido?

Sí, La muerte es eso, acobardarse. Dar por concluida la narrativa y reverberar los mismos relatos que alimentan tu ego, para acobacharse a vivir en un espacio sin intercambio ni vivencias, un espacio que no se realiza ni se construye. Una consciencia fosilizada y encandilada que mira a su espejito mágico, que se descascara poco a poco, que se pudre día a día.

Página 4

Por favor, no nos olvidemos de la narrativa.

Por favor no nos abandonemos, contemonos nuestras historias, construyamos el mundo devuelta.

Por favor, léete y léeme hoy, contame tu vida y tus sueños, Gracias.

330

Cargando comentarios...