Prólogo - Día de Compras
- Entonces, ¿seguro que tiene esa resolución?
- Claro joven, si yo le digo es porque es así, no encontrará una cámara mejor por ese precio. - Y él mira la pequeña cámara. ¿Soportará el trabajo que le ha de encomendar?
- ¿Y no me la deja más barata?
- No joven, no se la puedo dejar más barata.
- Necesito que enfoque bien, como le comenté.
- Si quiere pruébela joven.
Camina unos pasos, mira por una ventana, hacia la carrera quince, y escoge a una persona cualquiera. Es mujer, bien vestida, lentes oscuros, bonita en alguna de sus edades. Seguramente casada pero no felizmente. Presiona un botón y la imagen se acerca más y más, hasta que siente que la tiene a pocos metros. Toma una foto y la imagen aparece en la pequeña pantalla.
- Servirá...
-- -- --
El teléfono suena en el instante en que las puertas del articulado se cierran. Óscar saca elcelular mientras intenta agarrarse de un tubo, y nota que la llamada es de Sofía.
Ella nunca llama.
Extrañado, contesta y oye una de las pocas voces que lo trasnochan. Intercambian formalidades, preguntan "¿cómo va todo?" y nota que algo de preocupación hay en ella. "¿Qué pasa?" pregunta él. "Mi hermana tiene un problema" responde ella. El bus va rápido,pronto han pasado tres estaciones y Óscar saca del maletín un pequeño cuaderno. Escribetres frases y promete a Sofía que se verán luego. El bus toma velocidad, porque no sedetendrá hasta cinco o seis paradas después. Óscar cuelga y se queda viendo la foto de suamiga.
- Es linda - dice una niña a su lado.
- Sí, es muy linda. Tú también.
Y la niña, con coletas y vestido de fresitas, se tapa la cara. Va sentada en las piernas demamá. La mujer le hace un gesto desaprobatorio. Óscar duerme hasta que llegan a unsemáforo del centro. "Debo bajarme acá o me demoraré en llegar" y se despide de su infantil compañera de viaje.
Un hombre le ha mentido a su esposa. Ella le ha contado a su hermana. Ahora Óscar tiene mucho por hacer.
Le encanta el anonimato del centro. Sus andenes llenos de gente hacen que se pueda mezclar, confundir, desvanecerse. Cualquiera con suficiente habilidad puede esconderse en el centro de Bogotá a esta hora, a plena luz del día. Un hombre vende maiz para palomas en la plaza. Muchos regatean gafas para leer, o "churros", o perfumes de imitación a los que el aroma les durará lo que un celular en esas calles. Óscar ama esa inseguridad, esa necesidad de caminar rápido.
- ¿Cuanto vale esta bufanda?
- Por ser a usted, se la dejo en $10,000 - Óscar piensa "no soy nadie, al parecer".
- Bien, me la llevo.
Empieza a caminar por la avenida Jiménez, llena de transeúntes que están en su hora dealmuerzo. Pasa la insufrible carrera décima, da un giro y se mete por un callejón que conocecomo suyo, atiborrado de vendedores de enciclopedias y libros viejos. Entra a un restaurante,el más barato de esa zona, y pide lentejas. Sin sopa, por favor.
Y ve noticias, deprimentes como siempre. El lugar está lleno y Óscar se siente bien, en una mesa, solo, sin nadie que le moleste con conversaciones huecas. Tiene un plan para estatarde y ni siquiera Sofía lo podría cambiar.
Saca unas llaves y se pone a jugar con ellas mientras camina. Después de todo, cuando uno va a destruir la vida de un hombre, al menos debe divertirse un poco.
- Claro joven, si yo le digo es porque es así, no encontrará una cámara mejor por ese precio. - Y él mira la pequeña cámara. ¿Soportará el trabajo que le ha de encomendar?
- ¿Y no me la deja más barata?
- No joven, no se la puedo dejar más barata.
- Necesito que enfoque bien, como le comenté.
- Si quiere pruébela joven.
Camina unos pasos, mira por una ventana, hacia la carrera quince, y escoge a una persona cualquiera. Es mujer, bien vestida, lentes oscuros, bonita en alguna de sus edades. Seguramente casada pero no felizmente. Presiona un botón y la imagen se acerca más y más, hasta que siente que la tiene a pocos metros. Toma una foto y la imagen aparece en la pequeña pantalla.
- Servirá...
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El teléfono suena en el instante en que las puertas del articulado se cierran. Óscar saca elcelular mientras intenta agarrarse de un tubo, y nota que la llamada es de Sofía.
Ella nunca llama.
Extrañado, contesta y oye una de las pocas voces que lo trasnochan. Intercambian formalidades, preguntan "¿cómo va todo?" y nota que algo de preocupación hay en ella. "¿Qué pasa?" pregunta él. "Mi hermana tiene un problema" responde ella. El bus va rápido,pronto han pasado tres estaciones y Óscar saca del maletín un pequeño cuaderno. Escribetres frases y promete a Sofía que se verán luego. El bus toma velocidad, porque no sedetendrá hasta cinco o seis paradas después. Óscar cuelga y se queda viendo la foto de suamiga.
- Es linda - dice una niña a su lado.
- Sí, es muy linda. Tú también.
Y la niña, con coletas y vestido de fresitas, se tapa la cara. Va sentada en las piernas demamá. La mujer le hace un gesto desaprobatorio. Óscar duerme hasta que llegan a unsemáforo del centro. "Debo bajarme acá o me demoraré en llegar" y se despide de su infantil compañera de viaje.
Un hombre le ha mentido a su esposa. Ella le ha contado a su hermana. Ahora Óscar tiene mucho por hacer.
Le encanta el anonimato del centro. Sus andenes llenos de gente hacen que se pueda mezclar, confundir, desvanecerse. Cualquiera con suficiente habilidad puede esconderse en el centro de Bogotá a esta hora, a plena luz del día. Un hombre vende maiz para palomas en la plaza. Muchos regatean gafas para leer, o "churros", o perfumes de imitación a los que el aroma les durará lo que un celular en esas calles. Óscar ama esa inseguridad, esa necesidad de caminar rápido.
- ¿Cuanto vale esta bufanda?
- Por ser a usted, se la dejo en $10,000 - Óscar piensa "no soy nadie, al parecer".
- Bien, me la llevo.
Empieza a caminar por la avenida Jiménez, llena de transeúntes que están en su hora dealmuerzo. Pasa la insufrible carrera décima, da un giro y se mete por un callejón que conocecomo suyo, atiborrado de vendedores de enciclopedias y libros viejos. Entra a un restaurante,el más barato de esa zona, y pide lentejas. Sin sopa, por favor.
Y ve noticias, deprimentes como siempre. El lugar está lleno y Óscar se siente bien, en una mesa, solo, sin nadie que le moleste con conversaciones huecas. Tiene un plan para estatarde y ni siquiera Sofía lo podría cambiar.
Saca unas llaves y se pone a jugar con ellas mientras camina. Después de todo, cuando uno va a destruir la vida de un hombre, al menos debe divertirse un poco.
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