Existen algunos  problemas no menores, que deben afrontar los estudiantes que alquilan apartamentos Barcelona, a la hora d encontrar un alojamiento apropiado. Uno de los inconvenientes más comunes surge cuando deben enfrentarse a los prejuicios de los propietarios de vivienda quienes, en su mayoría, consideran que el estudiante es un inquilino "de riesgo". Con esto nos referimos a que desconfían del cuidado que un joven puede darle a la propiedad.  Los dueños saben que la vida de un estudiante no es igual a la que puede llevar una persona mayor. Si bien algunos se trasladan a Barcelona sólo para estudiar y se dedican de lleno a esta actividad, éstos son los menos. En general el joven, además de estudiar, quiere divertirse, pasarla bien, juntarse con amigos, comer, charlar, bailar, escuchar música (incluso hasta altas horas de la noche).  Ello quiere decir que en realidad muchos de los miedos de los propietarios están justificados. La mayoría ya tuvo experiencias alquilando departamentos a jóvenes universitarios quienes, al terminar el contrato, entregaron el piso a la miseria: muebles rotos, paredes sucias y despintadas, electrodomésticos sin funcionar, y la lista es eterna.
Por su lado, los estudiantes precisan conseguir como sea  un apartamento. Por tal motivo, recurren a diferentes estrategias para convencer al propietario que les alquile el inmueble. Una de estos trucos consiste en presentarse con una imagen de chicos educados, responsables y cuidadosos de la higiene. Llegan a ver el apartamento vestidos de punta en blanco y dirigiéndose al propietario con un trato muy amable.  Otra estrategia muy utilizada es deslindar la responsabilidad económica en sus padres. Se presentan ante el dueño de la vivienda acompañados de sus padres, quienes finalmente realizarán todas las tratativas comerciales y se responsabilizarán por los daños que pueda causar sus hijo (muchas veces sin saber si quiera a lo que se están enfrentando).
Sin embargo, no todos los estudiantes tienen dificultades para conseguir apartamento. En general, salvo raras excepciones, a  los alumnos que están cursando los últimos años de su carrera universitaria les resulta más fácil conseguir alojamiento. Quizás porque la experiencia en el terreno les enseñó algunos trucos; quizás porque la vida en otra ciudad les hizo madurar, y  las responsabilidades económicas (y a veces hogareñas) les obligan a tener una actitud más educada con el propietario de una vivienda. Los dueños de apartamentos y casas en Barcelona parecen tener un sexto sentido para identificar este tipo de inquilinos, y no dudan demasiado en acceder cuando alguno de ellos solicita alquilar su propiedad. 
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