Está en el rojo terciopelo de mi vientre, en los gritos secretos que anuncian mi temblor, mi espanto  En ropa interior o tal vez desnuda, él fingira que  dispara el gatillo, que me ahorca, que me asfixia, mientas yo abro mi mente hacia horizontes marinos.
De noche me busca para el exsorcismo. No quiero que me salve. No quiero defender mi vida. Las campanas tocan a muerto en las madrugadas Mi resistencia se quiebra, mi  lengua, la de mis hermanas.
Si me tiendo en ese catre inmundo  me pudriré. Bajamos las escaleras. Cuece un caldo espeso para el diablo. Brotan mis lágrimas.

Abre la puerta con violencia, permaneciendo en silencio, no, no me trae la comida. Oigo amenazas. Más voces del otro lado. Fuera. Donde todo es distinto, peligroso, donde muere la gente, donde mirar a alguien te puede costar la vida.
La puerta se cierra. Se acerca, observa. Le gusta jugar , como estoy muerta él tiene derechos,  sabe que no voy a moverme y eso es bueno, me llenará la boca de carne aunque después la vomite.
Príncipe de la oscuridad , aún a ciegas con los ojos en blancoéxtasis, su esperma derramado.
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