Llevo unos días recordando el libro “bajo la misma estrella” de John Green. Y hoy, hoy voy al concierto de Dani Fernández. Un concierto que me hubiese gustado vivir contigo. Aunque de alguna forma, estarás. En mis sensaciones. En mi piel.
A veces creo que te echo de menos.
A veces me gustaría contarte mis avances y saber de los tuyos.
A veces me gustaría escuchar tu voz.
A veces…ya ni lo sé.
No tengo prisa a que te vayas de mí.
Las personas que se cruzan en tu camino, te remueven y te transforman son las que te hacen crecer. Recuerdo el día que te conocí, con mi abrigo rojo en el metro de Chueca. Esa mirada me enamoró. Fuiste esa persona que elegí para derribar mi miedo a querer. Y qué bueno vivirlo. Quería volver a verte.
Desde tu coraza, me preguntabas por qué tenías que ser tú. Actualmente creo que vi una niña herida que pedía un abrazo. Supongo que me recordaste a mí en aquella etapa en la que sólo giraba en torno a mi ombligo. Me ayudaste a descubrir que el amor y cariño que doy hacia las demás personas y a la Naturaleza, es mío. Fue algo que no tuvimos la oportunidad de compartirnos.
Coincidimos en fases emocionales totalmente distintas, ni más ni menos acertadas, sino diferentes. Con perspectiva, creo que lo sabía. Me costó aceptar que el mayor acto de amor contigo era dejarte ir, tal y como tu cuerpo me susurraba en cada intento de conectar con tu alma.
¿Y nosotras? en algún momento terminaré ubicándote como esa persona que supo quererme entre sus inseguridades y sus miedos.
Cargando comentarios...