Perro de pelea.
18.06.10
Perro de pelea.
La braveza está en mis venas, quiero asesinar y matar, me alimentan poco, me golpean para que me embrutezca más, soy un alma humana encarnada en un perro, en una vida pasada cometí los mismos errores de maltratar animales, ahora soporto las pellejerías que tengo a pagar, me inyectan drogas y me dan pólvora en las comidas, cualquier mala mirada, cualquier olor que no es de mi agrado, ataco, a quien desconocido veo, muerdo y asusto, corto las cadenas a las que me amarran, pero no huyo solo quiero botar mi rabia, me apalean pero no los ataco son mis dueños, pero no pienso como perro y ya voy perdiendo mi capacidad de discernir, el instinto acelera mi corazón, mi garganta se seca y mi lengua queda colgando de mis quijadas para atrapar la humedad del aire. Casi nunca tengo hambre solo rabia.
Hoy me toca pelear, ayer me alimentaron con carne y sangre de otros perros, aquellos que murieron en peleas pasadas, me han inyectado un par de veces, mi amo acaricia mi pelaje, mientras que otra persona afila mis colmillos, soy un perro de pelea me toca salir a matar. Me presentan delante de decenas de personas, no distingo nada, ya lo vi, ahí está mi enemigo mi contrincante. No puedo aguantar más, corten la correa, quiero su garganta lo quiero despedazar. Y la correa se suelta.
Ataco directo a su yugular, es más grande y pesado que yo, pero no le doy oportunidad de ataque, lo mato en menos de un minuto, presiono su garganta con todos mis músculos, ciento como su sangre corre por mi garganta, calma en parte mi sed, nadie se acerca a retirarlo de mi hocico, por el contrario gritan ¡Bestia, Bestia, Bestia!, ese será mi nombre, me calmo y suelto al enemigo, me dirijo donde mi amo, quien me da más carne esta vez sin sangre, recibe mucho dinero y nos vamos.
Así me paso muchos años ganando peleas y saciando mi sed, ahora mi rostro está marcado, tengo cicatrices por todos lados, estoy cansado, pero en el ruedo no me dejo intimidar, soy un perro veterano y los otros son solo cachorros incautos que no saben controlar su ira o más bien, no saben aprovechar su fuerza. Ese día maté a mi enemigo número 99, y me dije ¡No quiero más!
Perro de pelea.
La braveza está en mis venas, quiero asesinar y matar, me alimentan poco, me golpean para que me embrutezca más, soy un alma humana encarnada en un perro, en una vida pasada cometí los mismos errores de maltratar animales, ahora soporto las pellejerías que tengo a pagar, me inyectan drogas y me dan pólvora en las comidas, cualquier mala mirada, cualquier olor que no es de mi agrado, ataco, a quien desconocido veo, muerdo y asusto, corto las cadenas a las que me amarran, pero no huyo solo quiero botar mi rabia, me apalean pero no los ataco son mis dueños, pero no pienso como perro y ya voy perdiendo mi capacidad de discernir, el instinto acelera mi corazón, mi garganta se seca y mi lengua queda colgando de mis quijadas para atrapar la humedad del aire. Casi nunca tengo hambre solo rabia.
Hoy me toca pelear, ayer me alimentaron con carne y sangre de otros perros, aquellos que murieron en peleas pasadas, me han inyectado un par de veces, mi amo acaricia mi pelaje, mientras que otra persona afila mis colmillos, soy un perro de pelea me toca salir a matar. Me presentan delante de decenas de personas, no distingo nada, ya lo vi, ahí está mi enemigo mi contrincante. No puedo aguantar más, corten la correa, quiero su garganta lo quiero despedazar. Y la correa se suelta.
Ataco directo a su yugular, es más grande y pesado que yo, pero no le doy oportunidad de ataque, lo mato en menos de un minuto, presiono su garganta con todos mis músculos, ciento como su sangre corre por mi garganta, calma en parte mi sed, nadie se acerca a retirarlo de mi hocico, por el contrario gritan ¡Bestia, Bestia, Bestia!, ese será mi nombre, me calmo y suelto al enemigo, me dirijo donde mi amo, quien me da más carne esta vez sin sangre, recibe mucho dinero y nos vamos.
Así me paso muchos años ganando peleas y saciando mi sed, ahora mi rostro está marcado, tengo cicatrices por todos lados, estoy cansado, pero en el ruedo no me dejo intimidar, soy un perro veterano y los otros son solo cachorros incautos que no saben controlar su ira o más bien, no saben aprovechar su fuerza. Ese día maté a mi enemigo número 99, y me dije ¡No quiero más!
Página 2
Esa noche hui, corrí sin mirar atrás, toda la noche corriendo sin destino, cuando llegué a una carretera, me lancé aun camión, solo así mi rabia y mi sed se calmó. Al menos ni un perro bebió la sangre de la Bestia, dije al dormir.
510
Cargando comentarios...