Patadas.
29.05.16
De esos días en donde solo quisieras mandar una patada en el trasero a cada persona que te rodea. Cuando sus voces pasan a ser el grito lamentoso de una persona odiada en tu mente, cuando su simple presencia hace ganas de vomitar en tu ser y sientes el olor de sus cabellos sucios y olor a pene en su boca, teniendo que escuchar la historia patética de sus problemas, teniendo que mostrar cortesía antes de pegarle un combo en su hocico hediondo de mala palabra.
Se despega la corteza del árbol de la paciencia para callar en la podredumbre de su cuerpo, se aliena un grito muerto en la decepción de la mala fama que te da el conocer a una persona de la cual tenías más ilusiones.
La melodía se hace espanto, la imagen, un fantasma molesto que por las noches desvela tú sueño dando patadas a los pies de tu cama, profanado tu descanso y trayendo lo molesto del tener que lidiar día a día con quienes no soportas, una vida de paciencia a cambio de unas migajas de comunicación.
De esos días en donde solo quisieras mandar una patada en el trasero a cada persona que te rodea. Cuando sus voces pasan a ser el grito lamentoso de una persona odiada en tu mente, cuando su simple presencia hace ganas de vomitar en tu ser y sientes el olor de sus cabellos sucios y olor a pene en su boca, teniendo que escuchar la historia patética de sus problemas, teniendo que mostrar cortesía antes de pegarle un combo en su hocico hediondo de mala palabra.
Se despega la corteza del árbol de la paciencia para callar en la podredumbre de su cuerpo, se aliena un grito muerto en la decepción de la mala fama que te da el conocer a una persona de la cual tenías más ilusiones.
La melodía se hace espanto, la imagen, un fantasma molesto que por las noches desvela tú sueño dando patadas a los pies de tu cama, profanado tu descanso y trayendo lo molesto del tener que lidiar día a día con quienes no soportas, una vida de paciencia a cambio de unas migajas de comunicación.
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