Y aqui estoy una vez más, haciéndote participe de mi guerra interna, de mi caos emocional en parte provocado por tu hoy ausencia  y una vez presencia.
El hondo agujero solo proyecta el sonido de mi voz en eco, aumentando la desesperación de mi oreja que no consigue encontrar tu sonido.
Mis labios y mis manos, permanecen fríos añorando desde la ventana de mi mente el calor que algún día parecía indestructible.
En cambio, mis ojos se han quedado atrapados en el tiempo, repitiendo una y otra vez las mismas imágenes, la misma persona, los mismos recuerdos.Cobardes que tienen miedo que las nuevas vivencias dejen en el olvido la belleza de nuestro tiempo compartido.
Por último papá, el motor del desorden siempre ha sido el corazón que en mí has construido.Pues este, acostumbrado a tener como referencia la luz del tuyo, muchas veces siente perdido.
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