Todo hombre en algún momento de su vida se pregunta para que existe, para que está en este mundo, con qué fin. Una pregunta que nos sigue hasta la tumba sin importar que hagamos para responderla. Y todos llegamos al punto de pensar que es inútil el tratar de encontrarle respuestas a ciertos misterios, algunos tan habituales en la vida, otros tan antiguos y enigmáticos como la historia misma.
 Ya han pasado ochenta años desde ese día y hasta el día de hoy pienso, que tan vacía seria mi vida si ese día no hubiese existido. Pienso y me pregunto, que tan arrepentido estaría si me hubiese levantado y marchado de ese lugar en aquella ocasión. Fue hace tanto tiempo.
 Y hoy estoy llegando a los últimos días de mi vida. No sé que pasará después, no sé que me tiene deparado el destino, pero hay algo de lo que estoy seguro. Esta historia quiero compartirla. Hay secretos que no pueden llevarse a la tumba.
 
 Capitulo 2: El Comienzo.
 
 Toda historia tiene un punto de inicio. Ese inicio, no fue aquel día en Áxerrat. Fue mucho tiempo antes.
 A mis catorce años empecé a interesarme en lo fantástico y mítico. Mi curiosidad crecía con el pasar de los años. Me empezaba a hacer preguntas a las que no le podía encontrar respuesta ni explicación.
 Cómo la humanidad pudo, en su momento, crear con su imaginación criaturas tan increíbles como una quimera tratándose de mitología griega, leviatanes, hidras y hasta hadas, duendes y dragones. Siempre me pregunté lo mismo, pero a lo largo del tiempo, le dejé de dar tanto interés a esas preguntas. Puede que me haya olvidado, porque empezaba a pensar que eran preguntas tontas y sin sentido al reconocer que eran fantasías y nada más.
 Mi interés sobre lo mitológico, lo mágico y lo fantástico nunca desapareció. Leía libros, buscaba en Internet información, y me encantaba jugar videojuegos relacionados con el tema.
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 Un día de agosto, cercano al cumpleaños de mi hermana menor, mi madre me pidió que vaya a comprar algunas cosas necesarias para el festejo. El día era once de agosto del año dos mil nueve, eran las siete cuarenta y siete de la tarde cuando salí de mi casa. Lo recuerdo porque se me había hecho tarde para hacer el mandado, ya que al lugar a donde tenía que ir cerraba a las ocho y media. Cuando di mi primer paso en la acera, no imaginaba lo que pasaría posteriormente. No me imaginaba que mi vida cambiaría para siempre, y nunca imaginé que muchas de las preguntas que me hice durante mucho tiempo se responderían ese día.
 Ocho diez y seis de la noche, ya había llegado a la galería en donde el negocio al que me dirigía se encontraba. Estaba apurado y recorrí la galería con rapidez. Al tener en mis manos lo que me habían pedido mi tranquilidad volvió y bajé el paso. Ya estaba volviendo a mi casa. Pero algo en la galería llamó mi atención. Al entrar noté que la mayoría de los negocios habían cerrado y que solamente habían tres locales abiertos. Los recuerdo bien. Uno era una casa de artículos de limpieza, otro, una zapatería femenina, y el tercero, al que yo entré, un cotillón. Pero había un cuarto negocio el cual no había notado. En el momento me imaginé que no había visto el lugar por la prisa que tenia. El negocio era una librería y en su vidriera estaban exhibidos algunos libros de historia, varios de aventura y ficción, y unos pocos de mitología. Entré para ver que más tenían dentro, y ese paso fue el primero a un futuro que no esperaba.
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 Recuerdo bien el lugar. Tenía aspecto antiguo y de tonos tristes, paredes de color rojo oscuro, como un bordó,  descascaradas y con manchas de humedad. La puerta de entrada estaba a mi derecha estando de espaldas a ella, y la vidriera donde estaban los libros que mencioné estaba a mi izquierda. Seguido a la entrada había una gran biblioteca que ocupaba toda la pared, y una más que se encontraba en la pared del fondo, las dos unidas, formaban una “L". En la pared que quedaba había una puerta de madera, y junto a ella un escritorio antiguo y empolvado. Colgando del techo, en el centro del salón, una antigua lámpara tipo araña que se acoplaba con el ambiente del lugar. Al entrar llamé para hacerme notar, pero parecía no haber nadie. Me acerqué a las bibliotecas para ver que encontraba, pero estaban muy vacías, pocos eran los libros que tenían y muchos estantes no tenían libro alguno pero si mucho polvo y telarañas. De los pocos libros que habían, solo uno me llamó la atención. En ese momento fue como si el mismo libro se hiciera notar haciendo que por su propia cuenta resalte de los demás. Y podría jurar que por unos segundos, sentí como si me llamara. Así que lo tomé. Era un libro viejo, lo noté por el color de sus páginas, de portada oscura, parecía negra, pero tenía un tono violeta casi indetectable. Y en su portada tenia letras con relieve en color dorado. No entendía lo que esas palabras significaban, pero recordé haber visto ese tipo de escritura en algún otro lado.
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  A lo largo de mi historia por mi fascinación sobre lo mítico, como antes mencioné, investigaba en Internet y aprendía diversas cosas. Entre ellas, tipos de escrituras de las distintas culturas como la céltica, la romana, la nórdica, entre otras. En el momento en el que vi algunas de las palabras que se encontraban en ese libro, noté que no contenía solo un tipo de escritura, sino que eran varias de distintas culturas. En las primeras páginas contenía escritura céltica, pero muy antigua, pasando de la décima se mezclaban con símbolos nórdicos, números romanos y letras griegas, y en ocasiones, aparecían varios símbolos egipcios. Algunas páginas parecían estar centradas solamente en temas precolombinos americanos, ya que los símbolos que se encontraban en algunas, en su mayoría eran aztecas. Recuerdo haber visto también símbolos orientales de todo tipo y de distintas culturas. Era increíble la variedad de escrituras de distintas culturas antiguas de todo el mundo que ese libro contenía.
 Mientras miraba el libro, la puerta se abrió lentamente produciendo un chirrido fuerte y ensordecedor, lo que hizo que mis ojos se cerraran y mis dientes se apretaran con fuerza. Posteriormente a eso, solo hubo un silencio que duró pocos segundos al ser interrumpidos por una voz gastada que solo decía; 
-“Buenas noches. En qué te puedo ayudar”.-
 Era un anciano de atuendo un tanto extraño, parecía tener una túnica larga de color verde musgo con detalles en marrón oscuro que solo dejaba ver sus sandalias puntiagudas de tela también marrones y llevaba puesto un trapo en la cabeza, lo que parecía más algún tipo de turbante, pero más pequeño. Tenía una barba larga de color gris que apenas dejaba ver su boca y unos lentes de lectura puestos. En su brazo izquierdo llevaba tres grandes libros que después apoyó en el empolvado escritorio. Mi única reacción fue quedarme mirándolo con una expresión de sorpresa y sin decir una palabra. El anciano parecía un mago salido de algún libro de fantasía. Él me miró con indiferencia, pero esa expresión cambió por una de sorpresa  cuando vio el libro que estaba sosteniendo. Al notarlo me pidió que me acercara. Luego, el anciano se presentó dando lugar a esta conversación:
-"Hola joven, mi nombre es Skul, el dueño de este pequeño negocio. Me sorprende encontrarte en mi librería, pero más me sorprende verte con ese libro en mano."-
 Mi expresión de sorpresa no desaparecía. Respondí lo siguiente:
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-"Que tal, me llamo Benjamín. Mientras pasaba noté el lugar y me atrajeron algunos libros que están en la vidriera. Por eso entré. Llamé al pasar, pero nadie contestó y me di la libertad de mirar los estantes. Me llamó mucho la atención este libro, pero no entiendo los idiomas que están escritos en él."-
-"Todo lo que está en las bibliotecas se puede ver y tocar si así lo dicta la curiosidad. Y no me sorprende que no entiendas lo que dice ese libro. Se trata de un lenguaje muy antiguo, pero, permíteme preguntarte,  ¿Cómo es que sabes que contiene más de un tipo de escritura?"-
 Mencioné que las letras y símbolos se me hacían familiares por mi fascinación por lo mítico y lo fantástico. Le conté que por curioso había estudiado algunas de estas escrituras hacia ya un tiempo pero que en ese momento mi conocimiento ya se había oxidado un poco. Skull mostró atención e interés por mis palabras y empezó a preguntarme más sobre mí. Como si tratara de conocerme mejor. Me sentí bien al hacerlo y al poco rato, me sentí en confianza con el anciano por lo que empecé a contarle más cosas que me interesaban y me apasionaban. El anciano escuchaba con mucha atención lo que le contaba. Al cabo de un rato él me pidió que lo esperara y se fue por la puerta de madera hacia otra habitación. Mientras esperaba seguí mirando el libro con letras doradas en la tapa, y noté que, a medida que iba pasando las paginas, las letras iban cambiando, como si se fueran modernizando. Skull volvió y me pidió que me sentara. Tomé una silla que estaba frente al escritorio y lo hice mientras que el se sentó en otra silla tras el mismo. Antes de que me diga algo, le mencioné lo que noté del libro, a lo que como respuesta me contó esta breve historia:
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-"Ese libro es muy antiguo, contiene todo tipo de escritura. Ese libro contiene una historia que se relataba mucho antes de que la misma historia sea historia. No se conoce al autor, y nadie supo quien lo escribió, muchos suponen que ese libro fue escrito por más de una persona, pero yo lo leí y pude notar que cada trazo es idéntico, la letra es la misma y el pulso con el que se escribió en ningún momento cambia. Lo que me hace pensar, a mi en particular, que ese libro lo escribió solo una persona. Pero, la historia es larga, y no creo que tengas el tiempo de escucharla ahora."-
 Sin pensar en otra cosa, le pedí al anciano que me contara más.
 Según Skull, este libro tiene alrededor de diez mil años de antigüedad, y basa esa teoría en el cambio de escritura y de idiomas ya que van acorde con los cambios que también tuvo la humanidad en idioma y vocabulario, sin mencionar el aspecto. Que aunque parezca bien conservado contiene daños que solo el paso del tiempo provoca. Skull me dijo que el libro no tiene un personaje fijo, ya que el nombre del protagonista va cambiando a medida que avanzan las páginas. También menciona infinidad de lugares y a todos los explica de manera detallada haciendo parecer que el hombre que lo escribió estuvo en cada punto diferente del mundo. Después mencionó dos cosas las cuales además de llamarme la atención, me parecieron muy extrañas. La primera es que menciona nombres de lugares que, históricamente existieron en el mundo, lugares que ya no existen de zonas como la antigua Grecia, Asia, África y América. Pero también, menciona lugares que nunca existieron en este mundo, o por lo menos, nunca existió evidencia escrita de que así fue.
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 Y el segundo punto es que, además de que el autor pareciera haber visitado distintas regiones, también parece haber vivido durante distintos periodos ya que cuenta con lujo de detalle cómo vivían los habitantes de varios lugares del mundo en distintas épocas. Explica como era su entorno y como se manejaban para sobrevivir y hasta como se defendían o cazaban. El libro también contiene lo que parecieran ser planos de distintos tipos de herramientas, de estructuras, armas, y hasta maquinaria antiguas, como molinos o lanza piedras, menciona especies de animales y plantas algunas existentes, otras ya extintas hace miles de años y describe con exactitud todo, como si el sujeto tendría ese objeto, planta o animal en frente suyo. Skull me mostró una página en la que tiene un plano de cómo están construidas las pirámides de Egipto y otra que contenía planos de grandes estructuras Aztecas, entre muchas otras. El libro parecía ser el diario de una persona que vivió más de cien vidas y tenía como objetivo plasmar los avances de la humanidad a lo largo de su historia. Todo era más que sorprendente. Pero lo que él me dijo al final fue lo que más me sorprendió.
 Cada vez que el libro cambia de escritura e idioma, conserva el anterior, como si el autor fuera aprendiendo con el tiempo nuevos idiomas, pero antes de hacerlo deja  como último párrafo una nota que dice:
-“Llegué al final de mi periodo. Mi vida está llegando a su fin y pronto mi alma se encargará de elegir un nuevo cuerpo al cual darle vida, cuyo destino sea continuar este legado”.-
 Seguido a esa pequeña frase, la historia siempre continúa agregando un nuevo idioma. Skul me dijo que tardó sesenta y cinco años en leer ese libro completo y sin embargo, tras estudiar y tomar notas del mismo, siguen habiendo cosas que no entiende. Pero que de igual manera, llegó a una conclusión. Me mostró la última página del libro la cual el texto final es el mismo recién mencionado, y de una forma poco creíble, pero con una seriedad convincente, me dijo lo siguiente:
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-"Es verdad que creo que este libro lo escribió la misma persona, pero, voy a ser más exacto. Ya que a una persona no le alcanza una vida mortal para escribir todo lo que aquí se relata, basándome en distintos puntos, yo creo que es el alma de este sujeto la culpable de la existencia de este libro. La que guía a esa persona, a ese cuerpo anfitrión a continuar escribiendo. También creo que el alma autor de este libro lo esconde en algún lugar donde en su próxima vida pueda encontrarlo cuando la vida del cuerpo que posee se está por agotar. Me estaría basando en la teoría de la reencarnación al decir esto, pero me estoy basando en partes escritas en el libro, partes que de un modo molesto, son las únicas con explicaciones pobres. También creo que hoy en día, esa alma lo está buscando para continuarlo, pero tengo este libro en mi poder hace más de setenta años, y antes que yo, lo poseía mi padre, el cual lo tuvo unos ochenta años más. Y sin embargo, nunca apareció alguien quien busque este libro. Sinceramente, no creo que este libro se vaya a seguir escribiendo. O por lo menos, así lo creía."-
 Al decir eso último, el anciano me miró fijamente y me dijo que estaba empezando a creer que podía ser yo el siguiente autor del libro, ya que, no solo encontré la librería, cosa que me parecía extraño que lo mencionara, porque el lugar me parecía estar a la vista, más allá de que no lo vi la primera vez que pasé. Sino que también me interesé en el libro. Le pregunté si fui el único en interesarme en él, a lo que respondió que no. Existieron muchos otros que sintieron que el libro los llamaba, pero resultó ser que ninguno era el legítimo autor. Luego le pregunté como hacía para darse cuenta de tal cosa y me dijo que existe una manera.
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 Skull me pidió que lo dejara pincharme el dedo con una aguja, solamente para que cayera una gota de sangre en un círculo con símbolos alrededor, que se encontraba en el centro de la tapa del libro del lado de adentro. Parecía ser algún tipo de pentagrama o algo por el estilo. Sin pensarlo, acepté, estiré mi mano y el pinchó mi dedo. En ese momento pensé, quien fue el infeliz que alguna vez dijo que no duele que te pinchen el dedo mientras ponía expresión de dolor. Una gota pequeña de sangre calló en el centro del círculo y Skull se quedó viéndolo. Mi reacción fue mirarlo y chuparme el dedo que me había pinchado. Y al ver que miraba con esa seriedad el círculo, también fijé la mirada en él. La gota de sangre empezó a esparcirse por todo el círculo hasta cubrir toda la superficie y un símbolo empezó a aparecer. Era increíble presenciar eso, ya que parecía algún tipo de magia. Al terminar de marcarse el símbolo, Skull se mostró decepcionado. Le pregunté qué significaba eso, y solo me respondió.
-“No eres tú.”-
 Yo no sabía que pensar, pero seguido a esto, tras dos segundos de lo antes dicho, el anciano cambió su gesto de desilusión, por uno de total sorpresa. Sin decir una palabra, empezó a buscar en el libro una página en específico. Alrededor de un minuto tardó en encontrarla y mediante ese tiempo, yo no dije una palabra ya que lo noté concentrado y con prisa. Al encontrarla dijo emocionado.
 -“¡Si! aquí está!.”-
 Y se puso a leer el contenido de esa página. Yo seguía mudo, observando al anciano como un buen alumno observa con atención a su profesor. El anciano se levantó de su silla diciendo.
-“Ahora vuelvo. Es solo un segundo.”-
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 Y se fue una vez más a la otra habitación, cosa que me irritaba, porque cada vez que abría esa puerta, provocaba ese chirrido fuerte y molesto que lastimaba mis oídos. No tardó mucho en volver, solo algunos segundos. Mientras lo esperaba, observaba el gran libro de letras doradas, ya que quería ver de nuevo el círculo con símbolos donde cayó la gota de sangre. Pero antes, dejé un pedazo de papel que estaba sobre el escritorio marcando la pagina que Skull había dejado abierta, ya que suponía que era algo importante para él y no quería perderla. Cuando lo vi, noté que esa marca que había aparecido cuando se esparció mi sangre, había desaparecido, y la sangre, ya no estaba. Cosa que me sorprendió aun más. Mientras observaba con asombro el símbolo del libro, escuché de nuevo ese chirrido tan molesto y volví a poner el libro en la página donde lo había dejado Skull. El anciano se acercó al escritorio y se sentó de nuevo, me miró con una sonrisa y tras una pregunta, me empezó a contar una historia tan extraña como interesante.
 -"¿Estás dispuesto a conocer nuevas historias y a escribir una propia con tus propios actos? ¿A conocer un mundo que ni siquiera la imaginación puede igualar y a conocer lugares, personas, y hasta criaturas únicas e increíbles?"-
 A esta altura ya me parecía haber visto cosas sorprendentes en un lapso muy corto de tiempo. Todavía seguía pensando en lo que vi cuando cayó la gota de sangre en el círculo del libro. Estaba empezando a creer en leyendas que a oídos de cualquiera parecían solo eso. Leyendas. Mi respuesta, aunque no inmediata fue si, y seguido a ese único “Si”, Skul empezó a hablar.
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-"Todo lo hablado hasta ahora con respecto al contenido del libro no es ni siquiera un cuarto de lo que realmente contiene. No solo están plasmados secretos e historias de este mundo. También, contiene muchos detalles muy bien explicados procedentes de otro mundo muy diferente al que conoces. Como dije, yo creo que el autor del libro es la misma alma, y un alma tiene el poder de traspasar cualquier tipo de fronteras. No encuentro las palabras para explicarlo bien, pero por alguna intervención divina, se le dio el poder a dicha alma para recordar ciertas cosas después de la muerte en su periodo mortal. Es por eso que este libro contiene tanta información. Pero eso no es lo importante, lo importante es el secreto que esto revela. En esta página explica como abrir una puerta, la cual lleva a este mundo del que hablo. Un mundo que regala la posibilidad de vivir una vida totalmente diferente, y conservarla una vez que esta que ahora poseemos se acaba. Yo sé que es muy difícil creerlo, pero algo me dice cuando te miro a los ojos que tu interés y curiosidad es más grande que tu sentido común."-
 Seguido a todo esto, Skul me preguntó:
-"Benjamín, ¿te gustaría conocer ese mundo?"-
 Yo estaba estupefacto. Apenas podía creer lo que el anciano me contaba. Me parecía absurda solo la idea de creer que era verdad todo lo que me decía. Pero, como dije, ya vi algo muy cercano a la magia. Lo cual me dejó con la boca abierta y ya no sabía que creer en realidad. Tal vez me dejé llevar mucho por lo que pasó cuando Skull me pinchó el dedo. Además, hay algo que él dijo en lo que no se equivocó. Mi curiosidad e interés son más grandes que mi sentido común.
 En esos momentos, confiaba en el anciano aunque tenía mis dudas con respecto a lo que creer. Pero dejé de lado toda duda cuando respondí positivamente a su última pregunta.
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 El anciano sonrió, y de su manga saco una cajita de madera pequeña. Era muy bonita, decorada con tallados que parecían ser hechos a mano. La abrió y de ella sacó lo que parecían ser unos naipes como los que se usan en el tarot, lo que me pareció extraño. No vi el frente de ningún naipe, solo veía la parte de atrás, en donde tenía un símbolo muy parecido al del libro, donde cayó la gota de sangre, un pentagrama. Pero se notaba que no era igual. Quise preguntarle al anciano que eran esas cartas, pero no contestó. Luego de eso solo guardé silencio. El anciano despejó el escritorio y acomodó las cartas bocabajo muy bien ordenadas. Recuerdo que eran un total de veintiocho cartas, lo sé porque estaban acomodadas en hileras de cuatro de alto por siete de largo. Las conté. El anciano me miró cuando terminó de acomodarlas y me dijo lo siguiente:
-"Yo puedo hacer que conozcas ese mundo, puedo darte la llave para ir y volver cuando quieras, puedo conseguirte una vida dentro del mismo, pero existen ciertas normas que debes cumplir y debes tener en cuenta. La primera. Esto es un secreto. No puedes decírselo a nadie. ¿Que por que? Bueno, es simplemente para mantener un equilibrio, ya que nadie quiere que esto se vuelva una costumbre para la gente. El humano tiene el mal hábito de explotar el hábitat donde vive, y son ciertas personas las que solo por el hecho de conocer la existencia de este mundo, y solo por obsesión, lo contaminarían por completo. Por eso, este punto es más un pacto que una regla. Otra norma, la cual, sí es importante, es ocultar tu identidad, tanto aquí como en este otro mundo. Esto es más que nada por seguridad. No se sabe con quién te cruzarás en ese lugar, nunca sabrás si te harás de muchos amigos, o de muchos enemigos. Esta última no se hace difícil ya que estando ahí no te verás como ahora te ves. Y aquí es cuando menciono la última norma y el porqué de estas cartas. Las cartas contienen el espíritu de un habitante del mundo del que tanto hablamos. Almas que se rehusaron a retirarse por completo, y que al momento de su muerte, decidieron encerrarse en estas cartas solo por este propósito. Ya que todas ellas conocían la existencia de este mundo. Algunas pueden ser bestias sanguinarias y sin sentido común, otras, simples personas las cuales fallecieron sin completar un propósito importante en vida. A decir verdad, hay una gran variedad de individuos distintos encerrados en estos naipes. Y tú debes elegir sabiamente las almas que guiarán tus pasos de ahora en adelante. Las cuales obtendrán un papel muy importante en tu vida de ahora en más. Elije a las que tu corazón escuche."-
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 Juro que en ese momento estaba a punto de levantarme e irme pensando. “Este viejo en serio está loco”. Pero hay algo que me obligó a quedarme y evitó que me tome todo eso en broma. Por así decirlo, seguí el juego del anciano y empecé a elegir. El viejo no dijo cuantas podía escoger, así que pensé que podía escoger las que yo quisiera. Estaba por señalar una, exactamente la segunda de la primera fila horizontal, pero algo me detuvo. Fue como una voz que me hablaba al oído. Una voz masculina y suave que dijo:
-"¿Estás seguro?"-
 Una expresión de miedo y sorpresa se dibujó en mi rostro. Me quedé paralizado y esa voz habló una vez más.
-"Si buscas la luz y alguien que guíe tus pasos con sabiduría, no elijas esa carta."-
  En ese momento cuando mi brazo estaba encima de la carta que iba a elegir, sentí como se desplazó solo, como si alguien más lo moviera y mi mano eligió por si sola una carta distinta. De la cuarta fila horizontal, la sexta. Esa era la carta que mi mano tocó. Y solo la tocó, cuando yo tenía la intención de tomar la carta que había elegido en un principio. Acto seguido, Skul tomo la carta sin mostrármela y la dejó a parte. Mientras la movía, escuché esa voz otra vez que me dijo con el mismo tono tranquilo y suave, pero esta vez, un poco más alegre:
-"Te juro por mis alas que no te arrepentirás."-
 Estaba impresionado, confundido y hasta un poco asustado por lo que acababa de pasar. Estaba por preguntarle a Skull que había sido eso, pero fue él el que habló primero.
-"No te asustes, tranquiliza tu pulso y sigue escuchando a tu corazón. Si él se agita, no entenderás lo que quiere decirte."-
 Soltó una pequeña riza dibujando una sonrisa en su rostro tapado por esa larga barba. Su mirada de abuelito era sincera y por último dijo:
-"Anda, sigue eligiendo".-
 Centré mi mirada en las cartas. Ahora solo habían veintisiete y el hueco que el otro naipe dejó se hacía notar. Estiré mi mano una vez más con la intención de elegir una carta. No llegue ni a pensar cual elegir cuando escuché una voz que de golpe me habló con un tono rudo y agresivo.
-"¡Espera imbécil! Antes de que tu débil mente decida, ¿no te gustaría poder vencer a tus enemigos con facilidad y a la vez imponer respeto y autoridad?"-
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 Aunque esa voz no inspiraba confianza por su manera de decir las cosas, yo no tenía control por sobre mi cuerpo. Mi brazo empezó a moverse solo, una vez más. Segunda fila horizontal, la tercera. Esa carta fue la que de alguna manera elegí. Skul la tomó y la dejó a parte junto con la otra. Y en ese momento escuché la misma voz ruda y con un tono de festejo lo siguiente:
-"Al final, no eres tan idiota como pensaba."-
 Algo me decía que e iba a terminar arrepintiéndome de lo que acababa de pasar. Skul supuso que ya había terminado porque dio la impresión de que se estaba por levantar e iba a decir algo. Pero sin pensarlo hablé. Lo cual me sorprendió a mí mismo, ya que, aunque parezca extraño, no fui yo quien pensó en decir eso. Si no hubiese sido yo el que movió los labios, y si no hubiese sido mi voz la que escuché, podría jurar que había alguien más en esa habitación. Aunque, teniendo en cuenta que había escuchado ya otras voces, no era nada extraño. Lo que supuestamente dije fue:
-"¡NO! ¡AÚN NO!"-
 Skull verdaderamente sorprendido se volvió a sentar mientras me miraba y no dijo nada más. Mi brazo se empezó a mover y eligió una última carta. De la segunda fila horizontal, era la última, la séptima. Una vez más Skull la tomó y la separó. Mientras movía la carta, escuché una voz. Pero esta era diferente a las demás. No era la ruda, no era la tranquila, y no era masculina. Era una voz femenina, tan suave y angelical como ninguna. Me hubiese gustado que me diga más por que al momento de escucharla, me sentí relajado y con una paz en mi interior que nunca antes había tenido. Solamente dijo:
-"Gracias."-
 Al momento de escucharla, imaginé a la chica más hermosa que jamás pudiera haber visto, mirándome y sonriendo al decir solamente esa palabra. Mi corazón se ablandeció por completo. Tras dejar la carta con las otras dos, el anciano se quedó mirándome esperando a ver si elegía otra. Pero yo estaba paralizado por completo, mi mente ya no pensaba en lo extraño que era todo, si no que ahora pensaba en esa voz que escuché. Pasó un rato largo en el que nos invadió el silencio. Cuando reaccioné, lo miré fijo a Skull y le dije:
-"Ya no escucho nada."-
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