OJERA EN LA OREJA.-
Orejas;
cual madrigueras incapacitadas
para la resonancia y el eco de mis ojeras
que en vela rezaban hasta el murmullo
para que volviera
y poder adornarla nuevamente
con mi lengua colgándole como un solo pendiente
ansiando ser dos mártires clavados al mástil de su equilibrio brío.
Sus orejas;
sinónimos de dos síncopes cíclopes
con un solo orificio en ambos lados
como ojos que monstruosos miran más allá del verbo pronunciado,
vahídos, desmayos, en mayo y en todos los meses,
mareos con mareas de cerilla
vértigos con vestigios lapidados en altas lágrimas de ira
sí, desfallecimientos, vapores, desvanecimientos por celos
y clamores torpes por momentos de errores odres.
Tus orejas;
qué sería de mi palabra sin semejante público
donde metería el júbilo de lamerlas
y volverlas masetas eyaculándoles las letras
que emulando cadenas, florezcan para que ahora sí
aunque el grito lo ponga por escrito y aunque sorda te vuelvas
ahora sí vengas y me salves, para que ahora sí; ni en silencio me duelas.
cual madrigueras incapacitadas
para la resonancia y el eco de mis ojeras
que en vela rezaban hasta el murmullo
para que volviera
y poder adornarla nuevamente
con mi lengua colgándole como un solo pendiente
ansiando ser dos mártires clavados al mástil de su equilibrio brío.
Sus orejas;
sinónimos de dos síncopes cíclopes
con un solo orificio en ambos lados
como ojos que monstruosos miran más allá del verbo pronunciado,
vahídos, desmayos, en mayo y en todos los meses,
mareos con mareas de cerilla
vértigos con vestigios lapidados en altas lágrimas de ira
sí, desfallecimientos, vapores, desvanecimientos por celos
y clamores torpes por momentos de errores odres.
Tus orejas;
qué sería de mi palabra sin semejante público
donde metería el júbilo de lamerlas
y volverlas masetas eyaculándoles las letras
que emulando cadenas, florezcan para que ahora sí
aunque el grito lo ponga por escrito y aunque sorda te vuelvas
ahora sí vengas y me salves, para que ahora sí; ni en silencio me duelas.
10320
Cargando comentarios...