DISTÓPICA
Hay una cierta guerra
en los poros:
cuelga en los espejos
de la carne
sobre la mira de mis horizontes
que piensan
y riscan los torpedos oculares
en busca de espuma.
Resoplan los cráteres corporales
precipitados
justo al único manicomio
en donde no hay especialistas
que atiendan
esta hemorragia verbal:
donde tu nombre
se desliza rojizo
y arde
desde la vena
más profunda
e insoportable
encarnándose músculo
a músculo
haciendo inaccesible
el paso al bisturí
para cortar el maldito pasado,
que nunca dejará de ser presente.
en los poros:
cuelga en los espejos
de la carne
sobre la mira de mis horizontes
que piensan
y riscan los torpedos oculares
en busca de espuma.
Resoplan los cráteres corporales
precipitados
justo al único manicomio
en donde no hay especialistas
que atiendan
esta hemorragia verbal:
donde tu nombre
se desliza rojizo
y arde
desde la vena
más profunda
e insoportable
encarnándose músculo
a músculo
haciendo inaccesible
el paso al bisturí
para cortar el maldito pasado,
que nunca dejará de ser presente.
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