OCIO
OCIO
Inmóvil, divagando
en las cosas que rodean
el espacio.
Transcurre firme y seguro
el latido
hasta alcanzar en la nada
su inevitable final.
Un leve sopor
se apodera de cansadas ideas,
enfrente de negro, de mezclilla,
de pelo ensortijado, creo,
una tez blanca, sonríe, seria.
Otra rostro de huellas
que se apagan,
y de vientre que enseña
la naturaleza que resucita;
- ahí, a su lado-
El estéreo,
de una música que es clásica
de hoy,
que de ayer no será,
acompaña al silencio,
solo interrumpido
por los pasos que se pierden,
de tacones que denuncian
el laberinto de oficinas.
Siempre verdes,
nunca frescas,
sin olor a hierba,
a mi lado, las hojas
que semejan plantas.
Es el ocio el que esta
mientras espero,
mientras contemplo
a la mujer de enfrente.
Es el ocio que mato
en este instante,
con esta pluma que se
mueve.
Inmóvil, divagando
en las cosas que rodean
el espacio.
Transcurre firme y seguro
el latido
hasta alcanzar en la nada
su inevitable final.
Un leve sopor
se apodera de cansadas ideas,
enfrente de negro, de mezclilla,
de pelo ensortijado, creo,
una tez blanca, sonríe, seria.
Otra rostro de huellas
que se apagan,
y de vientre que enseña
la naturaleza que resucita;
- ahí, a su lado-
El estéreo,
de una música que es clásica
de hoy,
que de ayer no será,
acompaña al silencio,
solo interrumpido
por los pasos que se pierden,
de tacones que denuncian
el laberinto de oficinas.
Siempre verdes,
nunca frescas,
sin olor a hierba,
a mi lado, las hojas
que semejan plantas.
Es el ocio el que esta
mientras espero,
mientras contemplo
a la mujer de enfrente.
Es el ocio que mato
en este instante,
con esta pluma que se
mueve.
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