Nuevos aires.
24.02.11
Nuevos aires.
Los vientos de las blanquecinas costas de tu entre piernas me traen el dulce aroma de los nuevos tiempos mujer. Me tiendo sobre una galería de pinturas eróticas pintadas por monjes en tiempos puritanos, las cuales servían de ejemplo en los templos de lo que era impuro y atentaba contra la moral, hoy erotismo comprado por el dueño de un prostíbulo mundial.
Me susurras al oído y muerdes mi oreja, soplas mis mejillas y los escalofríos de los grandes icebergs de tus pechos me permiten refrescarme después de un día de meditación en el desierto.
Una rosa se abre para mí y entro fascinado a saborear su polen, me zaceo de dulzura y de sentires sofocados por los brazos de esta rosa que esperara nunca se cerrara, son momentos de libertad viajo por ti en ti en nuestros nuevos aires.
Me prometes que la próxima vez no será solo una briza la que me visitará si no un ciclón despedido del tornado de tus caderas huracanadas.
Nuevos aires.
Los vientos de las blanquecinas costas de tu entre piernas me traen el dulce aroma de los nuevos tiempos mujer. Me tiendo sobre una galería de pinturas eróticas pintadas por monjes en tiempos puritanos, las cuales servían de ejemplo en los templos de lo que era impuro y atentaba contra la moral, hoy erotismo comprado por el dueño de un prostíbulo mundial.
Me susurras al oído y muerdes mi oreja, soplas mis mejillas y los escalofríos de los grandes icebergs de tus pechos me permiten refrescarme después de un día de meditación en el desierto.
Una rosa se abre para mí y entro fascinado a saborear su polen, me zaceo de dulzura y de sentires sofocados por los brazos de esta rosa que esperara nunca se cerrara, son momentos de libertad viajo por ti en ti en nuestros nuevos aires.
Me prometes que la próxima vez no será solo una briza la que me visitará si no un ciclón despedido del tornado de tus caderas huracanadas.
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