Niña:
Siempre miré tu rostro es otros ojos,
Y supuse tu cara en otras caras
apenas sensitivas......Agresivas a veces...
Te esperé en silencio de los légamos
donde atrapado estuve, resiliente.
A Través del espejo vi tus lunas y tu sonido blanco me llegaba
por medio de mi tristeza y Yo trizado y con mis ruinas
encalladas como en tierras inmensamente tristes.
Cuando salí del barro y de las ciénagas, todo lodoso de manglares
me lavé en los recuerdos de tus luces con esas agua que me daba el alba.
Empecé a buscar tu voz en los liróforos que, a veces se cruzaban con mis cruces, que anhelaban tu ser iridiscente y el plagio de tus perfume por las lilas.
Tristeza tras tristeza fué lo que mi ser bebió toda mi vida:
Sólo tú fuíste mi esperanza: Aquello que brota en lo sereno.
Ahora vago entre los que se perdieron por no tomar tu mano con sus manos.
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