Vacíos penden insolidarios

frente a la frágil empatía de los ecos

que se reflejan desde los esteros verdes

con furias y filos no atajados.

Veo y traspaso en fondo del espejo

y percibo al vidrio desangrar mis interiores.

No hay imagen sino lo que percibo

dinamitando con cristales mi sienes,

mis entrañas ancestrales y mi más que ridicula palabra.

Sobre mí mismo observo centelleos

de soplo reflejado en sesgo incierto.

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