Hace dos meses me separé del hombre que creí iba a compartir toda mi vida.
 
Formamos una familia, éramos felices, hasta ese bendito día de enero. A partir de ese día mi vida se derrumbó, yo ya no dormía , no era feliz, no era yo misma. Intenté, obvio que lo intente, fueron meses largos en los que llorando, decidía seguir por mi familia. Hasta esa mañana de Abril, que mi pesadilla volvió, y a partir de ahí no paré hasta averiguar todo, lo que había pasado, lo que pasa y lo que iba a pasar, todo. Escribo y no me salen las lágrimas, hace unas semanas que sólo espero que pasen los días, como sea pero que pasen, cómo si las cosas se solucionaran solas, sin llorar y manteniendo la mente en otra cosa. 
Al momento de tomar la decisión, sólo yo lloraba, él me escuchaba, sin decirme mucho más que perdón, tantos años dejados atrás y la única palabra que le salía era perdón, cómo me dolió eso. Los días pasaron, volvió a casa, en otra habitación hasta que una semana después finalmente se mudó, mi vida y mi sueño de la familia finalmente se destruyó. Y al recordar esto, recién caen mis primeras lágrimas. El peso de que mi familia haya fracasado es tremendo. Días enteros llorando, sin dormir, sin comer, sin mi hijo, porque claro, ahora también tenía que ir con el padre. Toda la situación me agobió, tuve pensamientos muy feos, no sabía cómo salir de ese pozo en el que me encontraba cada noche al estar sola. Me salvaron mis viejos, mis amigas, mi hijo, nunca había recibido tanto amor y atención por parte de ellos como todas esas semanas, todos pendientes de mi, entendiendo a la perfección la tristeza que sentía. A partir de ahí los días fueron pasando, trabajo, niñera, jardín, plata, amigos, recordar alguna que otra cosa, volver a hablar con otras personas, pero los días simplemente pasaban. Mi cabeza dejó de pensar tanto todas las cosas y simplemente siguieron pasando los días, y a veces lo siento como si yo estuviera parada y las cosas pasan frente a mí y yo sin poder moverme, así lo siento la mayoría de las veces en todos estos dos meses, yo paralizada y la vida siguiendo frente a mi, cumpliendo con mis obligaciones pero sin sentir nada, sólo deseo que el tiempo siga y siga pasando. Hoy volví a estar triste, pero no lo extraño, no me extraño yo demostrandole mi enojo por algo, no me extraño yo yendo a abrazarlo sólo porque a él no le salía, no me extraño yo llegando de trabajar, querer contarle y hablarle a una pared, simplemente no extraño lo que era yo con él, extraño la rutina que teníamos, llegar y verlo en casa, sentir que mi hijo era feliz teniendo a mamá y papá juntos, extraño que mi vida esté en orden, no patas para arriba como está ahora, que resuelvo día a día, con la obsesión que tengo por el orden de la vida, de la casa ni en pedo. Extraño el concepto de linda vida que teníamos y lo que más me duele es no extrañarlo. Nadie te prepara para separarte de la persona que más amaste hasta el momento, nadie te prepara para ver a tu hijo irse con él y vos quedarte con el silencio de la casa, nadie te prepara para que la vida te exija seguir y vos lo único que quieras es hacerte una bolita y acostarte a llorar. Hoy duele un poco menos, pero sigue doliendo, me siento angustiada, siento que los días pasan frente a mí y yo sin poder moverme todavía, hoy estoy un poco mejor que aquellos días, y por fin hoy pude escribir todo lo que viví todos estos meses, aunque solo sean sentimientos, nadie te prepara para separarte del amor de tu vida.
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