Escribo esto en tiempos de pandemia, mucho tiempo libre en el que hay cierta incertidumbre en mi cabeza. Un nudo en  mi garganta me lleva a desbocar de  mis ojos varias lágrimas de un color llamado dolor. Creía que todo había pasado que había subido de nivel y que había superado el gran golpe que me tumbó, como si de una ola se tratase. De nuevo me había topado con hechos que en mi vida supusieron una tormenta constante, mil puñaladas en el alma. No soy la misma persona que hace un año regalaba sonrisas y reía como si esta vida fuese a terminar pronto, aprovechando cada suspiro de aire limpio…
A veces lo mejor es no confiar en nadie, porque en ocasiones no confío ni en mi propia sombra, esa que me persigue y me asusta. No me tiendas tu mano, no puedo confiar, un día me traicionaron y con un chasquido mi alegría arrolladora se convirtió en una tristeza plena.
El día pintaba nublado, bueno todos eran así desde hace tiempo. Miraba por la ventana mirando fijamente la calle, sola, sin gente nadie la acompañaba, un reflejo de mis sensaciones, solo me tengo yo.
 En mi cabeza retumbaba…No me arrepiento de nada, no hice nada malo, no fue mi culpa,  soy muy impulsiva, debería pensar antes de hacer algo, se fuerte lucha contra tu mente….nunca lo vas a superar, no puedes más, a lo mejor me lo merezco….
Me digo a mi misma: “eres tu peor enemiga” bueno mentira no cojo rencor y menos a mí misma, no tengo enemigos, todos nos equivocamos pero a veces hay gente que quiere verte caer para ellos poder saltar.
Creo que guardo mi luz aunque ahora la llama sea muy pequeña, creo que veo el final, no estoy segura. Camino con una venda en los ojos, no me deja ver, pero en ese fondo negro me imagino sonriendo. Aun puedo lograrlo, lucharé, para reír y volveré a ser yo, esa persona que tanto añoro.
 
Cuídate, voy a buscarte…
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