Uno va muriendo cada día, como muere todo en esta vida,
A veces en el silencio amordazando los recuerdos deslavados,
En el tiempo que acuna una cruda realidad de la existencia.
Uno va estrechando el rostro del olvido, sin querer, sin sentir;
Las palabras anidadas en hastío hieren y matan las almas desnudas,
Al igual que aquellos pasos indecisos e imprecisos, nunca andados.
Uno va muriendo cada día, a la espera de un amor que no llega,
Ante el desafío de llegar al centro de uno mismo; de ser,
Entre sollozos que abrazan una esperanza casi moribunda y fría.
Uno va muriendo cada día, en aquellos que se fueron, en los labios mentirosos,
En la fragilidad de la memoria que un día dejó de florecer.
Uno va muriendo cada día, tanto como el sol y el ave; desde las entrañas,
En la oscuridad de las tinieblas que sofoca la incandescencia de los sueños.

Uno va muriendo cada día, tal como muere el eco en el vacío,
Como el canto del viento, en lo profundo y en lo adverso, muriendo lento.
 
Battaglia
Adriana Tenorio
10/09/2018 
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