08:00 am.La mañana comenzó fresca como anunciando a la recién llegada primavera. El aire frío producto de los vestigios del agonizante invierno llenaba sus pulmones dejando esa sensación de ardor al inhalarlo profundamente. Cabe agregar, que este ejercicio de respiración como a varias otras personas le producía cierto placer, ya que era algo así como sentir que estaba vivo, seguramente porque aquel seco aire ya primaveral lo inundaba en oleadas. El sol, aunque era temprano hacía notar el cambio de estación, su calidez era un bálsamo revitalizador en el rostro, incluso a esa hora de la mañana. Y así él sintió que aquel día sería al menos grato.Casi siempre a esta hora ella ya se encontraba a pleno con sus actividades. Aspecto desaliñado siempre. La mañana no era su momento favorito del día.A decir verdad esta carencia de producción femenina que incluso llegaba a su cabello, el cual solía lucir casi siempre revuelto, no era otra cosa que una especie de protesta pacífica y como proclama era consistente; levantarse a las cinco treinta de la mañana no era natural, sobre todo si tenías un descanso poblado de sueños extraños y menos para ir a trabajar. Sin embargo, ya a esta hora se encontraba casi totalmente despejada, lo suficiente como para fijarse en el hermoso día que la esperaba. Este tipo de días solían ponerla de buen humor.09:00 am.Ya inmerso en el trabajo, él se encontraba lleno de energía y se preparaba para lo que ya consideraba un día perfecto, con mucho trabajo, largo seguramente, pero en su interior algo le hacía sentir que ese día,  justamente, era especial. Tal vez por ser el primero de la primavera, tal vez porque estaba casi a la mitad de la semana y eso en cualquier caso ya lo hacía especial.Cuando dió la vuelta en esa esquina ya todas esas ideas sobre el hermoso día habían sido relegadas por otras más importantes, ya que su jornada era una auténtica carrera contrarreloj, que no le permitía distraerse más que un instante en ese tipo de frivolidades. Claro está, ella estaba muy acostumbrada a esta carrera. En ese momento específicamente se ocupaba de llevar un expediente a su oficina y de los encargos de su familia que era muy demandante, quizás demasiado, tal vez ella acumulaba mas cosas sobre sí misma de las que debería, tanto en lo laboral como en lo familiar. ¿Pero quién podía culparla?Siendo graficos, ella se encontraba en esta casi maratón, mientras a su alrededor las personas solo le iban sumando obstáculos en forma de responsabilidades, necesidad de atención, una constante exigencia por mantener determinadas formas, obligaciones, etc. Entonces esto hacía que ella, en ocasiones, tuviera los pies muy lejos del suelo. Porque cuando llegas tarde a cada sitio al que vas, a cada obligación que tienes, no tienes tiempo de detenerte a pensar si estás haciendo lo correcto. Básicamente solo corres sin importar el peso que acarreas. Y esto frecuentemente ocasionaba que el agotamiento o el agobio la venciera.10:00 am.Aquella mañana mejoraba a cada minuto, a decir verdad, aquel primer pensamiento casi optimista de que el día podría llegar a ser grato era casi un vago recuerdo. Y en este momento él se sentía extrañamente feliz, y digo extrañamente porque ese día no era sino un dia como cualquier otro. Se encontraba tan tranquilo que reflexionó al respecto y la idea lo inquietó, debido a que estaba acostumbrado a que para sentir algo parecido a aquello tenía que tener una explicación por lo menos convincente. Pero ahí estaba casi sonriente por nada.El sol a estas alturas llenaba todos los rincones de aquella mañana. Asociado a esta sensación que lo invadía decidió dar un paseo caminando con la excusa de hacer algo relacionado a su trabajo. Caminaba por las calles viendo a todos y a todo de una manera muy especial. Quizá sea como dicen pensó -la primavera nos pone a todos de buen humor-. Y realmente era palpable en todos lados, no solo había más gente en las calles sino que todos parecían estar sonriendo. Habían abandonado ese andar encorvado producto del invierno, tampoco estaban tan cubiertos de abrigo, más bien la mayoría ya a esta hora llevaba sus abrigos en la mano. Y vio como la ciudad comenzaba a tomar cierto color pastel. O así lo veía él.Como decía, siempre estaba llegando tarde a algún lado, en este caso llegaba tarde a llevar unos papeles de su oficina a algún sitio como lo hacía habitualmente y también aprovechaba la salida para realizar algunas diligencias para su familia que desde luego no debía hacer ya que su tiempo era muy costoso. Pero esa era su decisión. Aunque como en este caso a veces sacrificaba demasiado, y este sacrificio hacía que su nivel de agotamiento fuera en aumento cada dia. Era algo así como sentirse en constante deuda con todos a su alrededor, ya que siempre consideró que fue apoyada, ella intentaba de esta manera corresponderles. Pero cuando tenemos demasiado en nuestras vidas solemos postergar lo importante por lo urgente, solemos olvidarnos de nosotros mismos. Por este tipo de situaciones siempre estaba llegando tarde a todos lados. La vorágine con la que llevaba su día no la dejaba siquiera apreciar la hermosa cuidad y la paz que se percibía en el ambiente. Para ella la paz sólo era una ilusión.11:00 am.El sol casi en lo más alto y ella no era la excepción a las demás personas, llevaba el abrigo en sus manos y haciendo honor a su condición,  además,  llevaba unos paquetes que eran algunos pedidos de sus allegados y el expediente que aún no había entregado, todo en sus manos, digamos que iba algo sobrecargada. Y como suele suceder, es en estos momentos en los que estamos más complicados que nos suceden cosas que nos complican más todavía; su teléfono comienza a sonar, -probablemente sea de la oficina, deben estar preocupados porque ya debí haber llegado-pensó. Con algo de dificultad logra sacar el aparato del bolsillo y lo coloca entre su hombro y oído ya que manos no tenía disponibles, mientras caminaba a toda velocidad. Por suerte no era de su trabajo, sólo su madre, que quería charlar con ella. Pero seguía a toda velocidad respondiendo con monosílabos.No lograba recordar cuándo había sido la última vez que había disfrutado tanto de una caminata. De hecho casi que disfrutaba cada paso que daba, y aunque estaba trabajando logró hacerse tiempo hasta para mirar en las tiendas. Él estaba muy acostumbrado a no mirar hacia los costados, caminar con cierto ritmo aunque no fuera apurado y en todos los casos ocupaba al mismo tiempo su cabeza planificando sus actividades para el resto del día o de la semana. Pero aquel miércoles era distinto y todo parecía digno de atención.De pronto, luego de parar en una tienda a ver algo sin importancia y al retomar su camino, algo o alguien lo chocó de frente a toda velocidad. Fue un desastre, aunque como él se encontraba en aquel estado, si bien se sobresaltó, no pasó de eso.Pero ella estaba hecha un lio. Claro, como venía hablando por teléfono y con las manos ocupadas todo voló por los aires, teléfono incluído. La carpeta que llevaba también cayó y las bolsas.Normalmente él no era tan atento, pero aquel día todo era posible. Así que casi  instintivamente comenzó a juntar algunos papeles que querían escapar con la ayuda del viento primaveral, al tiempo que ella el resto de sus cosas, su teléfono en primer lugar, los paquetes y su abrigo por último. La situación había sido tan abrupta y el tiradero de cosas tan grande que durante el proceso de recolección solo atinaron a pedirse disculpas casi en piloto automático, sin siquiera mirarse. Seguramente tampoco lo hicieron porque así es el mundo de hoy, nadie mira a nadie, algunos se consuelan diciendo que esto ocurre porque las personas no tienen tiempo para ver el mundo que los rodea, pero en realidad vivimos aislados en nuestro propio pequeño mundo, lejos de cualquier o cualquiera que nos reclame algo de atención tangible.12:00 am.Cuando acabaron de volver todas las cosas más o menos a su sitio ella solo quería retomar su camino a toda prisa. Recordó que además de estar apresurada porque se había demorado más de lo debido tenia que llegar ya a su oficina por un asunto importante.Él solo estaba interesado en volver a su camino y aquel sacudón le había recordado que si bien el paseo era extremadamente disfrutable debía volver a la empresa.Frente a frente, cuando todo estuvo arreglado, estaban abstraídos en estos pensamientos, así que se dispusieron a continuar su camino.Pero luego de dar el primer paso, ocurrió. Eso que casi nunca ocurre debido a esa falta de atención en cualquier cosa que no seamos nosotros mismos y nuestros intereses. Se vieron por primera vez, primero un segundo, luego otro y el reloj se detuvo, seguramente no fueron más de 30 segundos, pero estos fueron eternos.Claro está,  ambos eran fieles a la temerosa esencia del ser humano, bajaron la mirada y continuaron su camino.Pero al dar otro paso él gira sobre sí mismo y la ve irse por unos segundos y piensa que es la criatura más hermosa que vio en su vida; ella no volteó. Y él volvió a girar y cuando fue a dar un paso el destino decide darle otra oportunidad, una que tampoco aprovecharía. Bajo su pie y a punto de ser aplastado había algo, el paso fue detenido por un grito a lo lejos, - ¡cuidado! son míos-. Seguramente entre tanto que había que juntar primero y luego el cruce de miradas, quedaron sus anteojos muy olvidados.Él como si fuese un heroico caballero, recogiendo una flor para su doncella, se inclina a levantar las gafas. Pero en ese momento algo pasa, de pronto él lo comprende todo, quien sabe porque en ese momento y no en otro, pero entiende todo. Durante los segundos en que se agachó a buscar el objeto, comprendió que ese sentimiento que le había invadido desde tan temprano y para el cual no encontraba una explicación, simplemente había sido por ella, es más, probablemente el sentimiento había ido en aumento a medida que su encuentro se acercaba. Pero fue demasiado para procesar en ese tan corto instante.Cuando ella logró acercarse a aquel desconocido pudo observarlo con más detenimiento y realmente quedó cautivada. Aunque había algo extraño en él, algo  lo hacia muy familiar al mismo tiempo. Cuando lo enfrentó, no podía  ni siquiera pensar en decir un simple “gracias”. Estaba atónita. Incluso había olvidado que tenía que ir ya a la oficina porque debía tomar un taxi a la estación y abordar un tren en dos horas, y aún debía recoger su equipaje. Pero nada importó en ese momento, solo él. Cuando volvieron a cruzar sus miradas fue más intenso que la primera vez, fue como cuando la gente queda mirando fija el péndulo del hipnotista. Ambos estaban casi en un trance, casi sin moverse, sentían los latidos de sus corazones dar un concierto en sus oídos, podrían haber jurado que sentían sus propias pupilas dilatarse.Y ahí toma protagonismo nuestra estupenda costumbre de mostrar indiferencia cuando en realidad tenemos la intención contraria, cuando en realidad estamos totalmente interesados. Incomprensible comportamiento.01:00 pm.- Disculpa casi los aplasto-. Dijo él mientras sacaba su teléfono para disimular su casi ataque de nervios. Temía que si la volvía a ver a los ojos empezaría a tartamudear y su cabeza explotaría por la presión.-No hay problema-. Contestó ella decepcionada por la falta de interés que estaba mostrando aquel hombre. Ni siquiera le prestaba atención. Solo extendió la mano para devolverle los anteojos mientras miraba su teléfono.-Debes andar con más cuidado-. Dijo él luego de reunir el poco valor que le quedaba y esbozó una sonrisa casi despreocupada. Realmente no entendía por qué se sentía así frente a aquella chica, normalmente era muy seguro en este campo.-Lo siento debo tomar un tren en menos de una hora-.Y correspondió la sonrisa apenas.Ambos quedaron con sus miradas suspendidas en sus respectivas bocas durante un segundo más. Pero nuevamente nuestra habilidad para sabotearnos de forma arbitraria cuando no tenemos ningún motivo para hacerlo entró en escena y luego de un pequeño silencio continuaron cada uno por su lado.Después de caminar unas cuadras él no podía parar de pensar casi de manera compulsiva en la extraña mujer que había cruzado y que podía asegurar que era la razón de su particular estado de ánimo. Aunque desde luego, esto era algo que no lograba entender del todo. ¿Por qué?. Solo pensaba en eso, ¿por qué? sólo ¿por qué?. Casualidad, concluyó al final.A ella se le agotaba el tiempo, pero mientras dejaba el expediente en la oficina y se alistaba a llevar lo demás a su casa y recoger sus maletas, repasaba mentalmente al extraño de la calle. Le resultaban confusos sus sentimientos ya que por un lado había quedado totalmente cautivada, incluso podría confesar que algo excitada y por otro, este extraño le resultaba familiar, como si lo conociera, no lo sabía y no tenía tiempo de pensarlo más.Consiguió un taxi y fue por sus maletas solo agradeciendo que la estación de trenes estaba bastante cerca de su casa. Durante el viaje tuvo un pequeño respiro y su mente volvió a llevarla con el extraño; no podía dejar de investigar por qué le resultaba tan familiar, pero más que nada recordaba su boca, su estupenda sonrisa.El destino decide cruzarlos nuevamente. Al llegar a una esquina el taxi se detuvo en un semáforo y aquel singular caballero cruzaba la otra acera. Ella se encontraba en una posición privilegiada ya que pudo detenerse al menos por un momento y tratar de descubrir por qué le resultaba tan familiar. Mientras el taxi continuó su marcha ella comenzó a sentir el peso del cansancio sobre sus hombros. Sentía sueño, mucho sueño, esto le pasaba casi siempre a esta hora y se preguntaba cuándo terminaría este extraño miércoles.Luego de realizar los últimos trámites él se dirigió a su empresa, nuevamente caminando, ya no para disfrutar aquel hermoso día, sino que albergaba la esperanza de cruzarse a la extraña nuevamente. Aunque en el fondo sabía que esto no era nada probable. Al parar en un semáforo reflexionó y se sintió culpable, como solemos hacer cuando nos arrepentimos de hacer algo que no hicimos, sobre todo cuando nada más que nuestra propia arrogancia y temor lo evitaron.01:30 pm.Al llegar a la empresa ya no pudo con sus propios reproches. Y algo en su interior se agitaba tremendamente, aquella felicidad se había convertido en una fuerza inexplicable que lo estaba empujando. ¿Pero a donde? Luego de unos minutos recordó, -la estación del tren, dijo que tenía que ir-. Y esa misma fuerza lo hizo salir a toda velocidad a buscar un taxi.Cuando llega a su casa se encuentra exhausta por completo, las maletas en la puerta ya listas desde el día anterior. Estaba tan perdida en el hombre que la había chocado en la calle hacía algunas horas que olvidó pedirle al taxista que la esperara. Se percata inmediatamente del error, pero ya a estas alturas estaba totalmente abatida tanto física como mentalmente. Frustrada por completo se deja caer sobre las maletas mientras saca su teléfono para volver a llamar a un taxi. Cuando se comunica con la operadora le dice que está dispuesta a pagar el doble del viaje si le envía un taxi lo más pronto posible ya que debe estar cuanto antes en un lugar, la operadora le tramite la calma suficiente como para que ella lo sienta así.-Bueno ya no puedo hacer más-. Dice en voz alta, al tiempo que se apoya sobre la pared a esperar. En ese momento se relajó lo suficiente y cerró un momento sus ojos. Se durmió casi al instante.01:45 pm.Finalmente consigue un taxi. Cuando se sube el chofer le pregunta al hombre de traje hacia dónde se dirigen.-A la estación de trenes por favor. Pero rápido, debo llegar antes de las dos de la tarde- Dice con mucha seguridad y un poco fuera de sí.-Pero señor, está del otro lado de la ciudad y realmente no creo que lleguemos. Trata de ser honesto con su pasajero ya que piensa que probablemente perderá su tren.Él mira su reloj y piensa. -No tengo tiempo para esto-. Ya a esta altura, dejando la cordura de lado- La sensación que había tenido toda la mañana lo había invadido por completo y se había apoderado de él-Escuche señor- le dice al taxista. -Si usted hace el viaje como se lo pido le doy mi billetera con todo el dinero que tiene y es bastante, se lo aseguro-. Y se la ofrece en ese instante.El taxista lo piensa un segundo y sin decir nada toma la billetera y comienza el viaje.01:50 pm.Nunca había conducido su taxi tan rápido ni había infringido tantas reglas de tránsito, pero la propina era más que prometedora. Al acercarse a la estación, a unos cuatro minutos aproximadamente del destino su radio suena, y ese sonido es directo de la operadora. Llevaba más de 15 años en este trabajo y sabía que cuando la operadora llamaba directamente era por una muy buena razón, así que atendió.-Móvil 153 tenemos una clave 47-. Se escuchó de forma casi inaudible en el viejo radio.Mientras iba a toda velocidad a su destino el chofer no podía creer su suerte. La clave 47 era usada para avisarle al taxista más cercano la ubicación de un posible pasajero que no solo necesitaba un taxi, sino que estaba tan desesperado como para pagar lo que fuese por su viaje.-Salgo para ahí-. Le contestó sin pensar a la operadora. Y apretó a fondo el acelerador.Se despierta sobresaltada, sentía que había dormido horas, mira su reloj y habían pasado apenas cinco minutos. Ella vuelve a llamar a la compañía de taxi bastante nerviosa, le responden inmediatamente y le aseguran que el taxista ya está en camino y que fue informado de la situación. Esto hizo que se quedara mas tranquila, si bien ya casi era la hora, estaba muy cerca del lugar, tanto que se sentían los trenes desde el frente de la casa. Para no perder tiempo sacó sus maletas afuera para esperar el taxi que llegaría de un momento a otro. Entonces de pronto pensó en esa pequeña siesta de cinco minutos que había tomado sentada sobre las maletas, apoyada contra la pared del corredor. Había sido reparadora. Incluso había soñado. Esto le hizo sonreír con aire complacido.Pero algo invadió su mente y la sonrisa fue apagándose en su rostro. El sueño. Había estado meses soñando diferentes cosas pero siempre con el mismo protagonista. Un sudor frío la invadió. -¡Es él!-. El hombre extraño de sonrisa cautivante era quien estaba en sus sueños. Realmente no comprendía lo que estaba sucediendo, pero estaba segura de que era ese hombre, siempre en diferentes escenarios, pero el mismo hombre apuesto. Y esos cinco minutos no fueron la excepción. Había soñado con él pero no lograba recordar qué. Intentaba esforzarse por hacerlo, el taxi ya no era importante. Solo recordar.01:55 pm.-Ya veo la estación-, pensó él,-solo espero llegar a tiempo-.El taxi no podía ir más rápido, y eso lo complacía aunque le costara demasiado caro.El taxista estaba desesperado por llegar, tenía que ir a buscar a su otro pasajero,-¡Maldito tránsito, malditos semáforos!-  El próximo semáforo estaba en amarillo, -lo lograré-. Pensó.-¡Eso es!- exclamó ella al aire. -El estaba quemando un papel que tenía algo escrito-, ¿pero que era?- Tenía sus dedos entrelazados en su cabeza como intentando exprimir la idea faltante. Ya nada importaba, sólo el resto del sueño. Ni el taxi, ni el tren que seguramente partiría, su  concentración era tal que sentía todo a su alrededor como un murmullo lejano, la estación del tren, el fuerte estruendo, una sirena, todo cada vez se alejaba más.De pronto una expresión de triunfo se dibujó en su rostro.-Él me miraba mientras quemaba un trozo de papel  que rezaba solo una palabra: “Miércoles”.02:00 pm.El taxi nunca pudo cruzar aquel semáforo en amarillo, un camión con un cargamento de papel que se dirigía rumbo a una imprenta cruzó y fue embestido por el taxi que venía a casi cien kilómetros por hora, lo cual hizo imposible que el chofer lo pudiera evitar. Tanto él como su pasajero fallecieron en medio de un incendio enorme provocado por la carga del camión.                                                          FIN. gongonza20@gmail.com (opina) 
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