Así es como me siento. Con la paciencia al límite, sí, al límite de estallar. 
¿Qué sucede con esa gente que observa todo lo que haces para interrogarte? 
¿Es normal sentirse invadido? ¿Qué tan mal está que te pregunten por todo lo que haces y lo que no? Si hablo con sinceridad, a mi me frustra demasiado que me consulten por todo. Desde por qué llevo puesta esta remera hasta por qué no fui a la facultad ayer. Me frustra, me desanima, me incomoda... no sé, siento que me molesta. 
Quizás será porque me gusta mucho más contar lo que me pasa, compartir en el momento que yo lo deseo, sin interrogatorios, cuestionamientos ni suposiciones. 
Qué manía la mía de enojarme con aquellas personas que lo quieren saber todo. A veces pienso que los periodistas son ellos y no yo. 
Ni siquiera durante el tiempo que ejercí mi profesión actué de esa manera con mis entrevistados, mucho menos con las personas que eran mis fuentes de confianza e información. 
Soy, creo, muy respetuosa de los tiempos y de las necesidades de las personas. Considero que no es necesario correr con preguntas a quienes no quieren decirte algo que los atormenta o les quita el sueño. Cada ser humano es dueño de elegir en qué momento, lugar y a quién quiere confesarle sus dudas, certezas, motivos. 
Pero me pregunto, ¿hasta dónde es capaz de llegar la gente para conseguir lo que quiere saber de alguien? A diario me arrepiento de haber informado a todo público cada cosa que en mis años de adolescente me hacían feliz. Porque a lo lejos hoy puedo observar que eran solo eso, cosas. Al fin y al cabo, mías. Pero, ¿y esa gente? ¿por qué tenían que saber todo lo que sentía? ¿qué era aquello tan importante que una adolescente podía publicar? Sigo sin entenderlo... 
Me conocerás, solo si siento la necesidad de decirte quién soy, cómo soy, a quién extraño, por qué estudié y por qué me desempeño en otra profesión, qué me gusta hacer en mis ratos libres, decir, pensar... qué me quita el sueño a mi, y quizas te pregunte qué te quita el sueño a vos. Pero jamás, nunca, jamás, vas a escuchar de mi boca una pregunta que te incomode, que te avasalle, que te colme de incertidumbre o sientas que no es apropiada de hacer.  
650

Cargando comentarios...