Un sábado de marzo, noche fría 02:42 hs.
Un sentimiento de nostalgia me invade, me urge la necesidad de estar sólo fumando un pucho y tomando cerveza, sé que estoy envenenando mi cuerpo, pero a su vez siento esa sensación de llenar un vacío que creía haber extinguido.
No puedo desplazar mi cuerpo más allá que de mi habitación a la cocina, al baño o simplemente a ese pequeño rincón de la casa que me invita a derrochar mi madrugada mirando por la ventana contemplando la noche oscura y sin sentido.
Extraño esas noches de la adolescencia en donde todo era adrenalina, la salida comenzaba muy temprano y terminaba un domingo a las diez de la mañana tirado en una cama, con una sonrisa de oreja a oreja y desvirtuado del mundo. Extraño esa seguridad de bailar y divertirme frente a cientos de personas.
Hoy sinceramente no me dan ganas de socializar, un poco culpo a este encierro interminable y otro poco a la sugestión previa que mi cabeza genera.
No sé qué me pasa, no soy yo... o si, soy yo, pero esta no es la versión que quiero conmigo. Necesito ayuda, soy mi ayuda.
Quiero cambiar esta situación.

 
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