Ahora, mi aniversario,
un solo pensamiento trae:
A punto de desaparecer estoy.
Por eso escribo, aunque sea una sola idea,
para escuchar mi propia vida.
Eso me mantiene el pensamiento joven,
pues mientras mi mente crea,
los dolores de cuerpo viejo desaparecen;
que hasta mi voz está agarrando ritmo
para cantarle a la vida
o quizás, para alargar mi existencia
es que la brevedad de la vida,
no es un acto de tristeza
pues como dijo el poeta: „confieso que he vivido“.
No es que quiera despedirme,
creo que todavía tengo mucho que dar;
camino lento, mas todavía no me tropiezo.
El tropiezo me lo puede dar la dama blanca,
por eso prefiero pensar
en las damas que acaricié
aunque tú te me pongas celosa
y te cante la canción: „Ya lo pasado, pasado“
Como cuando mis manos apretaban con más fuerza
cada línea de tu piel...
Y ahora la abrazan con más ternura
para no herirla,
como los rayos de sol
que de joven dejaban tu piel bronceada,
haciendo relucir la belleza de tu cara
y tus ojazos verdes.
Y de tu cuerpo, ¡ni qué se diga!
Pero como dice la canción: „ya lo pasado, pasado“
Volviendo al presente, no te preocupes
cuando me oigas decir que me duele la cabeza
o que el cuerpo se cansa.
Porque si me toca irme primero,
ten por seguro, corazón de melón:
me llevaré conmigo todo nuestro pasado...
y cada segundo de este presente.
Ahora tú me cuidas del frío, alcanzándome un abrigo;
yo te cuido del sol, untándote crema solar...
Nos abrigamos el uno al otro,
aunque hay instantes en que todavía
nos quedamos como nacimos…
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