Mi alma se rinde ante ti
Señor, perdóname por todo el mal que hice, por no armarme de paciencia e intentar andar en mis días distraída. Demás sé que no estás oculto, sino que siempre estás expuesto en el Altar, en una encantadora Custodia. Sé que mis ojos te ven, pero intento no mirarte. Y en el fondo de mi ser sé que me entiendes aunque no quieras.
Mi alma se rinde ante ti, ¡Oh, Señor, Dios ten misericordia! Te despojé de lo que más necesitas. No sé si te parezco egoísta, pero Tú no conoces el poco aprecio, sino de amor pleno. Y no sé como me ves ahora... Te pido: no me dejes, porque anhelo de Ti la fortaleza, para alcanzar lo que amo.
Ahora viene la pregunta: - "¿Qué tanto te amo? ¿Qué sacrificio estoy dispuesta hacer por ti. Tú nunca fuiste para mí lejano, distante, eres alguien a quien siempre trato con confianza plena. O ¿dime si aún eres mi amigo y si aún tienes conmigo la relación cordial y amorosa? ¿Eres, ahora, quien me entiende, quien me escucha como mi mejor amigo? ¿Qué respuesta puedo tener, Señor?
Yo sé que te amo. Pero me aflige no saber como vas a tratarme cuando llegue la hora de presentarme ante Ti, ¿me abrazarás y me pondrás a tu lado? No pude ser reflejo de Ti, no pude dejar de ser yo misma y seguirte. El camino que seguía me deparó un destino que no avizoré, pero me atrajo y en me encandiló completamente con todo su ser...
Tú lo hiciste todo por amor. Nos diste la mejor prueba. Esa es tu gran enseñanza, esa es tu gran verdad. Pero los actos de amor humano, no son siempre para ratos bonitos, a veces, quizá porque no van, a la luz de la razón, por la vía que quisiera, es algo que duele, que cuesta, porque no está en las palabras, solamente, sino en los actos y a veces esos actos son de sacrificio, de renuncia, de aceptación, de tolerancia, de entrega, pero son actos de amor. Es lo que pienso perdóname si es incorrecto.
¡Dios, Ayúdame!. No puedo sola. Y si se termina, dame la fortaleza para no perderme en el camino o morir de tristeza. Mejor, te ofrezco mi vida, llévame contigo, porque solo así puedo amarte, sin lastimarte.
Flori
Mi alma se rinde ante ti, ¡Oh, Señor, Dios ten misericordia! Te despojé de lo que más necesitas. No sé si te parezco egoísta, pero Tú no conoces el poco aprecio, sino de amor pleno. Y no sé como me ves ahora... Te pido: no me dejes, porque anhelo de Ti la fortaleza, para alcanzar lo que amo.
Ahora viene la pregunta: - "¿Qué tanto te amo? ¿Qué sacrificio estoy dispuesta hacer por ti. Tú nunca fuiste para mí lejano, distante, eres alguien a quien siempre trato con confianza plena. O ¿dime si aún eres mi amigo y si aún tienes conmigo la relación cordial y amorosa? ¿Eres, ahora, quien me entiende, quien me escucha como mi mejor amigo? ¿Qué respuesta puedo tener, Señor?
Yo sé que te amo. Pero me aflige no saber como vas a tratarme cuando llegue la hora de presentarme ante Ti, ¿me abrazarás y me pondrás a tu lado? No pude ser reflejo de Ti, no pude dejar de ser yo misma y seguirte. El camino que seguía me deparó un destino que no avizoré, pero me atrajo y en me encandiló completamente con todo su ser...
Tú lo hiciste todo por amor. Nos diste la mejor prueba. Esa es tu gran enseñanza, esa es tu gran verdad. Pero los actos de amor humano, no son siempre para ratos bonitos, a veces, quizá porque no van, a la luz de la razón, por la vía que quisiera, es algo que duele, que cuesta, porque no está en las palabras, solamente, sino en los actos y a veces esos actos son de sacrificio, de renuncia, de aceptación, de tolerancia, de entrega, pero son actos de amor. Es lo que pienso perdóname si es incorrecto.
¡Dios, Ayúdame!. No puedo sola. Y si se termina, dame la fortaleza para no perderme en el camino o morir de tristeza. Mejor, te ofrezco mi vida, llévame contigo, porque solo así puedo amarte, sin lastimarte.
Flori
6490

Cargando comentarios...