Me recuerdas Me has visto Si...
¿Me recuerdas? ¿Me has visto? Si estás ahí, dame una mano. A veces desearía que fuese verdad cualquier teoría planteada alguna vez, cualquier relato escuchado. En realidad, es lamentable ser humano el día de hoy.
Desde el cansancio de una cabeza que acaba de pasar horas escribiendo algo sin relevancia, y una probable burla a la realidad, me doy cuenta de una verdad semejante que destruye a cualquiera. De forma curiosa, alguien me la explicó hace mucho: no soy nada.
Quiero decir, puedo convertirme en muchas cosas, pero genuinamente, en una sociedad de balas, no soy nada. Somos más irrelevantes hoy que hace mil años. La relevancia del hombre se vuelve irrelevante. No soy nada el día de hoy. Ni en los próximos años podrían llamarme un hombre "pixie". Qué triste es ver que la felicidad es aplastada por la productividad.
Parecía una broma hace unos ayeres aquella frase de que "todos los que son iguales son aburridos". De forma graciosa, hoy yo me he vuelto nadie. No soy ni más único ni más relevante que cualquier idiota que se levante con ganas de saltar en una silla. Soy más relevante con un filtro gracioso y una frase corta y estúpida. Soy más relevante actuando como una caricatura o un objeto irreal. Eso soy ahora mismo. Lo que pienso o escribo no es relevante.
Me pregunto si hace algunos años podría haberme vuelto rico escribiendo cada mierda marica que se me viniese a la cabeza en Twitter, creyendo tener un punto válido o una opinión interesante. Soy y fui creado para una generación de imbéciles que creyeron que el humano iba a dejar de trabajar, que las computadoras escribirían, y que ser tu propio jefe iba a ser la solución.
Soy creado de una época "woke" —o como mierda se escriba—. Yo juraba que me volvería el siguiente youtuber famoso, o el siguiente niño youtuber. Pero no. Desde pequeño se me plantó en la cara el fracaso. Un niño de mi misma edad ganaba millones, mientras yo lo veía tener lo que deseaba. Y la cantidad absolutamente insana de contenido que estaba apareciendo, no apto para mi consumo: pornografía, vídeos de youtubers aprovechando el boom de YouTube. Lo más triste que le sucedió a la humanidad.
Las nuevas tribus de internet. La que para mí fue la decadencia del cerebro de los hombres y mujeres de mi generación. Lo más lamentable: nos volvió estúpidos, depresivos, ignorantes o infumables. Totalmente desconectados. Los hombres anime: la mayor basura de internet, creando una generación completa de inadaptados. Los videojuegos: otra catástrofe adictiva. Juegos en línea creando la base de los fracasados más destruidos por el hombre rico. Chicos que dedicaban sus días a los juegos, no a la escuela o a cosas personales.
Eso debería pagármelo la maldita empresa de Clash Royale. Fortnite se volvió millonario a espaldas de los niños que tenían padres incompetentes. Se les advertía del mal, y aún así, de forma libre, nos dejaron. Era más fácil que ocuparse del problema. Hice más en Clash Royale, Clash of Clans y Fortnite que en mi vida real. Dejé más neuronas en Free Fire que en mi maldita vida real con algún vicio o mierda de esas. Los hijos de puta me bombardearon con eso. Y además, de plus, un encierro de más de cuatro años, para segregar por completo mi espíritu, mi mente, mi cerebro, mi felicidad. Viví cuatro años atrapado, como en la Matrix.
Pusieron a prueba nuestra voluntad. No la de los malditos adultos, o quien mierda sea. La de mi puta generación completa. Películas, cada una más imbécil que la anterior. Ya el cine y la tele no eran lugares artísticos; estaban hechos de imbeciladas y basura, y más basura para crear estúpidos. Todo, toooodo eso, para terminar creando basura.
No soy nadie el día de hoy. Estoy aterrorizado de lo que se me hizo para no ser más humano. La absurda cantidad de contenido que hace imposible recordar qué hice, qué dije, o siquiera dónde dejé mi cargador, qué fue lo que pensé, qué quiero leer. Destruyeron a mi generación. No se los perdono. Son la mayor basura irresponsable del mundo.
Lo único que les pido a todos esos beneficiados de mierda —youtubers, empresarios, creadores de contenido—, a todos ustedes, imbéciles, es que se preparen para cuando estén viejos, y los atienda un ser humano sin alma, sin experiencias vividas más que detrás de una pantalla. Para que vean la consecuencia de sus malditos actos. No todos fueron sometidos a eso, pero a la vez la mayoría sí lo fue. Buena suerte cuando estés viejo y el que te cambia la llanta no te mire a los ojos y no quiera ni respirar cerca de ti.
Suerte con la generación más inhumana y lobotomizada del mundo. Y no van a mentir: ya los ven en los cafés, con la pantalla en la cara, más desalmados que nunca, sin una pizca de aprecio o interés. Suerte que ustedes no lo sienten, pero sus hijos y los hijos de sus hijos estarán rodeados de humanos inumanos. Y aunque ya sé que tienen sus sociedades perfectas y protegidas, les recuerdo que hace años había hombres capaces de salir de una cárcel de máxima, máxima seguridad. ¿Qué pasará con un ser como ese en una sociedad de súper sometidos, dispuestos a obtener lo que se les fue quitado?


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