Estándares de belleza

¿Por qué nos forzamos unos a otros a ser algo que no somos? ¿Por qué cambiamos nuestra forma de vestir, nuestra apariencia, nuestra manera de actuar, ¿solo para recibir aceptación? Nos hemos acostumbrado tanto a mirar al otro con ojos de juicio que olvidamos que detrás de cada apariencia existe una persona intentando sentirse suficiente.

El hombre con el tiempo se ha convertido en un gran nudo de deseo carnal y la mujer en un gran nudo de aceptación.

Pero, ¿y si dejáramos de exigirnos tanto? ¿Y si dejáramos de mirar al espejo buscando aquello que la sociedad quiere ver y empezamos a mirar quiénes somos realmente? No necesitamos cambiar nuestra esencia para merecer respeto, cariño o aceptación.

No te fuerces a quien no eres.

Porque la belleza no debería ser una competencia ni una obligación. Tal vez, y solo tal vez, la belleza está precisamente en aquello que intentamos esconder para encajar. Nos enseñaron a compararnos, pero nadie nos enseñó a aceptarnos. Nos enseñaron a buscar defectos frente al espejo, pero no a reconocer aquello que nos hace únicos.

La belleza debería permitirnos ser libres, no convertirse en una jaula. Nadie debería perder su esencia para poder sentirse aceptado.

Gracias por leer

Gracias por tomarte el tiempo de leer hasta aquí. Quería compartir mi punto de vista y dejar una pequeña reflexión sobre algo que, de una u otra manera, nos ha afectado a todos.

Espero que este escrito te haya hecho pensar, aunque sea por un momento, en la manera en que nos vemos a nosotros mismos y en cómo miramos a los demás.

Gracias por leer.

Autor: Emmanuel Zavala.

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