En otra dimensión los hombres duermen, y para hacerlo necesitan la luz del día.
      Al atardecer, los más inquietos ya se levantan para aprovechar las primeras sombras de la noche. La luna y las estrellas los guían para trabajos y empresas imposibles.
      Cuando amanece, se van a descansar para soñar con cosas sencillas.
 
 
 
 
  

 
 
Del libro Alguien golpea la puerta y otros relatos 
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