Identificar las características de estos lugares siempre fue un desafío y creo muchos debates existen muchas formas de diferenciarlos que van desde la organización del espacio, hasta las características y formas de vida de sus habitantes.
A simple vista, la ciudad se descubre como un lugar donde predominan el asfalto y las construcciones de concreto y acero, mientras que en el campo, la amplia gama de colores de los paisajes y el cielo abierto son algunos de los rasgos que lo identifican.
También, a simple vista, podríamos decir que la ciudad es un lugar dinámico, en constante movimiento y transformación; la ciudad crece y es habitada por personas que provienen de distintos lugares del país y del mundo, y que por lo tanto tienen tradiciones, costumbres y formas de pensar muy diferentes entre sí.
En las zonas rurales, en cambio, las transformaciones físicas del entorno no son tan evidentes (a veces pareciera como si esos lugares quedaran suspendidos en el tiempo); las personas que allí habitan, generalmente, pertenecen a familias que son parte de la comunidad desde muchas generaciones atrás, así que comparten valores, tradiciones y costumbres con los demás miembros. En el campo las actividades principales son la agricultura, la pesca y la ganadería. La lista de diferencias entre el campo y la ciudad es interminable; pero lo importante no son sus diferencias sino la relación que se hace posible, en parte, gracias a ellas.
A pesar de la aparente inmovilidad, el campo es un lugar dinámico y fundamental, ya que sin su actividad productiva difícilmente podrían sobrevivir las ciudades.
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