Escuchando una nueva canción de Green Valley me ha despertado una inspiración y he decidido escribir. En realidad no se si la canción es nueva, porque nunca estoy seguro de seguir nada o saber de algo. Supongo que eso subyace de una falta de confianza que arrastro por autosabotearme. SI. Hablemos del autosabotaje. Realmente escribo lo que se me ocurre y voy hilando, voy descubriendo nuevos pensamientos que tenia atrincherados en mi día a día. Esto lo digo porque mientras escribía la palabra “autosabotaje” estaba pensando en que esto podría ser un gran libro, si, un gran libro de un prestigioso psicólogo. Pues no, son los pensamientos absurdos y poco claros de un proyecto de fisioterapeuta. Puede que esto sea una ridícula introducción. Es más, no se de que va a ir este escrito por lo que no puede ser errónea.


Volviendo a lo de antes, creo que tengo un grandísimo miedo al fracaso. Soy un cobarde disfrazado de valiente, ya se que esto sonará de El Chojin, pero es cierto. La ironía es que siempre me he visto como un triunfador, como si supiera que llegaría un momento en mi vida en el que mi familia y amigos estuvieran tan orgullosos de mí que contarían mis logros con verdadera admiración. Sin embargo, hoy, me encuentro en un 21 de Septiembre en el que vivo de miedo y envidia. Empezaré hablando sobre el miedo. No es más que lo que desconocemos, ya he pasado varias épocas de mucho miedo, de confusión, pensando que algún hecho concreto condicionaría mi continuidad para siempre. Es raro pero, ahora no tengo miedo porque tal hecho pueda modular una vida entera, es mas, sé que para nada eso es así. Pero sigo teniendo miedo. Me aterra pensar que estoy perdiendo mi ilusión por lograr cosas nuevas y diferentes. Supongo que es un efecto secundario de creerte un futuro triunfador. Y la verdad, lo estoy perdiendo a diario.


Ahora bien, por otro lado pienso que admitir mi constante pérdida es un fracaso, de manera que no puedo temer algo que ya no puede influir, pues no puedes temer algo que ya ha pasado y no puede volver a pasar. Así, de esta manera optimista de engañarme puedo decir que a lo mejor esta es la clave para dejar a un lado los pensamientos nocivos.


Página 2
Como he dicho antes, nada es clave en la vida, por lo que puede que recupere esa ilusión, y lo haré con los brazos abiertos. Añorar algo con tantas ganas puede hacer que cuando aparezca no produzca ese efecto en tí que esperabas...¿Pero, cómo puede quitarte la ilusión el hecho de que no te llegue la misma mientras la esperas? Bastante paradójico resulta ya el tema como para andar con cuestiones,, y son estas las que me rondan y nunca encuentro a nadie que las entienda.


Ahora cualquier persona que leyera esto se preguntaría muchas cosas sobre mí o sobre el/ella mismo/a. Pero distintamente otra persona puede preguntarse por qué mencioné también la envidia además del miedo. Aunque dudo de que alguien lo haga. Sinceramente me refiero al término “envidia” desde un aspecto de anhelo, de carencia. Siento que me falta empatía con el resto. Irónicamente soy una persona bastante sociable y a la gente que me conoce le extrañaría bastante leer esto sabiendo que lo he escrito yo. Pero, esto lo escribo, porque hoy me he dado cuenta, bueno, me he reafirmado en mi idea de que todos tenemos secretos y nunca conocemos a nadie del todo. Pero aún así, sigo teniendo envidia, envidia sana de aquellas personas que no se plantean esto, que no se creen diferentes del resto, que no pensaban que iban a triunfar, que no se autosabotean, que no se sienten desplazadas individualmente sin que nadie se de cuenta, es decir, en secreto.


De esto trata mi día.


1700

Cargando comentarios...