LIRA DE AMOR 07
He sembrado en mi verde esperanza la ciega mirada.
He cosechado el céfiro apagado desde mi ventana.
En la estación visitadora y distante,
Vuela una bandera sombría agobiante.
Es la tormenta sucesora que se torna en mis pies,
Y puebla mis blancas tapias hasta opacarme.
He visto el poniente entre el lejano horizonte,
Con los últimos rayos en el adiós doliente.
Y mi pecho infortunio, inútil ante la naturaleza,
Huyendo como la postrada del sol, de ti se olvida.
Tu deseo era que te quiera antes del ocaso,
Pero tardo en el otoño y pierdo tus luceros.
Te vas cuando llegas, te vas cuando tardo,
Huyes cuando cae la monumental noche.
Te he visto brillar allá en el floreado manto,
Y toda vez que miro al cielo, grito que te amo tanto.
Entonces cae el rocío de mis oscuras estrellas,
Bañando mis heladas mejillas.
Cada noche llegada te aleja de mi vista,
Corro como niño en la oscuridad triste
En busca de mi pizca perdida.
Galopo en mi acémila tras la eterna noche.
Busco tu brillo…no quiero perderte de vista,
No quiero verte infinita.
De mi lamento se va formando un río gris;
Y contemplo intangible tu rostro en sus orillas.
El vaho nocturno se apodera de mí, en la rivera;
Y me atolla en la espuma negra hasta que muera.
Aboliendo sombras y muertes. Suprimiendo hojas,
Estelas, diluvios, cadenas, calzadas.
El río a orillas de mi tristeza se ahoga,
Y huyen sus aguas buscando salvación.
Huyo con ellas y con mi ilusión,
De encontrarte en la noche sucesora.
Desde que llega la noche te busco allá;
Pero llega la mañana y no te encuentro…no te encuentro.
DELGADO PERALES MOISES
LIMA-PERU
He cosechado el céfiro apagado desde mi ventana.
En la estación visitadora y distante,
Vuela una bandera sombría agobiante.
Es la tormenta sucesora que se torna en mis pies,
Y puebla mis blancas tapias hasta opacarme.
He visto el poniente entre el lejano horizonte,
Con los últimos rayos en el adiós doliente.
Y mi pecho infortunio, inútil ante la naturaleza,
Huyendo como la postrada del sol, de ti se olvida.
Tu deseo era que te quiera antes del ocaso,
Pero tardo en el otoño y pierdo tus luceros.
Te vas cuando llegas, te vas cuando tardo,
Huyes cuando cae la monumental noche.
Te he visto brillar allá en el floreado manto,
Y toda vez que miro al cielo, grito que te amo tanto.
Entonces cae el rocío de mis oscuras estrellas,
Bañando mis heladas mejillas.
Cada noche llegada te aleja de mi vista,
Corro como niño en la oscuridad triste
En busca de mi pizca perdida.
Galopo en mi acémila tras la eterna noche.
Busco tu brillo…no quiero perderte de vista,
No quiero verte infinita.
De mi lamento se va formando un río gris;
Y contemplo intangible tu rostro en sus orillas.
El vaho nocturno se apodera de mí, en la rivera;
Y me atolla en la espuma negra hasta que muera.
Aboliendo sombras y muertes. Suprimiendo hojas,
Estelas, diluvios, cadenas, calzadas.
El río a orillas de mi tristeza se ahoga,
Y huyen sus aguas buscando salvación.
Huyo con ellas y con mi ilusión,
De encontrarte en la noche sucesora.
Desde que llega la noche te busco allá;
Pero llega la mañana y no te encuentro…no te encuentro.
DELGADO PERALES MOISES
LIMA-PERU
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