LIRA DE AMOR 06
Ah flor misteriosa, sembré una flor en ti.
Pero caen las lágrimas ancladas en los cielos.
Ellas oscurecen al caer mi pecho en tu imagen,
Al caer mis versos en mis lejanas ansias.
Yo, soltando en el cristal grises escarchas,
A ver si al poblar el cielo no me miras.
En el solitario manantial remoto,
Se desata la eterna lluvia de mis versos.
El agua no llega a mi sed y alza las perdidas manos,
Peregrinando sin llegada, como huracán sin rumbo.
Del cristal viene el ave sedienta y busca esa fuente.
De mi boca, aquellos versos que buscan tu pecho.
Cada tarde como pájaro sediento busco tu fuente.
Cada mañana me levanto y busco las últimas estrellas.
Así mi pecho en versos, busca tus últimas centellas,
Tus últimas miradas, tus últimas palabras.
Ay sin eco en mi profunda soledad te escucho,
Solo es el silencio de tu lejano pecho.
Me oigo solfeando como el río a orillas del viento,
Como las montañas que cruzan el ávido viento.
Tú solo eres como un ave errada sin alas.
Pero llega mí trova y huyes como una estrella fugas.
Me marcho en el viento y remolino de mi tristeza,
Y anclo bajo los cielos como el vaho de la mar.
Sueño en la colina perdido como hoja marchitada,
En el viento que ataja mi cruz, en mi luz arrebatada.
Así abandonado como pueblo lejano me quedo.
Como polluelo sin pluma, como ave sin nido.
Eres tú, quien me ciega los ojos y, calcina el alma.
Ay de mi pecho en la abismal soledad.
Me marcharé mas lejos que la eternidad,
Donde nadie mas que tú puedan contemplarme.
No volveré más a la cercana lejanía que ocupas.
Las gaviotas que queden borraran sus huellas,
Para marcharse bajo los eternos cristales.
Y mis versos sonarán a diario en tus oídos.
MOISES DELGADO PERALES
LIMA - PERU
Pero caen las lágrimas ancladas en los cielos.
Ellas oscurecen al caer mi pecho en tu imagen,
Al caer mis versos en mis lejanas ansias.
Yo, soltando en el cristal grises escarchas,
A ver si al poblar el cielo no me miras.
En el solitario manantial remoto,
Se desata la eterna lluvia de mis versos.
El agua no llega a mi sed y alza las perdidas manos,
Peregrinando sin llegada, como huracán sin rumbo.
Del cristal viene el ave sedienta y busca esa fuente.
De mi boca, aquellos versos que buscan tu pecho.
Cada tarde como pájaro sediento busco tu fuente.
Cada mañana me levanto y busco las últimas estrellas.
Así mi pecho en versos, busca tus últimas centellas,
Tus últimas miradas, tus últimas palabras.
Ay sin eco en mi profunda soledad te escucho,
Solo es el silencio de tu lejano pecho.
Me oigo solfeando como el río a orillas del viento,
Como las montañas que cruzan el ávido viento.
Tú solo eres como un ave errada sin alas.
Pero llega mí trova y huyes como una estrella fugas.
Me marcho en el viento y remolino de mi tristeza,
Y anclo bajo los cielos como el vaho de la mar.
Sueño en la colina perdido como hoja marchitada,
En el viento que ataja mi cruz, en mi luz arrebatada.
Así abandonado como pueblo lejano me quedo.
Como polluelo sin pluma, como ave sin nido.
Eres tú, quien me ciega los ojos y, calcina el alma.
Ay de mi pecho en la abismal soledad.
Me marcharé mas lejos que la eternidad,
Donde nadie mas que tú puedan contemplarme.
No volveré más a la cercana lejanía que ocupas.
Las gaviotas que queden borraran sus huellas,
Para marcharse bajo los eternos cristales.
Y mis versos sonarán a diario en tus oídos.
MOISES DELGADO PERALES
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