Solfeas socia con la verbena de mi tempestad.
Y te siento…tempestuosa, cargada de bruma;
Allá en el remoto cristal, trizando la luna.
Te has ido al mar celeste y, no cae mi centella,
Porque te has llevado la lira de mi estrella.
No es más que mi sueño bautizado tifón.
 
En mi lejano sueño, cruzo tu manantial ajeno.
Peregrino llegado de tan lejos, sediento,
Con la orla árida, deteniendo gotas en el viento. 
Pero escucho los tambores ataviando,
A la llegada de la hora, que moja mi lengua.  
Es solo cascabel, y suena aquí llegada sin agua.
 
Tu sonrisa sonríe allá en la cause perdida.
Me sepulta en la distancia tu alma sórdida.
La flecha sombría, me persigue en la última ola de mi flor,
En el último viento que se lleva las marchitas hojas.
Vuelan en mi persecución, los pájaros heridos;
Truenan las tempestades de mil aves erradas.
 
Late la tierra acicalando vientos, tumbando montañas,
Trizando el vidrio azul, enloqueciendo mares.
Tus estas allá en el vidrio y, ciega sin razones,
Te retratas para dotar al latido cosmos.
El boletín sin efigie, que cae por tu cesión al mundo;
Ambula caído en el espacio sin llegar a tierra.
 
Tu suspiro se enfurece en el crepúsculo tardío.
Se desata desde ti aquella, soplando, resonando,
Tumbando trizas del cielo.
Las lejanas olas galopan locamente, se olvidan del mar.
Salidas sucumben en mi desierto de acíbar.
Así mueren dolidas como mi amor por ti.
 
Has llevado mis liras al infinito cristal,
Y me veo mudo sin palabras en la soledad.
Más muda es mi soledad que mis palabras;
Más profunda que el mar mi tristeza.
Grito en la muda soledad, nadie me oye.
¿Será que mi voz es muda? si; seguro que lo es.
 
 
DELGADO PERALES MOISES
            LIMA-PERU
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