LILA
Si alguna vez la vida te sorprende muerto en ella, resurge y sorpréndela.
Una historia que ya fue, pero no había sido para él en su tiempo y ahora es el momento de despertar, aunque no dormía.
LILA
Tantas historias que contar, sueños que soñar, heridas que sanar, amores que vivir.
Secretos, que tal vez y con el tiempo han perdido su perversidad, pero que continúan ocultos en el silencio.
Dicen que la mente y el corazón son eternos amigos y rivales, pero innegables cómplices que hacen las delicias y amarguras de nosotros los mortales.
Como la realidad y la fantasía, sin saber ni poder distinguir entre una de la otra, si estamos vivos o muertos o las dos, dormidos o despiertos, conscientes o inconscientes.
Y una existencia que llamamos vida, que todos los días a cada minuto nos enfrenta y en nuestra ignorancia, creemos que el adversario es el miedo, la soledad, la carencia o la dependencia, sin aceptar, que es el desconocimiento a algo tan misterioso como abstracto y subjetivo, aun para cualquiera que diga haberlo conocido pero que de igual manera no logra descifrarlo. Tan poderoso, como intimidante; el amor y todos sus reflejos.
Mi nombre es Estephan Cole y vivo en Nueva York, acabo de celebrar con amigos y familiares mi cumpleaños número 33, la fiesta, organizada por mi madre, Katherine Wachtell, una exitosa abogada, quien todos los años nos reúne, con el fin de poder verme y pasar tiempo juntos.
Sin embargo, rápidamente me despido de ella, agradeciéndole todo lo que ha hecho y hace por mí, prometiéndole que la visitare más a menudo, promesa que se repite cada año en mi cumpleaños y que rara vez se cumple.
No hay mucho de mí que contar, en realidad siempre he sido una persona bastante discreta y reservada.
De niño siempre fui retraído y hermético, sin historias traumáticas a las cuales referirme, ni mi personalidad trajo alguna trágica consecuencia, o al menos eso creía yo.
Soy un hombre financieramente exitoso, tengo varias compañías y personas dedicadas trabajando para mí.
Los negocios me hacen viajar alrededor del mundo, conociendo todo tipo de personas y situaciones que han puesto a prueba mi temperamento y mi personalidad, convirtiéndome en una persona calculadora y frívola, sin embargo soy bastante adaptable.
Realmente no tuve un inicio difícil, mi madre, por su éxito y profesión, conocía a varios empresarios quienes me presento y de quienes aprendí.
Mi ambición y la habilidad de observar y entender los negocios y las personas en ellos, me hizo rápidamente conseguir el éxito, lo que me hizo construir mi mundo en el que vivo, donde soy amo y señor y un imperio, el cual comparto con mi familia.
Por motivos de negocios tuve que viajar a una paradisiaca y exclusiva isla. Desde luego, me hospede en el mejor hotel que este lugar ofrece, ese día por la tarde tenía una importante reunión con empresarios de la zona.
Hace mucho que no me tomaba un tiempo libre, por lo que aproveche el viaje también para vacacionar, esto, sin ni siquiera deslumbrar, lo que estaba sucediéndome y lo que le precedería.
A la mañana siguiente desperté con una extraña sensación, pero no le preste mayor atención.
Aún estaba oscuro y la playa se encontraba en pacifica calma y decidí salir a caminar.
Salí de la habitación del hotel, tome las escaleras y despacio fui caminando a la salida del hotel que daba a la playa.
Estando ahí, cerré mis ojos, respire profundo y pude percibir el olor del mar, la arena; pero hubo un sutil pero delicioso aroma, que no lograba describir y que era simplemente embriagador.
El aroma se fue haciendo cada vez más intenso y yo, extasiado, empecé a buscar su dirección, era oscuro y no había personas en la playa y eso me intrigaba aún más.
De pronto, pasó junto a mí, fue tan rápido que no pude darme cuenta, apenas si pude voltear y verla, ella dijo: --Hola!
Quede mirando entre la oscuridad su sombra que se alejaba corriendo y con ella su perfume, por un momento pensé en seguirla, pero, no lo hice.
Ya había amanecido, el sol ya empezaba a reflejarse en todo el lugar, no sé realmente cuanto tiempo estuve ahí, sintiendo y recordando ese exquisito aroma.
Regrese a mi habitación y estaba algo inquieto, sentía un vacío en los profundo de mi estómago y mi corazón latiendo a destiempo, todo esto sin sentido.
Pase el día algo eufórico también, revise la minuta de la reunión que había tenido el día anterior e hice mis anotaciones, otro millonario negocio.
También estuve algo reflexivo, era un hombre saludable, inteligente, exitoso, viviendo una vida que muchos les daría miedo tan solo imaginar, pero con una silenciosa procesión por dentro de miedos y dudas a la necesidad y dependencia, pero que siempre ignoro, restándole importancia.
Para entonces, era ya casi de noche, el atardecer en la playa era fascinante, sin embargo, aquel aroma, aquella sensación, pronto se iba desvaneciendo de mis sentidos y como un adicto, necesitaba más.
En mi mente, pasaban muchas cosas, pero la más importante era encontrarme nuevamente con ella.
Pero, como? Eso nunca fue una situación que resolver para mí, sin embargo, la decisión estaba tomada, siempre he sido un hombre ‘seguro’.
La mañana siguiente estaba de pie frente a la playa y en seguida su perfume regreso a mí.
Inmediatamente empecé a buscarla, volví mi mirada y en eso vi su silueta donde se acercaba hacia mí.
Mi respiración se aceleró y sentí nuevamente mi corazón latir, sin embargo, mis reacciones y emociones siempre han sido fríamente calculadas.
Ella se acercó, se detuvo a centímetros de mí, y con una voz muy dulce y pausada me dijo: --Corre conmigo.
No me preguntes porque me pidió que fuera a su lado, tampoco cuanto tiempo o espacio recorrimos.
Quise creer que logre el cometido de hacerla pensar que yo estaba ahí para correr también, pero la verdad eso no tenía importancia, su aroma y su respiración me tenían poseído.
Empezó a salir el sol y empecé a mirarla, o mejor dicho, a obsérvala con obsesión, cada milímetro de su cuerpo, cada uno de sus largos y hermosos cabellos, cada gota de su sudor.
Simplemente no puedo describir, ni siquiera a mí mismo, mirándola con mis propios ojos, lo hermosa que ella es y puedo notar un 'brillo' diría yo casi celestial.
Cuando llegamos al final de la playa, finalmente nos miramos, sus ojos enormemente expresivos y que reflejaban transparencia, eran de un color igual pero mucho más hermosos que el del mar.
Nuestras miradas estuvieron fijas uno del otro por varios segundos, yo haciendo una gran excepción, ya que se me dificulta sostener la mirada, y entonces me dijo: --Si quieres puedes esperarme aquí, voy a nadar.
En seguida noto que estaba cansado, sentía dolor y puedo asegurar que pudo mirar a través de mi mucho más que eso.
Ella por el contrario se notaba radiante, llena de energía y su cuerpo era una obra maestra.
Ella se adentró en el mar y nado hasta donde casi no pude verla, yo me recosté a una roca y espere.
Cuando regreso se veía agotada, había corrido y nadado mucho, salió del mar, me miro y me pidió que la acompañara.
Yo estaba confundido, no entendía que pasaba con mi mente y con mis sentidos, pero al tomar su delicada mano, tuve una deliciosa sensación que recorrió mi brazo y posteriormente mi cuerpo… calmándome.
Entramos en el agua, le pregunte cómo te llamas: --Lila.
Y cuando estaba sumergido más o menos a la altura de mi pecho, nos detuvimos.
Ella, empezó a rodearme y con sus manos tomo agua y suavemente mojo mis hombros, una y otra vez y me miraba como nunca nadie me había visto antes, con un cariño y una ternura que no puedo explicar, sentí pánico por un momento, pero ella toco mi cuello y eso me tranquilizo.
Entonces cerré mis ojos y deje que ella siguiera con lo que me hacía, mientras tanto me susurraba frases como: --Pronto estarás bien; solo tienes este momento. Tu mente y tu cuerpo te necesitan con valentía para una vida por vivir.
Tampoco sé cuánto tiempo estuvimos ahí, hasta que suavemente y con un gesto gentil me invito a salir del agua, yo sinceramente quería quedarme ahí para siempre.
Salimos y empezamos a caminar de regreso, ella es muy joven, es increíblemente hermosa, dulce y cálida, algo tímida pero segura a la vez y es graciosa, se ríe mucho y me hace sonreír, algo también poco común en mí. Tiene un magnetismo sin ninguna duda.
Yo hablo poco, sin embargo empiezo a contarle quien soy, que hago, de donde vengo; dándome cuenta, que algo había sucedido esa mañana en el agua, me sentía física y mentalmente pero sobre todo emocionalmente 'diferente'.
Sin darnos cuenta estamos en el lugar donde nos encontramos por primera vez.
Lila: Aquí te estas quedando?
Estephan: Si, aquí estoy hospedado.
Lila: A que viniste?
Estephan: Negocios.
Lila: Mmm, Negocios; y sonriendo menciono: --La vida es un misterio que nunca deja de sorprendernos, no crees?
Estephan: No me gustan las sorpresas.
Lila: Por qué?
Estephan: Porque no les veo la magia.
Lila: La magia está en dejarnos sorprender
Estephan: Y tu donde te hospedas?
Lila: Mis padres viven aquí y me quedo con ellos que por cierto me esperan en casa, quieres venir?
Rápidamente me disculpe excusándome con que tenía asuntos que atender y pensativo me pregunte: --Yo, ir a su casa?, No la conozco, no me conoce.
Por qué me invita a su casa? No sirvo para reuniones familiares. No quiero conocer a nadie, no es mi estilo.
Ella con sus hermosos ojos comprensivos respondió: --Entiendo.
Inmediatamente le pregunte si podríamos encontrarnos quizás más tarde. Sonriendo respondió: --Nos volveremos a ver.
No había terminado de darse la vuelta y mirar su hermoso cabello cuando me dije: --Ya quiero verla de nuevo.
Me pregunte porque no acepte su invitación, respondiéndome, que habían cosas para mí que no son negociables.
Entre al hotel y llame a mi hermano Harol quien trabaja conmigo desde siempre y me acompañaba en este viaje, para terminar de revisar los puntos importantes del negocio que habíamos concretado.
Harol: Hey hermano, todo bien?
Estephan: Bien
Harol: Estas 'diferente' en el buen sentido (con mirada algo intrigada)
Estephan: Conocí a alguien.
Harol: Y? (Mirada sospechosa)
Estephan: Solo sonreí.
Más tarde mi hermano y yo decidimos salir y conocer un poco más el lugar.
Ambos somos parecidos en ser poco sociables, pero nos encanta descubrir lugares nuevos y excitantes.
A pesar de que la zona donde nos encontrábamos no era muy grande, he de confesar que esa noche mi única intención era encontrarme con Lila y saber más de ella.
Llegamos a un lugar que se veía interesante, se escuchaba un grupo de música que tocaba y ahí las personas la estaban pasando bien, por lo que decidimos quedarnos.
Entramos; el lugar era amplio y muy agradable y la gente coreaba las canciones que tocaban, siempre he sido amante de la música y todas las canciones que sonaban las conocía, por lo que estaba bastante entretenido.
Pronto me di cuenta que la banca invitaba a personas del público a cantar sus canciones favoritas.
Me pareció sensacional, yo siempre quise cantar en una banda y además los fondos recaudados esa noche eran para el beneficio de personas en riesgo social.
La estaba pasando verdaderamente bien y divirtiéndome como nunca, hasta pude cantar un par de mis canciones favoritas, no recordé la última vez que me sentí tan relajado.
En ese momento, una chica sale de entre la banda y la gente aplaude y grita bastante fuerte.
Ella empieza a cantar y su voz era alucinante, el lugar quedo enmudecido al igual que yo y en ese momento algo en mi interior me dijo que esa voz ya la había escuchado antes, me acerque lo más que pude y logre verla, era Lila.
Termino de cantar, la gente no podía aplaudir y gritar más. Ella agradeció a la banda y a las personas que nos encontrábamos ahí por ayudar y divertirse.
Harol se acercó a preguntarme que si era ella a quien había conocido, a lo que le respondí que sí.
El quien me conoce bien, sabía qué hacer.
Yo regrese a mi asiento, sin saber realmente como actuar, nuevamente, algo extraño en mí.
Mi hermano se acercó y me dijo: --Su nombre es Lila.
Ella y su familia son bastante conocidos por aquí.
Les quieren mucho porque ayudan mucho a la gente.
No vive aquí, está de visita y es increíblemente hermosa.
Cuando mi hermano hablo de su belleza, me moleste, me sentí algo incómodo.
Notando mi molestia y para remediarlo, con una sonrisa me dijo: --Conseguí su dirección.
Yo se la arrebate de la mano y me fui.
La busque por todo el lugar.
La banda ya había terminado de tocar y ya la gente se iba.
Cuando en eso, llamó mi atención una mujer mayor y vi que tomaba el brazo de alguien y ese alguien era ella, que acompañaba a esta señora a salir, escoltadas por dos hombres dirigiéndose hacia una puerta trasera.
Como no pude acercarme, salí por otra puerta y cuando pude llegar donde ellas estaban, ya Lila se encontraba encendiendo su vehículo y se marchó.
Fui a buscar mi automóvil, mire la dirección y pregunte a un par de personas como llegar y empecé a conducir, no era muy lejos de ahí.
Llegue a una gran casa de color blanco, con amplios ventanales y hermosos jardines, además de una bella estructura.
El lugar donde se encontraba era maravilloso y era la casa correcta ya que se encontraba el automóvil en el que la vi marcharse.
Y entonces mirando hacia el cielo vi como empezaba a amanecer y bastante confundido me pregunte: --Que estoy haciendo aquí?
Y nuevamente de la manera más inesperada ella sale por una pequeña puerta del jardín, se acerca y me dice: --Hola, que bueno que aceptaste mi invitación, el desayuno está casi listo.
Yo estaba sorprendido, y solo se me ocurrió decirle: --No sabía que cantabas.
Se sonrojo y con voz tímida me respondió: --Lo hago por ayudar.
Salí de mi vehículo y la acompañe a su casa.
Tome su brazo y otra vez sentí esa sensación placentera que me hizo sentirme a gusto y en calma.
Entramos a la casa, fuimos a la cocina y ahí se encontraba lo que para mí es mucha gente para un desayuno.
Estaba la señora con la que la vi salir del lugar que me presento como Dinorah la mama, Edward su esposo y padre de Lila, el hermano Marlon con su pareja Joseph, su hermana Ileana con su esposo y sus tres hijos.
Lila: Él es Estephan.
Me senté en el desayunador y Lila junto con su madre terminaban de hacer y servir el desayuno.
Ella se sentó a mi lado y comimos y en un momento me detuve y pensé: No recuerdo haberle dicho mi nombre a Lila.
Nos miramos simultáneamente y solo sonreímos.
A pesar de que siempre he huido de este tipo de situaciones, me sentí raramente cómodo.
La familia de Lila es encantadora, la comida estaba deliciosa y ella es increíble.
Es muy genuina, como nunca lo he visto en otra persona, es muy amable y agradecida además de afectuosa y bastante inteligente.
Me entere por medio de su madre que su trabajo está relacionado con el campo de la ciencia y que es de suma importancia, pero ella no habla mucho sobre eso.
Dinorah: --Cuando era muy pequeña nos dimos cuenta que Lila era ‘especial’ y no paso mucho tiempo cuando más gente lo noto y un día vinieron estas personas que le enseñaron, la entrenaron y a su corta edad nos dijo que no nos preocupáramos, que ella estaría bien y así ha sido desde entonces.
Todo lo que ves, esta casa, lo que se respira en ella, nosotros, todo alrededor, ha sido Lila.
Edward: --Debo decirte que ella va más allá del entendimiento y sabes por qué?, Porque es mujer, y a las mujeres no hay que entenderlas, solo quererlas. Entiendes lo que te digo Estephan? Y entre risas, tomo con cariño y complicidad la mano de su esposa.
Marlon: --Mis padres están cansados y algo inquietos por este hombre que Lila ha traído a casa hoy. Es la primera vez que lo hace sabias? dirigiéndose a mí.
Entonces Lila algo nerviosa dijo: --Bueno, todo estuvo muy rico, les dio un tierno beso a su madre y a su padre, se despidió muy cariñosamente de todos los demás y tomando mi mano me pidió que la siguiera hacia otro lugar de la casa.
Entramos a una habitación que tenía una amplia ventana que daba a un corredor donde se podía ver desde ahí el océano, caminando hacia este corredor y mirando hacia el mar me dijo:
Lila: Quería darte las gracias y decirte que aprecio mucho que hayas venido.
Estephan: De nada, acercándome por detrás y reclinándome sobre ella rozando sutilmente sus manos con las mías así como su mejilla.
Lila: Cerro los ojos, respiro profundo y exhalo un suave suspiro. Ella se volteo, me miro y cerro nuevamente sus ojos como quien quiere y pide un beso.
Estephan: Tome su rostro entre mis manos y por fin pude mirarla con detenimiento, pero mis ojos recorrían sin control lo que veían, no podía tener un punto fijo, no podía observarla de la manera calculadora y superficial en la que estaba acostumbrado hacerlo.
Me sentí incapaz de besarla por lo que solté su rostro, tome sus manos y estrechándolas a mi boca las bese despidiéndome de ella.
Muchas gracias por… todo… todo esto…algo confundido le dije
Lila: Gracias a ti.
Marlon: Disculpen, perdón por la interrupción… Estephan dejaste esto (control del automóvil) en la cocina.
Por cierto antes de que a mi querida hermana olvide decirte, mañana por la noche tendremos una velada bastante agradable, ya tu sabes, es para ayudar y si todavía estas por aquí estas cordialmente invitado.
Estephan: De acuerdo, aquí estaré. Volví a ver a Lila y me marche.
Salí de la casa, y conduje hasta el Hotel, encontré a mi hermano preparando las maletas ya que ese día nos íbamos de vuelta a Nueva York, algo que había olvidado por completo.
Le pedí que por favor se hiciera cargo de los negocios como en otras ocasiones lo había hecho ya que tenía asuntos que atender aquí.
Harol me abrazo y mirándome a los ojos con singular nostalgia me dijo: --No tardes y se marchó.
Mi mente divagaba en torno a Lila, robaba mis pensamientos y por momentos mi paz.
Esa noche la tregua con mi mente y con mi cuerpo fue imaginar y sentir a Lila complaciendo mis más íntimos y oscuros deseos.
Su cuerpo como la obra maestra que describí, fue hecho pedazos por las cosas más perversas que le hice pero que su placer y el mío perdonaban una y otra vez.
No podía dejar de pensar en su inocencia, en su tierna y delicada forma de ser, que anhelaba con todas mis fuerzas corromper.
Ese sábado por la noche, me vestí con mi mejor traje y como habíamos acordado, llegue a su casa.
Estaba completamente iluminada y repleta de personas, mis ojos solo tenían un único objetivo y era ver a Lila.
En esta fiesta me encontré con varios de los empresarios con los cuales me había reunido días atrás y me puse a conversar con ellos sin dejar de lado mi objetivo.
El tiempo empezó a pasar y con el mis ansias envueltas en desesperación se hacían bastante evidentes, al punto que los señores con los que me encontraba me preguntaron si algo me sucedía; a lo que les respondí que me disculparan pero debía encontrar a alguien.
Salí hacia el jardín trasero de la casa y vi un pequeño grupo de personas que se encontraban en una estancia.
Me aproxime y vi que era parte de la familia de Lila, me acerque, salude y ellos inmediatamente me dieron una cálida bienvenida.
Me invitaron a tomar asiento, más sin embargo, no pude más que apenas saludar e inmediatamente preguntar por Lila.
Dinorah, su madre, con una voz amorosa me respondió: --Mi hija está terminando de alistarse, pasó todo el día trabajando para este evento, no debe tardar.
No había terminado su madre de hablar cuando ella apareció…
Como describir lo indescriptible. Traía puesto un vestido que parecía una delicada y sedosa segunda piel que llegaba hasta el suelo, su largo cabello recogido con una cola, su rostro no necesita maquillaje más sus labios tienen un hermoso y discreto color rojo y su espalda está completamente descubierta y ese ‘brillo’, que no la abandona.
Ella se dirigió directamente hacia mí y al oído susurrándome me dijo: --Gracias por venir y yo le respondí también cerca de su oído: --Te ves hermosa. Ella se sonrojo y sonrió.
Se volvió hacia su familia diciéndoles que no tenían que estar ahí, debían de estar en la fiesta con todas esas personas.
Y luego, haciendo una pausa y mirando hacia la puerta de la estancia donde nos encontrábamos, vi en su rostro una expresión de preocupación y a su hermano que se encontraba cerca de la puerta le dijo con urgencia que se apartara de ahí.
Empezamos a escuchar unos forcejeos que venían de afuera a lo que Lila con la serenidad que la caracteriza les dijo a los hombres de servicio que se encontraban fuera, que no había inconveniente y que los dejaran pasar.
Irrumpieron dos personas: una señora ya mayor de aspecto humilde y desarreglada y un niño de aproximadamente unos 8 años que al parecer sufría de algún tipo de parálisis cerebral, con su mirada perdida, su boca abierta, sus manos y pies delgados y retorcidos, en una bastante deteriorada silla de ruedas
La señora con auténtica desesperación lloraba y gritaba suplicándole a Lila que ayudara a su hijo.
Yo me sentía un poco tenso por la situación y pensé que la señora lo que pedía era una silla nueva para su hijo a lo que pensé que yo mismo podía proporcionársela.
Marlon, el hermano de Lila, se acercó a la señora y con gran compasión la consoló y le dijo que se calmara, volvió a ver a Lila quien estaba frente al niño, ella miro a su hermano y asintió, a lo que Marlon se volvió a la señora y le dijo: --No se preocupe, Lila ayudara a su hijo.
Marlon me pidió que cerrara la puerta y en ese momento se percató que yo me encontraba aun en la habitación, pero ya era tarde.
Lila se inclinó en el suelo, postrándose frente a este niño y soltó su cabello.
Toco su boca y con una tierna sonrisa y su dulce voz le pregunto: --Cómo te llamas? El niño después de unos segundos respondió claramente: --Me llamo Andre.
La madre del niño empezó a llorar nuevamente pero esta vez en silencio al igual que Dinorah madre de Lila y aquel singular aroma empezó a inundar toda la habitación.
Acaricio sus ojos y le dijo: --Mírame. Enseguida el niño pudo enfocar su mirada hacia ella.
Toco su cuello y enderezo su cabeza caída, sus brazos y sus manos fueron tomando una forma diferente a los que tenían y empezó a acariciar el cabello de Lila.
Por último, Lila puso sus manos y su rostro sobre los pies de Andre y estos se movieron por si solos.
Con una voz quebrantada y como un murmullo le ordeno a Andre: --Ve a abrazar a tu mama y el niño se levantó de esa oxidada silla y corrió hacia donde estaba su madre.
La señora estaba completamente conmocionada al igual que yo, y su hijo fue quien tomo los brazos encogidos de su madre y los puso a su alrededor y la abrazo como se le había ordenado que lo hiciera.
Volví a ver a Lila y yacía en el suelo, su cabello cubría su rostro y se encontraba empapada por completo de sudor.
Yo no sabía que hacer o decir, hasta que Marlon levanto a la señora y al niño del suelo y me pidió que abriera la puerta.
Les dijo que ya todo había pasado y que por favor fueran discretos con lo que ahí ocurrió.
La señora juro por su hijo que nunca diría nada a nadie.
Edward padre de Lila y quien nunca se separaba de su esposa, les dijo a los hombres que anteriormente trataron de detener a la mujer, que trajeran su vehículo inmediatamente e iría a dejar a estas personas a su casa.
Marlon tomando a Lila entre sus brazos, con prisa se la llevo.
Yo quede solo en la habitación tratando de comprender lo que había sucedido.
A los minutos salí de la estancia donde me encontraba y fui directo hacia el bar tender y le pedí su mejor wiski
No podía pensar o intentar descifrar lo que había visto o creí haber visto.
Es una sensación en la que no sabes si lo que viste fue real o no y si realmente sucedió o no… soy incapaz de explicarlo.
Pasada la noche, las personas empezaron a preguntar por Lila, a lo que su madre y hermano solo mencionaban que por el trabajo y el esfuerzo en la organización del evento además de otras actividades, se encontraba indispuesta.
La velada se llevó a cabo de manera impecable y por lo que escuche superaron el cometido.
Yo por mi parte, al terminar mi tercer wiski, decidí ir a buscar a Lila.
Note que toda su familia se encontraba reunida con diferentes personas y aproveche para subir las escaleras.
Sería el instinto tal vez lo que me hizo dirigirme directamente hacia la habitación donde ella se encontraba.
La puerta estaba entre abierta y cerrada, la empuje suavemente para no hacer ruido y ella se encontraba acostada en una cama grande algo cubierta por sábanas blancas.
Me acerque a ella y dormía, me sentí mal por estar ahí sin su consentimiento, pero nuevamente no podía dejar de observarla, su cuerpo semidesnudo es perfecto.
Me senté al lado de su cama y estuve por largo tiempo mirándola, pensando, tratando de discernir, y deseándola también.
Un rayo de sol del amanecer entro por la ventana de su habitación y dio justo en su rostro y ella despertó.
Sus hermosos ojos se abrieron y me miraron, salto de su cama y me abrazo fuertemente, creo que estaba emocionada y a la vez agradecida que yo estuviera ahí.
Pude sentir su corazón como latía, a través de mi camisa.
Ella fijo su mirada en la mía, nuevamente cerro sus ojos y abrió ligeramente sus labios como queriendo y pidiendo un beso, yo tome su rostro entre mis manos y la bese.
Sus labios temblaban tanto como los míos, su respiración se intensificaba y un suave calor que iniciaba en su boca calentaba mi cuerpo, derritiendo poco a poco el hielo que se encontraba dentro de mi alma.
Su perfume, su sabor, yo podía sentir su sangre corriendo por sus venas, todo su cuerpo casi desnudo entre mis brazos me hicieron perder el control y tomándola con fuerza, la acosté en la cama.
Con prisa empecé a desabrochar mi camisa y por un instante de lucidez, mire sus ojos y en su rostro había una extraña expresión, no sé cómo me detuve y agitado le pregunte: --Sucede algo?
Me miro y con su voz bastante agitada también, me hizo una petición: --Puedes ir un poco más despacio
Yo, algo intrigado y confundido le pregunte:-- Lo habías hecho antes? Y sus ojos más su silencio me respondieron que no.
Rápidamente abroche nuevamente mi camisa, mientras trataba de encontrar la mejor forma de reaccionar ante lo que acababa de enterarme.
No quería pasar por un patán, sintiendo una inusual culpabilidad, al no haberme dado cuenta de algo tan obvio para alguien como yo.
Lila se levantó de la cama y camino hacia el balcón de su habitación, y mirando hacia afuera me dijo: --Las personas desconocen y le temen a su interior, creen estar vacíos, cuando en verdad rebosamos, por eso no buscan aquí, llevando sus manos a su pecho; sin tampoco saber cómo hacerlo, siendo el único lugar donde podemos encontrar lo que buscamos, lo que necesitamos, lo que queremos, como ahora.
No te sientas mal o culpable, sé que puedes entender.
Hubo un espacio entre nosotros, yo no podía dejar de mirar como los rayos del sol desgarraban su piel, sin dejarme pensar con claridad.
No quiero irme pero tampoco puedo ni debo quedarme y tomando mi cabeza entre mis nerviosas manos, Lila me dijo: --Quédate!
Levante mi mirada y ella estaba a mi lado e inmediatamente me pregunte: --Por qué yo? Quería tener una respuesta satisfactoria sin éxito.
Pero de algo si estaba seguro y le advertí sobre mi debilidad: --No me toques o te hare mía sin pensarlo.
Se arrodillo frente a mi diciéndome: --Ahora que lo sabes y sabes lo que quieres y tu mejor que yo sabes lo que quiero; bésame como lo hiciste hace un momento, pero en todo mi cuerpo y deslizo sus manos sobre mis muslos.
Quede sin aliento y cegado por su mandato la tome tan fuerte como pude, estrechándola junto a mí y la lleve a la cama.
Mi naturaleza es mundana y dominante, pero con ella debo controlarme.
Nuevamente desabroche mi camisa, esta vez estaba atento a ella, sus ojos mostraban cierto temor y curiosidad a la vez, a lo que desconocían que pasaría, pero su boca y su cuerpo desbordados, me suplicaban que los posea y eso me enloquecía.
Suavemente la levante y le quite su blusa, al mismo tiempo que acaricie su espalda.
No pude evitar dirigirme directamente a sus senos, sus pezones erectos me deleitaban.
Ella no sabía que hacer conmigo, con su cuerpo, con lo que estaba sintiendo, yo, tratando de mantener mi sensatez le dije: --Tranquila y déjate sorprender y ella apenas si sonrió y cerró sus ojos.
Tome sus torpes e indefensas manos entre las mías y bese sus labios con suavidad apasionada, así lo hice con sus mejillas y alrededor de su oído y como un secreto agradecimiento le dije: --Nunca tuve entre mis brazos un alma pura, cubierta por piel tan suave, en una hermosa silueta.
Ella puso a mi disposición su cuello, sus hombros, su entre seno, para pasar mi lengua sobre ellos, mientras que en su vientre se desataba una batalla entre la cordura y la locura, que con besos apacigüé, mientras que las yemas de mis dedos, recorrían toda su erizada piel.
Cada vez más, ese perfume que brota de su cuerpo se intensifica intoxicándome y al encontrarme entre sus piernas solo puedo acariciarla con mi rostro y con mis manos, tratando inútilmente de poder saber o entender lo que estoy haciendo y lo que hare, pero sus estimulantes gemidos no me dejan escucharme.
No me atreví a quitarle su ropa íntima, aunque deseaba arrancársela.
Besando sus muslos, ella me sorprendió quitándose por sí misma su ropa, que yo había sido incapaz de hacer.
Me levante de la cama y admirando su cuerpo deje mi ropa caer y con ella uno de mis miedos más profundos y arraigados: la necesidad y dependencia de alguien.
Ella miraba mi cuerpo y eso me hacía sentir bien, alimentando mi innato narcicismo.
Pude notar que el temor de sus ojos había desaparecido y en su lugar, la sensualidad y una inocente picardía se reflejaban en ellos.
Con algo de dificultad abrí sus piernas y llevándola a ella conmigo, me entregue al más grande placer que mi boca ha experimentado jamás.
Yo estaba tan estimulado que podía eyacular en cualquier momento sin necesidad de contacto alguno.
Entonces levante mi mirada y ella tomo mi rostro y siendo ella quien nos puso en posición, comencé a penetrarla.
Mi experiencia con tantas y otras mujeres no me habían preparado para esto y jugaban en mi contra, pero ella me excitaba demasiado y más cuando note que estaba tan estimulada como yo.
Ansiaba sentirla desde adentro y poniendo mi mano sobre su boca y con mi otra mano sometiendo uno de sus brazos, me fui introduciendo en ella, sus manos me tomaron con fuerza y yo no pude parar.
Su cuerpo se apodero del mío, de mis fuerzas, de mi mente, de mis sentidos y emociones, su energía era abrumadora y el clímax no tardó en llegar, de hecho siempre estuvo desde el momento en que la bese por primera vez.
Cuando pude abrir mis ojos y la mire, una lágrima rodaba por su cien y vi un destello de luz que no puedo aun descifrar si fue el sol o su cuerpo o ambos, pero quede deslumbrado.
Ella se volvió hacia mí y el brillo que yo podía ver en ella era resplandeciente.
Yo no podía hablar, mi boca estaba seca y me sentía exhausto y de igual manera no tenía ni la más remota idea de que decir.
--No tienes que decir nada solo quédate conmigo, dijo ella.
Me beso y la sequedad de mi boca desapareció, ella se abrazó conmigo y por primera vez en mi vida dormí al lado de una mujer.
Sonó mi teléfono móvil y era mi hermano, algo alterado por una situación de negocios, yo había dormido tan bien y profundo como hace mucho tiempo no lo hacía y estaba algo aturdido, y le dije que lo llamaría en unos minutos.
Lila estaba sentada frente a mí, parecía algo pensativa, me dijo que todo iba a estar bien con mi trabajo y que posiblemente era una confusión con los nombres de las compañías.
Yo seguía algo confundido y le dije que tenía que irme al hotel donde tenía mi material de trabajo e inmediatamente saque una de mis tarjetas con mi teléfono.
Ella la tomo pero yo no la solté esperando que me diera su teléfono y mirándome, entendió mi intención y sobre mi misma tarjeta escribió su número y entonces procedí a buscar otra tarjeta para dársela a lo que ella me respondió que ya se había aprendido mi número, yo escéptico le dije que me lo dijera y así lo hizo.
Tome su rostro la bese y me marche.
Cuando bajaba las escaleras como cuando las subí, quería que nadie me viera, pero parecía que en esa casa siempre había gente.
Observe que no estuviera ningún miembro de la familia y salí tan rápido como pude y justo en la puerta principal choque hombro a hombro con su hermano; nos miramos y como es usual en esa familia, con una gran calidez tomo mi mano y me dijo: --Gracias por venir, nos estaremos viendo de nuevo.
Yo tome su mano asintiendo a sus palabras y me dirige a mi automóvil hacia el hotel.
En el camino solo en Lila podía pensar con su esencia impregnada en todo mi cuerpo.
Llegue al hotel, encendí mi ordenador y llame a mi hermano y explicándome lo que sucedía recordé las palabras de Lila y le pregunte: --Estas seguro que la compañía que estas mencionando es la correcta?
En la pizarra hay una nota donde están escritos los nombres de las compañías que mencionas, por favor revisa.
Efectivamente había tergiversado la información, a lo que Harol me pregunto: --Como lo supiste? --Solo adivine, le respondí y me despedí de él.
Esa noche gozaba de una extraña calma en mi cuerpo y en mis pensamientos, pero sin dejar de cuestionarme lo que sentía, lo que había visto, lo que había vivido pero por sobre todo lo que haría.
Y la procesión que llevo por dentro empezó a atormentarme.
A la defensiva y de forma egocéntrica y superficial, afirme a mí mismo que a partir del momento en que su cuerpo había sido mío por primera vez, ella me pertenecía.
Me había escrito con sangre en su vida y eso sería razón suficiente para dominarla, sin embargo, era más que consciente que no era yo quien tenía el control.
Tenía miedo, estaba desconcertado y después de tomar un baño y darme cuenta que el aroma de mi cuerpo había desaparecido, reconocí que estaba enamorado de Lila.
Reí, llore, imagine, soñé y hasta me ilusione y luego descanse.
Desperté temprano y mi primer pensamiento fue Lila y recordé su rutina, ya era algo tarde y pensé que tal vez podría encontrármela de regreso y para mi fortuna así fue.
Salí del hotel y en minutos vi a los lejos donde una joven venia corriendo y yo sabía que era ella.
No pude esperar a que se acerara, yo me aproxime a ella y vi como ella acelero y corrió más rápido y salto a mis brazos como el día anterior.
Un efusivo y ansiado abrazo fue lo que ambos experimentamos y con miradas nos pedimos permiso de besarnos.
Estaba agitada y agotada, su rutina era bastante exigente, pero podía percibir lo emocionada que estaba y aproveche para invitarla a desayunar conmigo al hotel, aceptando sin duda.
Ya en el hotel ordene que por favor sirvieran desayuno para dos en mi habitación.
Ella se mostró sorprendida, creo que pensó que desayunaríamos en el restaurante, pero yo deseaba estar a solas con ella.
Entramos a la habitación, yo no hacía más que observarla, ella camino hacia la terraza y algo nerviosa me pregunto cómo me había ido con la situación de negocios que se había presentado.
Yo le conteste que no había sido nada, solo una pequeña confusión, algo que ya ella sabía, y proseguí diciendo: --Los problemas nunca se acaban, y ella sonriendo me respondió: --Las soluciones tampoco.
Tocaron a la puerta, era el desayuno, nos sirvieron en la terraza de la habitación, y comiendo conversamos de tantos temas, era muy grato escucharla hablar, aprendimos tanto de los dos como pudimos pero definitivamente yo mucho más; yo carezco de lo que ella tiene y lo que yo tengo, la completa.
Lila me dijo que tenía que irse porque quería asearse, pero yo por nada del mundo iba a permitir que se fuera, le ofrecí mi baño para que se duchara.
Ella, mirando mis ojos, pudo ver mis intenciones y tímidamente pregunto: --Tú me esperas aquí? --No mi dulce Lila, le respondí, esa no es una opción.
Ya en el baño, encendí la ducha y la ayude a desvestirse, ella hizo lo mismo conmigo.
Yo, al igual que el día anterior, no podía controlarme pero su serenidad se convertía en un excitante sedante para mí.
Por un instante pude pensar, que no sería conveniente para ella que le hiciera el amor, al menos como yo deseaba hacérselo, porque podría lastimarla.
El agua empezó a caer sobre su cuerpo y el mío, ella de espaldas a mí, puse mis manos sobre sus hombros que deslice suavemente por sus brazos.
Corrí su cabello a un lado y acaricie su espalda, agarrando casi con desesperación y fuerza sus hermosos glúteos al punto de ponerla de puntillas.
Para ese momento el vapor de la ducha empañaba los vidrios de la bañera y nuestras manos quedaban impresas en las paredes.
La hice que se volteara hacia mí, puse mis dedos en su boca abriéndola lo más que pude y metí mi lengua en ella.
Con mi pierna lentamente abrí las de ella y con mis dedos suavemente empecé a tocarla, ella trataba de mirarme pero sus ojos se cerraban y por momentos se cortaba su respiración.
Acariciándola y rosándome contra su cuerpo, gozamos de un intenso orgasmo, ella termino temblando sobre mí.
Cerré la ducha, salí de la bañera y tome dos toallas, una con la que rápidamente me seque y cubrí y otra con la que lentamente seque a Lila, la cubrí, la lleve a la cama y ella durmió.
Como siempre desde que la conocí no podía dejar de contemplarla, el tiempo que hemos compartido es muy poco, pero mientras más la miraba y más estaba con ella, más me intrigaba e inevitablemente más me enamoraba de ella.
Ella despertó y algo apresurada me dijo que debía irse, tenía varias cosas que hacer y compromisos que atender.
Corrió hacia la puerta y al abrirla se devolvió, pensé que a recoger algo que había olvidado y con más calma me dijo: --Si quieres ir, te estaré esperando como suelo hacerlo.
Esas palabras resonaron en mi cabeza, como si ya las hubiera escuchado antes.
Yo la bese y ella se fue.
Al irse me pregunte exaltado: --Que putas estoy haciendo y que putas voy hacer?
Ella es solo una niña, pero una muy especial y la quiero mía, solo para mí.
Me senté frente al ordenador según yo a trabajar y me dije: --Qué demonios. Me vestí y salí a ver a Lila
La llame a su teléfono y no me contesto, también le escribí un msj pero no lo leyó, por lo que algo ansioso decidí ir a buscarla a su casa.
Una vez ahí, entre, la busque y la llame, pero no estaba.
No quise subir a su habitación, por lo que me dirige al patio trasero y ahí se encontraban sus padres y su hermana.
Muy cariñosamente me saludaron y me invitaron a sentarme con ellos.
Inmediatamente su madre me dijo que Lila estaba con su hermano Marlon participando de un evento en una comunidad cercana.
Les dije que la había llamado a su teléfono móvil a lo que me respondieron que ella al salir apresurada lo había olvidado.
Estando ahí, la madre y la hermana de Lila se retiraron a atender a unas personas que habían llegado a visitarlas y su padre Edward muy amablemente se quedó conmigo haciéndome compañía.
Era un señor culto, carismático y era muy agradable conversar con él.
A medida que fuimos tomando más confianza Edward se quedó mirándome a los ojos y me platico lo siguiente:
--Permíteme disculparme por lo que te voy a decir pero es evidente que estás enamorado de mi hija Lila.
Yo bastante sorprendido trague grueso y seguí escuchando.
Y creo que es mi deber hablarte sobre ella:
A Lila la amo con todo mi corazón y como no amarla? Tú sabes bien a lo que me refiero.
Ella es la niña de mis ojos, pero no solo los míos…
Se puede decir que ella desde muy niña le fue revelado un propósito por el que está aquí y desde entonces mantiene una relación directa con esta ‘divinidad’ de la que todos somos parte pero de la que no todos somos merecedores.
Veras, sus sentidos son más agudos que los de cualquiera de nosotros y puede ver más y más allá.
Sin embargo, es un ser humano increíblemente frágil aunque no lo parezca.
Sabe mucho pero desconoce demasiado del mundo y las personas en él y su proceder, porque por su naturaleza simplemente no puede entender lo que para ella no existe, como por ejemplo; la maldad y todos sus reflejos.
Esto que acabo de decirte lo hago con el único fin de que puedas de alguna manera entender mejor a mi hija y tratarla como lo que ella es; --Un ángel dije yo, y Edward replico: --Si un ángel, pero que sucumbe ante su exigente tarea.
Edward con tristeza en sus ojos, me rodeo con uno de sus brazos y me dijo: --Recuerda lo que te dije; no tienes que entenderla solo quererla.
Sonrió y fuimos a llamar a Marlon para poder hablar con Lila, sin embargo su teléfono móvil estaba apagado.
Él debía ir con su esposa pero esperaba regresar pronto, por lo que me invito a quedarme a esperarla, disfrutando de la acostumbrada hospitalidad de su casa.
Por mi parte, decidí ir a refugiarme al único lugar de la casa donde quería estar, la habitación de Lila.
Me senté en su cama y al tocar aquellas sabanas, mi mente como una película proyecto escena por escena lo que ahí hicimos y mi cuerpo se estremeció.
Era algo tarde y decidí regresar al hotel, me acosté y tratando de discernir; entendí y acepte que la vida es un misterio que nunca deja de sorprendernos.
Cuando desperté lo primero que hice fue tomar mi teléfono móvil y había un msj de Lila.
En él, se disculpaba muy apenada por no haber estado comunicada y lamentándose ya que se encontraba a pocos kilómetros de donde yo estaba.
También había una P.D. que decía: --Para el momento que leas este mensaje, probablemente yo ya me encuentro en el lobby del hotel, esperándote para pasar el día juntos.
Literalmente me tire de la cama, me aliste con urgencia, baje enseguida y efectivamente ahí estaba ella.
No me había visto porque en ese momento una bebe lloraba bastante fuerte en los brazos de su madre quien bastante preocupada no sabía que hacer ya que algo no andaba bien con su hija, ardía en fiebre decía.
Lila se acercó y le pidió permiso a esta mujer para poder ver a la niña diciéndole que era una ‘especialista en salud’.
Tomo a la criatura entre sus brazos, la miro con dulzura y con una sonrisa se acercó a su oído y empezó a susurrarle una tierna melodía.
En seguida dejo de llorar, yo me acerque y vi como la niña empezó a sonreír y con sus manitas acariciaba el rostro de Lila.
Ella volvió a ver a la madre y le dijo que parecía que era algo con su oído pero que ya se encontraba mejor.
La señora con gran extrañeza miro y toco a su bebe y estaba bien y confundida pero sobre todo sorprendida, agradeció a Lila.
Ella inmediatamente se volteo hacia donde yo estaba y me abrazo, pero más que un abrazo, trataba de sostenerse y sentí su cuerpo pero sobre todo sus manos frías, yo la mire y ella sudaba.
Le pregunte si se sentía bien y me respondió: estoy muy bien porque ahora estoy contigo; solo debo descansar unos minutos.
Por lo que fuimos y nos sentamos en la arena a la orilla del mar.
Juntos en la playa, nos miramos y en ese momento muchas cosas pasaban por mi mente y ella una por una trato de aclararlas:
No te preocupes por mí, para este momento nada me duele y me siento bien.
Yo con molestia y recordando las palabras de su padre le dije enérgicamente: --Te estás haciendo daño.
Y viendo hacia la arena empezó diciéndome: --Si tu hermano estuviera perdido en medio de la nada, él no sabe cómo ni porque llego ahí, tampoco que está perdido y lastimado.
Por tu lado, ni siquiera sabes cómo llegar, si saldrás o no, mucho menos conoces las razones, pero ahí estas para ayudarlo, lo harías?
Yo estaba confundido y no entendía lo que trataba de explicarme, entonces ella prosiguió:
--Sin duda alguna lo harías, porque es tu hermano y lo amas. Estas ahí por una razón que es ayudarlo inevitablemente.
El instinto trabaja solo, no hay opción. Y ese mismo instinto, amparado por una ley inquebrantable que tomara en cuenta lo que has hecho, te ayudara y podrás salir de ahí, no necesariamente de la mano de tu hermano, pero ambos podrán continuar.
Me di cuenta que Lila trataba de la manera más simple y humana posible explicarme algo tan profundo pero igual de complejo incluso para ella.
Yo todavía alterado y más confundido, le rogué que no se hiciera daño, tratando en vano de ocultar mi vulnerabilidad.
Ella toco mi rostro y miro mis ojos por un momento y tomando valor le pregunte: --Dime por favor que ves?
Sus ojos se inundaron en lágrimas y una de ellas cayó por su mejilla y entre sollozos dijo:--Veo el alma que ame, y una oportunidad de volverla amar aunque sea por solo un suspiro.
Yo no pude comprender lo que me dijo y casi de inmediato su tristeza fue mía también. Bese su frente y la abrace.
De la mano caminamos, y me enseño todos los rincones de ese hermoso lugar, su gente, sus costumbres.
Comimos y bebimos de todo, reímos como locos. Yo por mucho fui la persona más feliz y afortunada del mundo.
La gente la adoraba tanto como yo y por momentos no podía evitar sentir celos de quienes se le acercaban, pero ella intuitivamente tomaba mi mano, me abrazaba, me tocaba y eso era suficiente.
El tiempo como en toda esta historia ha sido efímero, ya no puedo decir cuando es de noche o de día y si han sido minutos u horas, solo sé, que quiero quedarme aquí, sin embargo, hay algo que no puedo precisar que es, pero parece impedírmelo.
Sonó su teléfono móvil, era su hermano, quien le recordaba que tenían que encontrarse en un lugar cerca de donde estábamos.
Me dijo:--Estephan tenemos que correr y entre risas y saltos corrimos como niños.
Yo veía como su largo cabello brillaba con el sol y se agitaba con el viento, hasta que llegamos donde como en todos los demás lugares la esperaban ansiosamente.
Su hermano se fue directo hacia mí dándome un sentido abrazo y saludándome con gran cordialidad, al igual que su pareja Joseph y se quedaron junto a mí.
A Lila dos niñas la tomaron, una de cada mano, y la llevaron a un asiento color negro.
Estas niñas no tenían cabello y sus rostros eran pálidos pero iluminados por su presencia.
Una de las niñas le dio un accesorio para que se hiciera una cola con su cabello. Yo creo haber parpadeado tres veces cuando el hermoso cabello de Lila había sido cortado.
Para ese momento, ya había experimentado muchos momentos inesperados para mi gusto, sin embargo, tampoco estaba listo para el que acababa de presenciar.
Marlon puso su mano en mi hombro, yo tomándola y estrechándola con la mía le pedí que me despidiera de Lila diciendo:--Estoy algo cansado y tengo otros asuntos por atender.
Mire a Lila y ella noto mi partida y sabía que no me detendría.
Caminando por la playa pensaba principalmente en el desprendimiento de Lila.
Era alguien que lo tenía todo pero nada le pertenecía, haciéndola inmensamente feliz.
Inevitablemente la comparaba conmigo y con todas las otras personas que había conocido, tratando de encontrar ese significado y poder tal vez así saber porque nuestros caminos se habían cruzado y fue cuando más o menos comprendí lo que quiso explicarme en la orilla del mar.
La vida acontece; siempre algo está pasando y nada es insignificante.
Pasaron días creo yo, cuando ella escribió:--Te estaré esperando, como suelo hacerlo.
Pensativo y sin darme cuenta me encontraba en la puerta de la casa de Lila, su hermano sentado en la sala me sonrió y señalando hacia arriba me dijo que Lila me había estado esperando.
Subí las escaleras como de dos en dos y agitado llegue a la habitación de Lila, y ahí estaba ella con su cabello corto, que no la hacía lucir menos hermosa, todo lo contrario.
Cerré la puerta y acercándome a ella volteo a verme y de frente uno del otro, pude ver en sus ojos por primera vez que se negaba a desprenderse, no sé, si será de algo o de alguien, pero quise pensar que se trataba de mí.
Estábamos desnudos y con miradas y gestos me invito a acostarme en su cama, ella, de pie, abrió sus piernas y se recostó encima de mí.
Acaricio mi cuerpo en aquellos lugares donde sentía un extraño dolor pero se fueron aliviando uno a uno.
Yo deseaba sentirla de nuevo, quiero vida, su vida, y tomándola de sus caderas, así lo hice.
Yo no podía apartar mis ojos de ella, sometido por sus gemidos, su esencia y su sudor. Ella miraba al cielo, tocándolo.
Sentí como ella se acercó a mí y aunque no dijo una sola palabra, pude escuchar su pensamiento:--Una última entrega de un nuevo comienzo.
Una lágrima suya mojo mi frente y con su mano suavemente abrió mi boca y suspiro en ella.
Creo haberme quedado dormido porque cuando abrí mis ojos, vi el rostro de una mujer que jamás había visto en mi vida.
Ella me miro sorprendida y con una acongojante emoción en su voz me dijo:--Buenos días Sr. Cole, mi nombre es Camila Grissom y soy su enfermera, usted se encuentra hospitalizado.
Su estado es bastante satisfactorio, las heridas de su cuerpo han sanado de manera casi milagrosa y luego, haciendo una pausa me pregunto:--Como se siente?
Me siento bien gracias, respondí y asustado me pregunte: --Que pasa? Que me paso? Donde esta Lila?
En estos momentos voy en busca de la Dra. Rush, si necesita algo por favor solo apriete este botón.
Bastante desorientado aun, mire mi cuerpo y con algo de esfuerzo logre ponerme de pie, despacio camine hacia la ventana que se encontraba cerrada y por el vidrio observe los automóviles, el humo y la gente afuera.
En un rato la Dra. y la enfermera entraron a la habitación y se asustaron al verme junto a la ventana, de inmediato me llevaron y sentaron en la cama realizándome varias preguntas y chequeos.
Le pregunte a la Dra. Rush porque estaba ahí: --Sr. Cole, el pasado 03 de Marzo usted se dispuso a viajar con su hermano el Sr. Harol Cole, lo recuerda?
Si por supuesto, está bien? --Sí señor, él se encuentra bien y ya fue dado de alta.
El avión tuvo un desperfecto mecánico generando un accidente aéreo bastante aparatoso, usted fue uno de los sobrevivientes de más gravedad, sin embargo, en contra de todos los pronósticos, usted está hoy conversando conmigo en aparente perfecto estado.
--Que día es hoy? Le pregunte: --Es Jueves 03 de Abril y son las 06:13a.m.Vamos a proceder a hacerle unos exámenes, ya su familia fue informada, la enfermera Grissom se quedara con usted.
Estephan: Gracias.
Camila: Sr. Cole si en algo le puedo ayudar por favor no dude en decirme.
Estephan: Me puede ayudar diciéndome solo Estephan.
Camila: Sonrió y prosiguió: Es bueno ver que se encuentre bien, como dijo la Dra, su situación fue bastante crítica y el poder estar conversando con usted es muy gratificante.
Estephan: Yo no recuerdo nada del accidente.
Camila: Considérese afortunado. Y nerviosa me indico: --Quiere que abra la ventana?
Estephan: Por favor quiero que esa ventana permanezca cerrada.
Camila: Si señor, de acuerdo.
Sé que la enfermera Grissom era amable conmigo pero yo añoraba otra vista a través de esa ventana
Minutos después entraron mi madre y mi hermano.
Mama me miro con sospecha y sonriendo la salude: --Hola Mama y ella llorando de felicidad exclamo: --Te acuerdas de mí. --Como podría olvidarte le dije.
Mi hermano se veía bastante afectado, solo me abrazo y me dijo: --Por qué tardaste tanto? Que gusto que estés devuelta.
Conversamos por largo rato, de lo que paso.
Ellos se notaban algo cautelosos al hablarme, me imagino que por órdenes de la Dra.
La enfermera Grissom observaba y tomaba apuntes.
Mi hermano con emoción me contaba, que hubo momentos complicados con el trabajo pero que de alguna manera yo estaba ahí ayudándolo y siguió hablándome: --Recuerdas aquellas dos compañías inmobiliarias SJG S.A., yo solo recordaba una y estaba muy confundido con las propiedades que se había negociado por miles de millones de dólares, entonces dije: --Hermano, ayúdame! Y de la pizarra de la oficina cayó sobre mi escritorio una nota donde estaban escritos los nombres de ambas compañías, Increíble no?
Yo jamás las hubiera podido encontrar y si lo hubiera hecho, tampoco lo habría notado, pero fue ese momento en que pensé en ti que revise los nombres y me di cuenta que se referían a la misma compañía.
Yo, confundido, recordé una llamada de mi hermano consultándome sobre eso y que fue Lila quien me había advertido de la situación.
Por momentos no tenía claridad, pensaba mucho en Lila, pero no me atrevía a preguntar.
Y en eso mi madre dirigiéndose a la enfermera expreso: --Ah Camila, por favor disculpa que no te haya saludado pero como comprenderás estoy extasiada de la emoción.
--No se preocupe Sra. Wachtell, respondió.
Como no me voy a preocupar si es por ti que mi hijo hoy habla conmigo.
Estephan, esta señorita que ves aquí, cuido de ti día y noche, te hablaba y te atendía con verdadera entrega, hasta una vez la sorprendí cantando una cancion para ti.
Ella sonrojada sonreía.
Yo la mire y con un sincero gesto le agradecí lo que según mi madre ella había hecho por mí.
Camila por su parte acepto el agradecimiento con humildad y le advirtió a mi madre y a mi hermano que lo mejor era que yo descansara y los invito a retirarse.
Cuando estaban a punto de irse, llame a mi hermano y le consulte: --Harol, quiero que me aclares algo por favor; quiere decir que el vuelo que tomamos y se accidento nunca llego a su destino? y el respondió: --No mi hermano y se despidió.
La sensación que tuve después de la respuesta de mi hermano fue peor que la tuve al despertar, al confirmar que Lila nunca existió, que solo había sido un sueño, fue algo devastador.
Esa noche llore como un niño y por primera vez en años, clame rogando poder soñar con ella al menos una vez más.
También, recuerdo en mi desconsuelo, desear volver a mi estado casi vegetativo, si solo así podría estar con ella.
Los días pasaron, fui examinado por varios doctores quienes realizaron diferentes procedimientos para determinar los posibles daños, pero como dijo la enfermera Grissom, milagrosamente estaba bien.
Ella estuvo conmigo todos esos días y también noches cuidándome.
Siempre fue muy atenta conmigo, ella a pesar de desconocer la razón, sabía que sufría y a su manera trataba de consolarme, a veces con éxito, otras no, pero le agradezco su esfuerzo y sobre todo su discreción.
La noche antes de salir del hospital estaba feliz de irme, me sentía mejor.
De alguna manera el dolor emocional había disminuido, convenciéndome a mí mismo que el volver a mi vida, traería con ella la normalidad.
Esa noche dormía y escuche cuando Camila, mi enfermera, entro a la habitación, imagino que cumpliendo con su guardia.
Ella se disculpó conmigo, ya que noto que me había despertado, pero estaba preocupada ya que el aire acondicionado de la sala estaba presentando inconvenientes desde hace días atrás y me pidió permiso para abrir la ventana.
Yo estaba algo somnoliento y debí decirle que sí, ya que sentí una fresca brisa en la habitación.
También me pareció escuchar en la oscuridad, como algo cayo aparentemente de sus manos, sin embargo yo continúe durmiendo.
No sé si había amanecido o estaba por amanecer, yo posiblemente dormía, no lo sé, solo sé que respire profundo y Lila regreso a mí.
Me senté a la orilla de la cama y trataba de abrir mis ojos pero los rayos del sol que entraban por la ventana me cegaban.
Entonces ella al moverse, con su cuerpo parcialmente cubriéndolos, me dejo verla otra vez.
La emoción que sentí no me dejo pronunciar una sola palabra.
Ella se encontraba sentada a la orilla de la ventana, sus hermosos ojos me miraban y entonces me dijo muy suavemente: --Hola.
Se bajó de la ventana, dejando ver a través de ella una hermosa vista al océano.
Yo apenas si pude decir su nombre: --Lila
Lila: Qué bueno es vernos otra vez.
Estephan: Dónde estabas?
Lila: Aquí, esperándote, como suelo hacerlo.
Me acerque a ella y esta vez fui yo quien cerré mis ojos pidiéndole un beso, un abrazo, que se quedara conmigo.
Ella rozo su mejilla con la mía y acariciándolas tomo mis manos diciéndome al oído: --Gracias Estephan.
Yo, confuso la mire y ella prosiguió: --Porque sin saber cómo, regresaste. Desconocías donde estaba y me encontraste. No sabías como amarme y me amaste otra vez.
Ahora ambos podemos continuar.
Angustiado le dije: --Yo solo de tu mano podre continuar. --No te angusties Estephan con amor me dijo.
Lo que sentí a continuación no puedo describirlo con palabras que ustedes o yo podamos entender, solo alcance a preguntarle: Tengo que despertar? --No dormías… y por favor no olvides el diario.
Me vi sentado en la orilla de la cama, mire a mí alrededor, tratando de convencerme a mí mismo de esta vez no perder el control, no desatar mis emociones y ser más racional, ya que temía que me estaba volviendo loco.
Sin embargo, no pude evitar sentirme infinitamente agradecido y feliz por haber tenido la oportunidad de ver y sentir a Lila otra vez.
Mire hacia la ventana acercándome a ella, tal vez, con la ilusión de ver el mar y sentir su brisa, pretendiendo que nada sucedió.
Me asome y lo que vi fue una jardinera que colgaba de la parte de afuera de la ventana y ahí plantada estaba, una hermosa y fragante lila.
Ahí me quede por largo tiempo y entre llanto y risa, desconcertado, no podía creer como sugestionado por el aroma de una flor, tuviera semejante experiencia.
Pero luego, este núcleo en el pecho que me presentaron y que inevitablemente termine por conocer, al menos mejor, durante mi tiempo en coma, me decía que las cosas no eran ni podían ser así.
Vinieron a mi mente entonces, como destellos, imágenes de mi niñez y recordé con profunda emoción a Lila.
Ella fue mi amiga, si es cierto, ella todos los días llegaba a jugar conmigo.
Siempre me esperaba si algo tenía que hacer y recordé lo que me decía: --Te estaré esperando, como suelo hacerlo.
Yo la quería, era mi mejor amiga, me acompañaba siempre que estaba solo o triste.
Nunca le conté a nadie acerca de ella porque era mi amiga secreta, solo mía.
Ahora que lo pienso, por eso tal vez mi madre me decía que era retraído y hermético, y es cierto, porque solo con Lila quería estar.
Hasta que un día, después de jugar, me dijo que era hora de despedirnos, por un tiempo, teníamos que crecer y propósitos que cumplir.
Recuerdo haber estado tan emocionado con la idea de crecer, que no preste atención a su sentida despedida, y sin saberlo también, me marcaria para siempre.
Pude concluir entonces, que Lila siempre estuvo conmigo en mi mente y también en mi corazón, pero como un producto de mi imaginación de niño y luego por el trauma de un accidente, nada más que eso.
Pero el producto más valioso y hermoso para mí, que una vez mi mente pudo haber creado y que lo atesorare hasta el día que muera.
Llegaron mi madre y mi hermano a recogerme, yo estaba muy feliz de verlos.
Deje mis delirios a un lado y les dije que ya estaba listo, solo me faltaban unos cuantos libros por recoger.
Mi querida madre que sufre de crisis de ansiedad, empezó rápidamente a recogerlos por mí.
Recogió uno que se encontraba en el suelo, y me pregunto: --Este también? Y yo sin mirarla le dije que sí, que todos eran míos porque ella se había encargado de instalar una sucursal de la biblioteca pública de Nueva York en mi habitación.
Regrese a mi casa, a mi trabajo, a mi vida, a continuar.
No les diré que olvide o quiero olvidar a Lila, la llevare en mi corazón hasta el día que la vuelva a ver, si es que así ha de ser y espero que así sea.
Una noche, en mi casa, buscando que hacer, recordé los libros que mi madre me había llevado cuando estuve en el hospital y busque la caja que aún no había desempacado.
Abrí la caja y un pequeño libro color purpura estaba por encima de los demás, lo abrí y en su interior decía: El Diario de Camila.
Lo mire con gran asombro ya que recordaba haber visto todos los libros de esta caja a excepción de este y como música escuche nuevamente las palabras de Lila: --No olvides el diario.
Con ansiedad pero también con escepticismo empecé a leer y en su primera página decía: Camila Grissom y todos sus reflejos.
Recordé la noche antes de salir del hospital que algo había caído al suelo antes de que Camila dejara la habitación.
Me sentí mal por estar leyendo su diario sin su consentimiento, pero no podía dejar de hacerlo.
En sus páginas solo había historias importantes para ella, lo puedo notar por la profundidad y el sentimiento con que las escribe, además de las fechas.
A medida que sigo leyendo puedo ver a una mujer sensible, apasionada pero sobre todo muy humana.
Mi sorpresa fue mayor cuando al pasar la hoja, la fecha que estaba anotada era el 03/Marzo, día en que fui hospitalizado y el día en que nos conocimos según su Diario.
Diario:El día de hoy conocí a un hombre, su nombre es Estephan.
Me asignaron como su enfermera en el hospital.
No me gusta escribir sobre mi trabajo, pero no es por eso que lo hago, es por él.
Es un hombre joven y apuesto, pero se encuentra en coma debido a un accidente.
Siento pena por él.
He tomado su mano y tuve una deliciosa sensación que recorrió mi brazo y posteriormente mi cuerpo y en ese momento, algo o alguien en mi corazón me ha dictado la orden de ayudarlo y así lo hare.
Antes de seguir leyendo, observe las fechas de las paginas siguientes y pude notar que ella estuvo todos los días y noches a mi lado incluso cuando sus jornadas de trabajo habían finalizado.
Todos los días abría la ventana para mí con la esperanza de que el sol y la brisa causaran un efecto positivo en mí.
Describía como me baño la primera vez, con un cariño y ternura que ella no sabe explicar, empezó a rodearme y con sus manos tomo agua y suavemente mojo mis hombros una y otra vez.
Mi madre y mi hermano habían traído música de mi casa, ella la puso para mí e incluso me canto, un talento que no poseía, pero que lo hacía para mí.
De esa manera se fue dando cuenta que no solo se preocupaba por mí y por cumplir lo que se le había encomendado, se sentía atraída y los sentimientos empezaron a florecer.
Diario:17/Marzo:
Esta noche después de mi trabajo me he quedado con él, he tomado su mano y mirándolo he visto como ha abierto sutilmente sus labios y he querido pensar que me ha pedido que lo bese y así lo he hecho.
Diario:20/Marzo:
Hoy fue un día caluroso y el aire acondicionado de la sala ha estado dañado.
Vi sudor en la frente de Estephan por lo que decidí llevarlo a refrescarse.
Una vez en la ducha por mi torpeza he mojado un poco mi ropa, lo mire y nuevamente he querido pensar que quiere que me desvista para él y así lo he hecho.
He puesto sus manos sobre mí, las mías en él y nos hemos amado.
No sé qué me pasa, que estoy haciendo y lo que hare, solo sé que me he enamorado de él.
Diario:03/Abril:
Hoy Estephan despertó y pude ver sus hermosos ojos mirándome mientras me hacía tocar el cielo.
Estaba sorprendida, nerviosa y acongojada, pero sobre todo muy feliz por él, sin embargo, una inmensa amargura ha invadido mi alma, él no sabe quién soy, lo que he hecho por él y lo que siento.
Diario:09/Abril:
Estephan está por dejar el hospital.
Creo que he cumplido con mi tarea, él está bien ahora, sin embargo, hay una enorme tristeza que lo invade, pero que también con el amor que siento por él, he tratado de sanar, algunas veces con éxito, otras no.
Mi corazón está roto. Las lágrimas se han asomado a mis ojos cada vez que lo he visto.
Creo que por momentos llegue a pensar que él no dormía, solo no estaba despierto y era yo quien soñaba con él.
Cuando termine de leer, estaba completamente abrumado.
Me pregunte como Camila había podido introducirse en ese estado en el que estaba y encontrarme? Como se había enamorado de mí? Y yo, me habría enamorado de ella?
Lo que hizo no estuvo bien, pero luego pensé: Lila, siendo cómplice como lo fue conmigo de niños, conspirara, enseñándome todo lo que para mí, por elección, había sido desconocido e intimidante como lo era el amor y todos sus reflejos.
Solo ella podía hacerlo, fue mi primero y mi único amor.
Y estrechando mis manos contra mi cabeza, llegue hasta pensar y sobre todo desear con todo mi corazón, que Lila vivía en Camila; instrumento escogido por ella, para estar y quedarse aquí conmigo.
No quería idealizar a Camila, ni menospreciar sus sentimientos y lo que había hecho por mí.
Quería creer que había un significado aquí; por las lágrimas que derrame quedando apenas con fuerzas para respirar. Cuando no sabía de donde venía ni hacia donde iba, sin tampoco poder moverme. Por cada mañana que amanecí extrañándola. Porque amaba a Lila, no era un producto de mi imaginación o de las circunstancias.
Era un hermoso y poderoso ser que me acompañaba, pero que sucumbió ante mí, volviéndose frágil, y siendo yo quien la encontré, recordé como amarla y así ella pudo amarme otra vez y esta vez, tal vez, para quedarse y ambos de la mano continuar.
Dicen que se puede vivir una vida entera sin haber despertado jamás y yo no quería ser uno de esos.
Sentía mi corazón latir como solo una vez lo sentí hacerlo y eso fue suficiente para mí.
Tome el teléfono y llame a mi madre, conociéndola, sabía que le había enviado algún obsequio a casa de Camila por sus servicios.
--Hola Mama; necesito la dirección de Camila. Y mi madre sin ninguna objeción me la facilito. ‘Casualmente’ vivía a unas cuantas cuadras de mi casa.
Me vestí, guarde el diario en mi chaqueta y salí a caminar.
Pensé que así podría aclarar un poco mis sentidos y poder reaccionar de una forma apropiada en cuanto me encontrara con ella, sin embargo, cada vez que me iba acercando, ese pensamiento se volvía menos relevante.
De pronto... paso junto a mí… fue tan rápido que apenas si pude verla.
Ella se detuvo a centímetros de mí y volteo a verme, estábamos tan sorprendidos los dos.
Nos miramos y esta vez no tuve que hacer ninguna excepción, me complacía observarla, era hermosa, note que su cabello ahora estaba corto.
Yo no sabía que decirle y entonces ella me saludo:
Camila: --Sr. Cole, que gusto volver a verlo, usted se encuentra muy bien.
Estephan: --Por favor Camila, solo Estephan, recuerdas?
Camila: --Si, Estephan.
Estephan: --Vine a buscarte, para traerte esto. Creo que se te cayó en la habitación del hospital donde me encontraba.
Camila: --Lo leíste? Mirando el Diario y con voz tímida y avergonzada me pregunto.
Yo mire a mí alrededor pensando que responder, sin éxito y una inusual brisa comenzó a soplar y como una inspiración tome su mano diciéndole: --Me complacería mucho caminar contigo y acompañarte hasta tu casa.
Ambos caminamos hacia su casa que no se encontraba muy lejos de donde estábamos y el reflejo de una ilusión se asomaba en nuestros rostros.
Llegamos a su casa, y ella visiblemente emocionada al igual que yo, me invito a pasar.
Sera un placer le respondí.
Ella temblaba, impidiéndole poder abrir la puerta, no sé si el motivo era lo que estaba sucediendo o lo que estaba destinado a suceder
Yo tome sus delicadas manos entre las mías y no pude evitar pensar que ellas me cuidaron, sanaron mis heridas e incluso me amaron, antes que yo.
Entre los dos abrimos la puerta, entramos y sería el instinto tal vez, lo que me hizo dirigirme directamente hacia su jardín, que para mi sorpresa, estaba repleto de hermosas y fragantes Lilas.
Yo, cerré mis ojos y respire profundo…
Una historia que ya fue, pero no había sido para él en su tiempo y ahora es el momento de despertar, aunque no dormía.
LILA
Tantas historias que contar, sueños que soñar, heridas que sanar, amores que vivir.
Secretos, que tal vez y con el tiempo han perdido su perversidad, pero que continúan ocultos en el silencio.
Dicen que la mente y el corazón son eternos amigos y rivales, pero innegables cómplices que hacen las delicias y amarguras de nosotros los mortales.
Como la realidad y la fantasía, sin saber ni poder distinguir entre una de la otra, si estamos vivos o muertos o las dos, dormidos o despiertos, conscientes o inconscientes.
Y una existencia que llamamos vida, que todos los días a cada minuto nos enfrenta y en nuestra ignorancia, creemos que el adversario es el miedo, la soledad, la carencia o la dependencia, sin aceptar, que es el desconocimiento a algo tan misterioso como abstracto y subjetivo, aun para cualquiera que diga haberlo conocido pero que de igual manera no logra descifrarlo. Tan poderoso, como intimidante; el amor y todos sus reflejos.
Mi nombre es Estephan Cole y vivo en Nueva York, acabo de celebrar con amigos y familiares mi cumpleaños número 33, la fiesta, organizada por mi madre, Katherine Wachtell, una exitosa abogada, quien todos los años nos reúne, con el fin de poder verme y pasar tiempo juntos.
Sin embargo, rápidamente me despido de ella, agradeciéndole todo lo que ha hecho y hace por mí, prometiéndole que la visitare más a menudo, promesa que se repite cada año en mi cumpleaños y que rara vez se cumple.
No hay mucho de mí que contar, en realidad siempre he sido una persona bastante discreta y reservada.
De niño siempre fui retraído y hermético, sin historias traumáticas a las cuales referirme, ni mi personalidad trajo alguna trágica consecuencia, o al menos eso creía yo.
Soy un hombre financieramente exitoso, tengo varias compañías y personas dedicadas trabajando para mí.
Los negocios me hacen viajar alrededor del mundo, conociendo todo tipo de personas y situaciones que han puesto a prueba mi temperamento y mi personalidad, convirtiéndome en una persona calculadora y frívola, sin embargo soy bastante adaptable.
Realmente no tuve un inicio difícil, mi madre, por su éxito y profesión, conocía a varios empresarios quienes me presento y de quienes aprendí.
Mi ambición y la habilidad de observar y entender los negocios y las personas en ellos, me hizo rápidamente conseguir el éxito, lo que me hizo construir mi mundo en el que vivo, donde soy amo y señor y un imperio, el cual comparto con mi familia.
Por motivos de negocios tuve que viajar a una paradisiaca y exclusiva isla. Desde luego, me hospede en el mejor hotel que este lugar ofrece, ese día por la tarde tenía una importante reunión con empresarios de la zona.
Hace mucho que no me tomaba un tiempo libre, por lo que aproveche el viaje también para vacacionar, esto, sin ni siquiera deslumbrar, lo que estaba sucediéndome y lo que le precedería.
A la mañana siguiente desperté con una extraña sensación, pero no le preste mayor atención.
Aún estaba oscuro y la playa se encontraba en pacifica calma y decidí salir a caminar.
Salí de la habitación del hotel, tome las escaleras y despacio fui caminando a la salida del hotel que daba a la playa.
Estando ahí, cerré mis ojos, respire profundo y pude percibir el olor del mar, la arena; pero hubo un sutil pero delicioso aroma, que no lograba describir y que era simplemente embriagador.
El aroma se fue haciendo cada vez más intenso y yo, extasiado, empecé a buscar su dirección, era oscuro y no había personas en la playa y eso me intrigaba aún más.
De pronto, pasó junto a mí, fue tan rápido que no pude darme cuenta, apenas si pude voltear y verla, ella dijo: --Hola!
Quede mirando entre la oscuridad su sombra que se alejaba corriendo y con ella su perfume, por un momento pensé en seguirla, pero, no lo hice.
Ya había amanecido, el sol ya empezaba a reflejarse en todo el lugar, no sé realmente cuanto tiempo estuve ahí, sintiendo y recordando ese exquisito aroma.
Regrese a mi habitación y estaba algo inquieto, sentía un vacío en los profundo de mi estómago y mi corazón latiendo a destiempo, todo esto sin sentido.
Pase el día algo eufórico también, revise la minuta de la reunión que había tenido el día anterior e hice mis anotaciones, otro millonario negocio.
También estuve algo reflexivo, era un hombre saludable, inteligente, exitoso, viviendo una vida que muchos les daría miedo tan solo imaginar, pero con una silenciosa procesión por dentro de miedos y dudas a la necesidad y dependencia, pero que siempre ignoro, restándole importancia.
Para entonces, era ya casi de noche, el atardecer en la playa era fascinante, sin embargo, aquel aroma, aquella sensación, pronto se iba desvaneciendo de mis sentidos y como un adicto, necesitaba más.
En mi mente, pasaban muchas cosas, pero la más importante era encontrarme nuevamente con ella.
Pero, como? Eso nunca fue una situación que resolver para mí, sin embargo, la decisión estaba tomada, siempre he sido un hombre ‘seguro’.
La mañana siguiente estaba de pie frente a la playa y en seguida su perfume regreso a mí.
Inmediatamente empecé a buscarla, volví mi mirada y en eso vi su silueta donde se acercaba hacia mí.
Mi respiración se aceleró y sentí nuevamente mi corazón latir, sin embargo, mis reacciones y emociones siempre han sido fríamente calculadas.
Ella se acercó, se detuvo a centímetros de mí, y con una voz muy dulce y pausada me dijo: --Corre conmigo.
No me preguntes porque me pidió que fuera a su lado, tampoco cuanto tiempo o espacio recorrimos.
Quise creer que logre el cometido de hacerla pensar que yo estaba ahí para correr también, pero la verdad eso no tenía importancia, su aroma y su respiración me tenían poseído.
Empezó a salir el sol y empecé a mirarla, o mejor dicho, a obsérvala con obsesión, cada milímetro de su cuerpo, cada uno de sus largos y hermosos cabellos, cada gota de su sudor.
Simplemente no puedo describir, ni siquiera a mí mismo, mirándola con mis propios ojos, lo hermosa que ella es y puedo notar un 'brillo' diría yo casi celestial.
Cuando llegamos al final de la playa, finalmente nos miramos, sus ojos enormemente expresivos y que reflejaban transparencia, eran de un color igual pero mucho más hermosos que el del mar.
Nuestras miradas estuvieron fijas uno del otro por varios segundos, yo haciendo una gran excepción, ya que se me dificulta sostener la mirada, y entonces me dijo: --Si quieres puedes esperarme aquí, voy a nadar.
En seguida noto que estaba cansado, sentía dolor y puedo asegurar que pudo mirar a través de mi mucho más que eso.
Ella por el contrario se notaba radiante, llena de energía y su cuerpo era una obra maestra.
Ella se adentró en el mar y nado hasta donde casi no pude verla, yo me recosté a una roca y espere.
Cuando regreso se veía agotada, había corrido y nadado mucho, salió del mar, me miro y me pidió que la acompañara.
Yo estaba confundido, no entendía que pasaba con mi mente y con mis sentidos, pero al tomar su delicada mano, tuve una deliciosa sensación que recorrió mi brazo y posteriormente mi cuerpo… calmándome.
Entramos en el agua, le pregunte cómo te llamas: --Lila.
Y cuando estaba sumergido más o menos a la altura de mi pecho, nos detuvimos.
Ella, empezó a rodearme y con sus manos tomo agua y suavemente mojo mis hombros, una y otra vez y me miraba como nunca nadie me había visto antes, con un cariño y una ternura que no puedo explicar, sentí pánico por un momento, pero ella toco mi cuello y eso me tranquilizo.
Entonces cerré mis ojos y deje que ella siguiera con lo que me hacía, mientras tanto me susurraba frases como: --Pronto estarás bien; solo tienes este momento. Tu mente y tu cuerpo te necesitan con valentía para una vida por vivir.
Tampoco sé cuánto tiempo estuvimos ahí, hasta que suavemente y con un gesto gentil me invito a salir del agua, yo sinceramente quería quedarme ahí para siempre.
Salimos y empezamos a caminar de regreso, ella es muy joven, es increíblemente hermosa, dulce y cálida, algo tímida pero segura a la vez y es graciosa, se ríe mucho y me hace sonreír, algo también poco común en mí. Tiene un magnetismo sin ninguna duda.
Yo hablo poco, sin embargo empiezo a contarle quien soy, que hago, de donde vengo; dándome cuenta, que algo había sucedido esa mañana en el agua, me sentía física y mentalmente pero sobre todo emocionalmente 'diferente'.
Sin darnos cuenta estamos en el lugar donde nos encontramos por primera vez.
Lila: Aquí te estas quedando?
Estephan: Si, aquí estoy hospedado.
Lila: A que viniste?
Estephan: Negocios.
Lila: Mmm, Negocios; y sonriendo menciono: --La vida es un misterio que nunca deja de sorprendernos, no crees?
Estephan: No me gustan las sorpresas.
Lila: Por qué?
Estephan: Porque no les veo la magia.
Lila: La magia está en dejarnos sorprender
Estephan: Y tu donde te hospedas?
Lila: Mis padres viven aquí y me quedo con ellos que por cierto me esperan en casa, quieres venir?
Rápidamente me disculpe excusándome con que tenía asuntos que atender y pensativo me pregunte: --Yo, ir a su casa?, No la conozco, no me conoce.
Por qué me invita a su casa? No sirvo para reuniones familiares. No quiero conocer a nadie, no es mi estilo.
Ella con sus hermosos ojos comprensivos respondió: --Entiendo.
Inmediatamente le pregunte si podríamos encontrarnos quizás más tarde. Sonriendo respondió: --Nos volveremos a ver.
No había terminado de darse la vuelta y mirar su hermoso cabello cuando me dije: --Ya quiero verla de nuevo.
Me pregunte porque no acepte su invitación, respondiéndome, que habían cosas para mí que no son negociables.
Entre al hotel y llame a mi hermano Harol quien trabaja conmigo desde siempre y me acompañaba en este viaje, para terminar de revisar los puntos importantes del negocio que habíamos concretado.
Harol: Hey hermano, todo bien?
Estephan: Bien
Harol: Estas 'diferente' en el buen sentido (con mirada algo intrigada)
Estephan: Conocí a alguien.
Harol: Y? (Mirada sospechosa)
Estephan: Solo sonreí.
Más tarde mi hermano y yo decidimos salir y conocer un poco más el lugar.
Ambos somos parecidos en ser poco sociables, pero nos encanta descubrir lugares nuevos y excitantes.
A pesar de que la zona donde nos encontrábamos no era muy grande, he de confesar que esa noche mi única intención era encontrarme con Lila y saber más de ella.
Llegamos a un lugar que se veía interesante, se escuchaba un grupo de música que tocaba y ahí las personas la estaban pasando bien, por lo que decidimos quedarnos.
Entramos; el lugar era amplio y muy agradable y la gente coreaba las canciones que tocaban, siempre he sido amante de la música y todas las canciones que sonaban las conocía, por lo que estaba bastante entretenido.
Pronto me di cuenta que la banca invitaba a personas del público a cantar sus canciones favoritas.
Me pareció sensacional, yo siempre quise cantar en una banda y además los fondos recaudados esa noche eran para el beneficio de personas en riesgo social.
La estaba pasando verdaderamente bien y divirtiéndome como nunca, hasta pude cantar un par de mis canciones favoritas, no recordé la última vez que me sentí tan relajado.
En ese momento, una chica sale de entre la banda y la gente aplaude y grita bastante fuerte.
Ella empieza a cantar y su voz era alucinante, el lugar quedo enmudecido al igual que yo y en ese momento algo en mi interior me dijo que esa voz ya la había escuchado antes, me acerque lo más que pude y logre verla, era Lila.
Termino de cantar, la gente no podía aplaudir y gritar más. Ella agradeció a la banda y a las personas que nos encontrábamos ahí por ayudar y divertirse.
Harol se acercó a preguntarme que si era ella a quien había conocido, a lo que le respondí que sí.
El quien me conoce bien, sabía qué hacer.
Yo regrese a mi asiento, sin saber realmente como actuar, nuevamente, algo extraño en mí.
Mi hermano se acercó y me dijo: --Su nombre es Lila.
Ella y su familia son bastante conocidos por aquí.
Les quieren mucho porque ayudan mucho a la gente.
No vive aquí, está de visita y es increíblemente hermosa.
Cuando mi hermano hablo de su belleza, me moleste, me sentí algo incómodo.
Notando mi molestia y para remediarlo, con una sonrisa me dijo: --Conseguí su dirección.
Yo se la arrebate de la mano y me fui.
La busque por todo el lugar.
La banda ya había terminado de tocar y ya la gente se iba.
Cuando en eso, llamó mi atención una mujer mayor y vi que tomaba el brazo de alguien y ese alguien era ella, que acompañaba a esta señora a salir, escoltadas por dos hombres dirigiéndose hacia una puerta trasera.
Como no pude acercarme, salí por otra puerta y cuando pude llegar donde ellas estaban, ya Lila se encontraba encendiendo su vehículo y se marchó.
Fui a buscar mi automóvil, mire la dirección y pregunte a un par de personas como llegar y empecé a conducir, no era muy lejos de ahí.
Llegue a una gran casa de color blanco, con amplios ventanales y hermosos jardines, además de una bella estructura.
El lugar donde se encontraba era maravilloso y era la casa correcta ya que se encontraba el automóvil en el que la vi marcharse.
Y entonces mirando hacia el cielo vi como empezaba a amanecer y bastante confundido me pregunte: --Que estoy haciendo aquí?
Y nuevamente de la manera más inesperada ella sale por una pequeña puerta del jardín, se acerca y me dice: --Hola, que bueno que aceptaste mi invitación, el desayuno está casi listo.
Yo estaba sorprendido, y solo se me ocurrió decirle: --No sabía que cantabas.
Se sonrojo y con voz tímida me respondió: --Lo hago por ayudar.
Salí de mi vehículo y la acompañe a su casa.
Tome su brazo y otra vez sentí esa sensación placentera que me hizo sentirme a gusto y en calma.
Entramos a la casa, fuimos a la cocina y ahí se encontraba lo que para mí es mucha gente para un desayuno.
Estaba la señora con la que la vi salir del lugar que me presento como Dinorah la mama, Edward su esposo y padre de Lila, el hermano Marlon con su pareja Joseph, su hermana Ileana con su esposo y sus tres hijos.
Lila: Él es Estephan.
Me senté en el desayunador y Lila junto con su madre terminaban de hacer y servir el desayuno.
Ella se sentó a mi lado y comimos y en un momento me detuve y pensé: No recuerdo haberle dicho mi nombre a Lila.
Nos miramos simultáneamente y solo sonreímos.
A pesar de que siempre he huido de este tipo de situaciones, me sentí raramente cómodo.
La familia de Lila es encantadora, la comida estaba deliciosa y ella es increíble.
Es muy genuina, como nunca lo he visto en otra persona, es muy amable y agradecida además de afectuosa y bastante inteligente.
Me entere por medio de su madre que su trabajo está relacionado con el campo de la ciencia y que es de suma importancia, pero ella no habla mucho sobre eso.
Dinorah: --Cuando era muy pequeña nos dimos cuenta que Lila era ‘especial’ y no paso mucho tiempo cuando más gente lo noto y un día vinieron estas personas que le enseñaron, la entrenaron y a su corta edad nos dijo que no nos preocupáramos, que ella estaría bien y así ha sido desde entonces.
Todo lo que ves, esta casa, lo que se respira en ella, nosotros, todo alrededor, ha sido Lila.
Edward: --Debo decirte que ella va más allá del entendimiento y sabes por qué?, Porque es mujer, y a las mujeres no hay que entenderlas, solo quererlas. Entiendes lo que te digo Estephan? Y entre risas, tomo con cariño y complicidad la mano de su esposa.
Marlon: --Mis padres están cansados y algo inquietos por este hombre que Lila ha traído a casa hoy. Es la primera vez que lo hace sabias? dirigiéndose a mí.
Entonces Lila algo nerviosa dijo: --Bueno, todo estuvo muy rico, les dio un tierno beso a su madre y a su padre, se despidió muy cariñosamente de todos los demás y tomando mi mano me pidió que la siguiera hacia otro lugar de la casa.
Entramos a una habitación que tenía una amplia ventana que daba a un corredor donde se podía ver desde ahí el océano, caminando hacia este corredor y mirando hacia el mar me dijo:
Lila: Quería darte las gracias y decirte que aprecio mucho que hayas venido.
Estephan: De nada, acercándome por detrás y reclinándome sobre ella rozando sutilmente sus manos con las mías así como su mejilla.
Lila: Cerro los ojos, respiro profundo y exhalo un suave suspiro. Ella se volteo, me miro y cerro nuevamente sus ojos como quien quiere y pide un beso.
Estephan: Tome su rostro entre mis manos y por fin pude mirarla con detenimiento, pero mis ojos recorrían sin control lo que veían, no podía tener un punto fijo, no podía observarla de la manera calculadora y superficial en la que estaba acostumbrado hacerlo.
Me sentí incapaz de besarla por lo que solté su rostro, tome sus manos y estrechándolas a mi boca las bese despidiéndome de ella.
Muchas gracias por… todo… todo esto…algo confundido le dije
Lila: Gracias a ti.
Marlon: Disculpen, perdón por la interrupción… Estephan dejaste esto (control del automóvil) en la cocina.
Por cierto antes de que a mi querida hermana olvide decirte, mañana por la noche tendremos una velada bastante agradable, ya tu sabes, es para ayudar y si todavía estas por aquí estas cordialmente invitado.
Estephan: De acuerdo, aquí estaré. Volví a ver a Lila y me marche.
Salí de la casa, y conduje hasta el Hotel, encontré a mi hermano preparando las maletas ya que ese día nos íbamos de vuelta a Nueva York, algo que había olvidado por completo.
Le pedí que por favor se hiciera cargo de los negocios como en otras ocasiones lo había hecho ya que tenía asuntos que atender aquí.
Harol me abrazo y mirándome a los ojos con singular nostalgia me dijo: --No tardes y se marchó.
Mi mente divagaba en torno a Lila, robaba mis pensamientos y por momentos mi paz.
Esa noche la tregua con mi mente y con mi cuerpo fue imaginar y sentir a Lila complaciendo mis más íntimos y oscuros deseos.
Su cuerpo como la obra maestra que describí, fue hecho pedazos por las cosas más perversas que le hice pero que su placer y el mío perdonaban una y otra vez.
No podía dejar de pensar en su inocencia, en su tierna y delicada forma de ser, que anhelaba con todas mis fuerzas corromper.
Ese sábado por la noche, me vestí con mi mejor traje y como habíamos acordado, llegue a su casa.
Estaba completamente iluminada y repleta de personas, mis ojos solo tenían un único objetivo y era ver a Lila.
En esta fiesta me encontré con varios de los empresarios con los cuales me había reunido días atrás y me puse a conversar con ellos sin dejar de lado mi objetivo.
El tiempo empezó a pasar y con el mis ansias envueltas en desesperación se hacían bastante evidentes, al punto que los señores con los que me encontraba me preguntaron si algo me sucedía; a lo que les respondí que me disculparan pero debía encontrar a alguien.
Salí hacia el jardín trasero de la casa y vi un pequeño grupo de personas que se encontraban en una estancia.
Me aproxime y vi que era parte de la familia de Lila, me acerque, salude y ellos inmediatamente me dieron una cálida bienvenida.
Me invitaron a tomar asiento, más sin embargo, no pude más que apenas saludar e inmediatamente preguntar por Lila.
Dinorah, su madre, con una voz amorosa me respondió: --Mi hija está terminando de alistarse, pasó todo el día trabajando para este evento, no debe tardar.
No había terminado su madre de hablar cuando ella apareció…
Como describir lo indescriptible. Traía puesto un vestido que parecía una delicada y sedosa segunda piel que llegaba hasta el suelo, su largo cabello recogido con una cola, su rostro no necesita maquillaje más sus labios tienen un hermoso y discreto color rojo y su espalda está completamente descubierta y ese ‘brillo’, que no la abandona.
Ella se dirigió directamente hacia mí y al oído susurrándome me dijo: --Gracias por venir y yo le respondí también cerca de su oído: --Te ves hermosa. Ella se sonrojo y sonrió.
Se volvió hacia su familia diciéndoles que no tenían que estar ahí, debían de estar en la fiesta con todas esas personas.
Y luego, haciendo una pausa y mirando hacia la puerta de la estancia donde nos encontrábamos, vi en su rostro una expresión de preocupación y a su hermano que se encontraba cerca de la puerta le dijo con urgencia que se apartara de ahí.
Empezamos a escuchar unos forcejeos que venían de afuera a lo que Lila con la serenidad que la caracteriza les dijo a los hombres de servicio que se encontraban fuera, que no había inconveniente y que los dejaran pasar.
Irrumpieron dos personas: una señora ya mayor de aspecto humilde y desarreglada y un niño de aproximadamente unos 8 años que al parecer sufría de algún tipo de parálisis cerebral, con su mirada perdida, su boca abierta, sus manos y pies delgados y retorcidos, en una bastante deteriorada silla de ruedas
La señora con auténtica desesperación lloraba y gritaba suplicándole a Lila que ayudara a su hijo.
Yo me sentía un poco tenso por la situación y pensé que la señora lo que pedía era una silla nueva para su hijo a lo que pensé que yo mismo podía proporcionársela.
Marlon, el hermano de Lila, se acercó a la señora y con gran compasión la consoló y le dijo que se calmara, volvió a ver a Lila quien estaba frente al niño, ella miro a su hermano y asintió, a lo que Marlon se volvió a la señora y le dijo: --No se preocupe, Lila ayudara a su hijo.
Marlon me pidió que cerrara la puerta y en ese momento se percató que yo me encontraba aun en la habitación, pero ya era tarde.
Lila se inclinó en el suelo, postrándose frente a este niño y soltó su cabello.
Toco su boca y con una tierna sonrisa y su dulce voz le pregunto: --Cómo te llamas? El niño después de unos segundos respondió claramente: --Me llamo Andre.
La madre del niño empezó a llorar nuevamente pero esta vez en silencio al igual que Dinorah madre de Lila y aquel singular aroma empezó a inundar toda la habitación.
Acaricio sus ojos y le dijo: --Mírame. Enseguida el niño pudo enfocar su mirada hacia ella.
Toco su cuello y enderezo su cabeza caída, sus brazos y sus manos fueron tomando una forma diferente a los que tenían y empezó a acariciar el cabello de Lila.
Por último, Lila puso sus manos y su rostro sobre los pies de Andre y estos se movieron por si solos.
Con una voz quebrantada y como un murmullo le ordeno a Andre: --Ve a abrazar a tu mama y el niño se levantó de esa oxidada silla y corrió hacia donde estaba su madre.
La señora estaba completamente conmocionada al igual que yo, y su hijo fue quien tomo los brazos encogidos de su madre y los puso a su alrededor y la abrazo como se le había ordenado que lo hiciera.
Volví a ver a Lila y yacía en el suelo, su cabello cubría su rostro y se encontraba empapada por completo de sudor.
Yo no sabía que hacer o decir, hasta que Marlon levanto a la señora y al niño del suelo y me pidió que abriera la puerta.
Les dijo que ya todo había pasado y que por favor fueran discretos con lo que ahí ocurrió.
La señora juro por su hijo que nunca diría nada a nadie.
Edward padre de Lila y quien nunca se separaba de su esposa, les dijo a los hombres que anteriormente trataron de detener a la mujer, que trajeran su vehículo inmediatamente e iría a dejar a estas personas a su casa.
Marlon tomando a Lila entre sus brazos, con prisa se la llevo.
Yo quede solo en la habitación tratando de comprender lo que había sucedido.
A los minutos salí de la estancia donde me encontraba y fui directo hacia el bar tender y le pedí su mejor wiski
No podía pensar o intentar descifrar lo que había visto o creí haber visto.
Es una sensación en la que no sabes si lo que viste fue real o no y si realmente sucedió o no… soy incapaz de explicarlo.
Pasada la noche, las personas empezaron a preguntar por Lila, a lo que su madre y hermano solo mencionaban que por el trabajo y el esfuerzo en la organización del evento además de otras actividades, se encontraba indispuesta.
La velada se llevó a cabo de manera impecable y por lo que escuche superaron el cometido.
Yo por mi parte, al terminar mi tercer wiski, decidí ir a buscar a Lila.
Note que toda su familia se encontraba reunida con diferentes personas y aproveche para subir las escaleras.
Sería el instinto tal vez lo que me hizo dirigirme directamente hacia la habitación donde ella se encontraba.
La puerta estaba entre abierta y cerrada, la empuje suavemente para no hacer ruido y ella se encontraba acostada en una cama grande algo cubierta por sábanas blancas.
Me acerque a ella y dormía, me sentí mal por estar ahí sin su consentimiento, pero nuevamente no podía dejar de observarla, su cuerpo semidesnudo es perfecto.
Me senté al lado de su cama y estuve por largo tiempo mirándola, pensando, tratando de discernir, y deseándola también.
Un rayo de sol del amanecer entro por la ventana de su habitación y dio justo en su rostro y ella despertó.
Sus hermosos ojos se abrieron y me miraron, salto de su cama y me abrazo fuertemente, creo que estaba emocionada y a la vez agradecida que yo estuviera ahí.
Pude sentir su corazón como latía, a través de mi camisa.
Ella fijo su mirada en la mía, nuevamente cerro sus ojos y abrió ligeramente sus labios como queriendo y pidiendo un beso, yo tome su rostro entre mis manos y la bese.
Sus labios temblaban tanto como los míos, su respiración se intensificaba y un suave calor que iniciaba en su boca calentaba mi cuerpo, derritiendo poco a poco el hielo que se encontraba dentro de mi alma.
Su perfume, su sabor, yo podía sentir su sangre corriendo por sus venas, todo su cuerpo casi desnudo entre mis brazos me hicieron perder el control y tomándola con fuerza, la acosté en la cama.
Con prisa empecé a desabrochar mi camisa y por un instante de lucidez, mire sus ojos y en su rostro había una extraña expresión, no sé cómo me detuve y agitado le pregunte: --Sucede algo?
Me miro y con su voz bastante agitada también, me hizo una petición: --Puedes ir un poco más despacio
Yo, algo intrigado y confundido le pregunte:-- Lo habías hecho antes? Y sus ojos más su silencio me respondieron que no.
Rápidamente abroche nuevamente mi camisa, mientras trataba de encontrar la mejor forma de reaccionar ante lo que acababa de enterarme.
No quería pasar por un patán, sintiendo una inusual culpabilidad, al no haberme dado cuenta de algo tan obvio para alguien como yo.
Lila se levantó de la cama y camino hacia el balcón de su habitación, y mirando hacia afuera me dijo: --Las personas desconocen y le temen a su interior, creen estar vacíos, cuando en verdad rebosamos, por eso no buscan aquí, llevando sus manos a su pecho; sin tampoco saber cómo hacerlo, siendo el único lugar donde podemos encontrar lo que buscamos, lo que necesitamos, lo que queremos, como ahora.
No te sientas mal o culpable, sé que puedes entender.
Hubo un espacio entre nosotros, yo no podía dejar de mirar como los rayos del sol desgarraban su piel, sin dejarme pensar con claridad.
No quiero irme pero tampoco puedo ni debo quedarme y tomando mi cabeza entre mis nerviosas manos, Lila me dijo: --Quédate!
Levante mi mirada y ella estaba a mi lado e inmediatamente me pregunte: --Por qué yo? Quería tener una respuesta satisfactoria sin éxito.
Pero de algo si estaba seguro y le advertí sobre mi debilidad: --No me toques o te hare mía sin pensarlo.
Se arrodillo frente a mi diciéndome: --Ahora que lo sabes y sabes lo que quieres y tu mejor que yo sabes lo que quiero; bésame como lo hiciste hace un momento, pero en todo mi cuerpo y deslizo sus manos sobre mis muslos.
Quede sin aliento y cegado por su mandato la tome tan fuerte como pude, estrechándola junto a mí y la lleve a la cama.
Mi naturaleza es mundana y dominante, pero con ella debo controlarme.
Nuevamente desabroche mi camisa, esta vez estaba atento a ella, sus ojos mostraban cierto temor y curiosidad a la vez, a lo que desconocían que pasaría, pero su boca y su cuerpo desbordados, me suplicaban que los posea y eso me enloquecía.
Suavemente la levante y le quite su blusa, al mismo tiempo que acaricie su espalda.
No pude evitar dirigirme directamente a sus senos, sus pezones erectos me deleitaban.
Ella no sabía que hacer conmigo, con su cuerpo, con lo que estaba sintiendo, yo, tratando de mantener mi sensatez le dije: --Tranquila y déjate sorprender y ella apenas si sonrió y cerró sus ojos.
Tome sus torpes e indefensas manos entre las mías y bese sus labios con suavidad apasionada, así lo hice con sus mejillas y alrededor de su oído y como un secreto agradecimiento le dije: --Nunca tuve entre mis brazos un alma pura, cubierta por piel tan suave, en una hermosa silueta.
Ella puso a mi disposición su cuello, sus hombros, su entre seno, para pasar mi lengua sobre ellos, mientras que en su vientre se desataba una batalla entre la cordura y la locura, que con besos apacigüé, mientras que las yemas de mis dedos, recorrían toda su erizada piel.
Cada vez más, ese perfume que brota de su cuerpo se intensifica intoxicándome y al encontrarme entre sus piernas solo puedo acariciarla con mi rostro y con mis manos, tratando inútilmente de poder saber o entender lo que estoy haciendo y lo que hare, pero sus estimulantes gemidos no me dejan escucharme.
No me atreví a quitarle su ropa íntima, aunque deseaba arrancársela.
Besando sus muslos, ella me sorprendió quitándose por sí misma su ropa, que yo había sido incapaz de hacer.
Me levante de la cama y admirando su cuerpo deje mi ropa caer y con ella uno de mis miedos más profundos y arraigados: la necesidad y dependencia de alguien.
Ella miraba mi cuerpo y eso me hacía sentir bien, alimentando mi innato narcicismo.
Pude notar que el temor de sus ojos había desaparecido y en su lugar, la sensualidad y una inocente picardía se reflejaban en ellos.
Con algo de dificultad abrí sus piernas y llevándola a ella conmigo, me entregue al más grande placer que mi boca ha experimentado jamás.
Yo estaba tan estimulado que podía eyacular en cualquier momento sin necesidad de contacto alguno.
Entonces levante mi mirada y ella tomo mi rostro y siendo ella quien nos puso en posición, comencé a penetrarla.
Mi experiencia con tantas y otras mujeres no me habían preparado para esto y jugaban en mi contra, pero ella me excitaba demasiado y más cuando note que estaba tan estimulada como yo.
Ansiaba sentirla desde adentro y poniendo mi mano sobre su boca y con mi otra mano sometiendo uno de sus brazos, me fui introduciendo en ella, sus manos me tomaron con fuerza y yo no pude parar.
Su cuerpo se apodero del mío, de mis fuerzas, de mi mente, de mis sentidos y emociones, su energía era abrumadora y el clímax no tardó en llegar, de hecho siempre estuvo desde el momento en que la bese por primera vez.
Cuando pude abrir mis ojos y la mire, una lágrima rodaba por su cien y vi un destello de luz que no puedo aun descifrar si fue el sol o su cuerpo o ambos, pero quede deslumbrado.
Ella se volvió hacia mí y el brillo que yo podía ver en ella era resplandeciente.
Yo no podía hablar, mi boca estaba seca y me sentía exhausto y de igual manera no tenía ni la más remota idea de que decir.
--No tienes que decir nada solo quédate conmigo, dijo ella.
Me beso y la sequedad de mi boca desapareció, ella se abrazó conmigo y por primera vez en mi vida dormí al lado de una mujer.
Sonó mi teléfono móvil y era mi hermano, algo alterado por una situación de negocios, yo había dormido tan bien y profundo como hace mucho tiempo no lo hacía y estaba algo aturdido, y le dije que lo llamaría en unos minutos.
Lila estaba sentada frente a mí, parecía algo pensativa, me dijo que todo iba a estar bien con mi trabajo y que posiblemente era una confusión con los nombres de las compañías.
Yo seguía algo confundido y le dije que tenía que irme al hotel donde tenía mi material de trabajo e inmediatamente saque una de mis tarjetas con mi teléfono.
Ella la tomo pero yo no la solté esperando que me diera su teléfono y mirándome, entendió mi intención y sobre mi misma tarjeta escribió su número y entonces procedí a buscar otra tarjeta para dársela a lo que ella me respondió que ya se había aprendido mi número, yo escéptico le dije que me lo dijera y así lo hizo.
Tome su rostro la bese y me marche.
Cuando bajaba las escaleras como cuando las subí, quería que nadie me viera, pero parecía que en esa casa siempre había gente.
Observe que no estuviera ningún miembro de la familia y salí tan rápido como pude y justo en la puerta principal choque hombro a hombro con su hermano; nos miramos y como es usual en esa familia, con una gran calidez tomo mi mano y me dijo: --Gracias por venir, nos estaremos viendo de nuevo.
Yo tome su mano asintiendo a sus palabras y me dirige a mi automóvil hacia el hotel.
En el camino solo en Lila podía pensar con su esencia impregnada en todo mi cuerpo.
Llegue al hotel, encendí mi ordenador y llame a mi hermano y explicándome lo que sucedía recordé las palabras de Lila y le pregunte: --Estas seguro que la compañía que estas mencionando es la correcta?
En la pizarra hay una nota donde están escritos los nombres de las compañías que mencionas, por favor revisa.
Efectivamente había tergiversado la información, a lo que Harol me pregunto: --Como lo supiste? --Solo adivine, le respondí y me despedí de él.
Esa noche gozaba de una extraña calma en mi cuerpo y en mis pensamientos, pero sin dejar de cuestionarme lo que sentía, lo que había visto, lo que había vivido pero por sobre todo lo que haría.
Y la procesión que llevo por dentro empezó a atormentarme.
A la defensiva y de forma egocéntrica y superficial, afirme a mí mismo que a partir del momento en que su cuerpo había sido mío por primera vez, ella me pertenecía.
Me había escrito con sangre en su vida y eso sería razón suficiente para dominarla, sin embargo, era más que consciente que no era yo quien tenía el control.
Tenía miedo, estaba desconcertado y después de tomar un baño y darme cuenta que el aroma de mi cuerpo había desaparecido, reconocí que estaba enamorado de Lila.
Reí, llore, imagine, soñé y hasta me ilusione y luego descanse.
Desperté temprano y mi primer pensamiento fue Lila y recordé su rutina, ya era algo tarde y pensé que tal vez podría encontrármela de regreso y para mi fortuna así fue.
Salí del hotel y en minutos vi a los lejos donde una joven venia corriendo y yo sabía que era ella.
No pude esperar a que se acerara, yo me aproxime a ella y vi como ella acelero y corrió más rápido y salto a mis brazos como el día anterior.
Un efusivo y ansiado abrazo fue lo que ambos experimentamos y con miradas nos pedimos permiso de besarnos.
Estaba agitada y agotada, su rutina era bastante exigente, pero podía percibir lo emocionada que estaba y aproveche para invitarla a desayunar conmigo al hotel, aceptando sin duda.
Ya en el hotel ordene que por favor sirvieran desayuno para dos en mi habitación.
Ella se mostró sorprendida, creo que pensó que desayunaríamos en el restaurante, pero yo deseaba estar a solas con ella.
Entramos a la habitación, yo no hacía más que observarla, ella camino hacia la terraza y algo nerviosa me pregunto cómo me había ido con la situación de negocios que se había presentado.
Yo le conteste que no había sido nada, solo una pequeña confusión, algo que ya ella sabía, y proseguí diciendo: --Los problemas nunca se acaban, y ella sonriendo me respondió: --Las soluciones tampoco.
Tocaron a la puerta, era el desayuno, nos sirvieron en la terraza de la habitación, y comiendo conversamos de tantos temas, era muy grato escucharla hablar, aprendimos tanto de los dos como pudimos pero definitivamente yo mucho más; yo carezco de lo que ella tiene y lo que yo tengo, la completa.
Lila me dijo que tenía que irse porque quería asearse, pero yo por nada del mundo iba a permitir que se fuera, le ofrecí mi baño para que se duchara.
Ella, mirando mis ojos, pudo ver mis intenciones y tímidamente pregunto: --Tú me esperas aquí? --No mi dulce Lila, le respondí, esa no es una opción.
Ya en el baño, encendí la ducha y la ayude a desvestirse, ella hizo lo mismo conmigo.
Yo, al igual que el día anterior, no podía controlarme pero su serenidad se convertía en un excitante sedante para mí.
Por un instante pude pensar, que no sería conveniente para ella que le hiciera el amor, al menos como yo deseaba hacérselo, porque podría lastimarla.
El agua empezó a caer sobre su cuerpo y el mío, ella de espaldas a mí, puse mis manos sobre sus hombros que deslice suavemente por sus brazos.
Corrí su cabello a un lado y acaricie su espalda, agarrando casi con desesperación y fuerza sus hermosos glúteos al punto de ponerla de puntillas.
Para ese momento el vapor de la ducha empañaba los vidrios de la bañera y nuestras manos quedaban impresas en las paredes.
La hice que se volteara hacia mí, puse mis dedos en su boca abriéndola lo más que pude y metí mi lengua en ella.
Con mi pierna lentamente abrí las de ella y con mis dedos suavemente empecé a tocarla, ella trataba de mirarme pero sus ojos se cerraban y por momentos se cortaba su respiración.
Acariciándola y rosándome contra su cuerpo, gozamos de un intenso orgasmo, ella termino temblando sobre mí.
Cerré la ducha, salí de la bañera y tome dos toallas, una con la que rápidamente me seque y cubrí y otra con la que lentamente seque a Lila, la cubrí, la lleve a la cama y ella durmió.
Como siempre desde que la conocí no podía dejar de contemplarla, el tiempo que hemos compartido es muy poco, pero mientras más la miraba y más estaba con ella, más me intrigaba e inevitablemente más me enamoraba de ella.
Ella despertó y algo apresurada me dijo que debía irse, tenía varias cosas que hacer y compromisos que atender.
Corrió hacia la puerta y al abrirla se devolvió, pensé que a recoger algo que había olvidado y con más calma me dijo: --Si quieres ir, te estaré esperando como suelo hacerlo.
Esas palabras resonaron en mi cabeza, como si ya las hubiera escuchado antes.
Yo la bese y ella se fue.
Al irse me pregunte exaltado: --Que putas estoy haciendo y que putas voy hacer?
Ella es solo una niña, pero una muy especial y la quiero mía, solo para mí.
Me senté frente al ordenador según yo a trabajar y me dije: --Qué demonios. Me vestí y salí a ver a Lila
La llame a su teléfono y no me contesto, también le escribí un msj pero no lo leyó, por lo que algo ansioso decidí ir a buscarla a su casa.
Una vez ahí, entre, la busque y la llame, pero no estaba.
No quise subir a su habitación, por lo que me dirige al patio trasero y ahí se encontraban sus padres y su hermana.
Muy cariñosamente me saludaron y me invitaron a sentarme con ellos.
Inmediatamente su madre me dijo que Lila estaba con su hermano Marlon participando de un evento en una comunidad cercana.
Les dije que la había llamado a su teléfono móvil a lo que me respondieron que ella al salir apresurada lo había olvidado.
Estando ahí, la madre y la hermana de Lila se retiraron a atender a unas personas que habían llegado a visitarlas y su padre Edward muy amablemente se quedó conmigo haciéndome compañía.
Era un señor culto, carismático y era muy agradable conversar con él.
A medida que fuimos tomando más confianza Edward se quedó mirándome a los ojos y me platico lo siguiente:
--Permíteme disculparme por lo que te voy a decir pero es evidente que estás enamorado de mi hija Lila.
Yo bastante sorprendido trague grueso y seguí escuchando.
Y creo que es mi deber hablarte sobre ella:
A Lila la amo con todo mi corazón y como no amarla? Tú sabes bien a lo que me refiero.
Ella es la niña de mis ojos, pero no solo los míos…
Se puede decir que ella desde muy niña le fue revelado un propósito por el que está aquí y desde entonces mantiene una relación directa con esta ‘divinidad’ de la que todos somos parte pero de la que no todos somos merecedores.
Veras, sus sentidos son más agudos que los de cualquiera de nosotros y puede ver más y más allá.
Sin embargo, es un ser humano increíblemente frágil aunque no lo parezca.
Sabe mucho pero desconoce demasiado del mundo y las personas en él y su proceder, porque por su naturaleza simplemente no puede entender lo que para ella no existe, como por ejemplo; la maldad y todos sus reflejos.
Esto que acabo de decirte lo hago con el único fin de que puedas de alguna manera entender mejor a mi hija y tratarla como lo que ella es; --Un ángel dije yo, y Edward replico: --Si un ángel, pero que sucumbe ante su exigente tarea.
Edward con tristeza en sus ojos, me rodeo con uno de sus brazos y me dijo: --Recuerda lo que te dije; no tienes que entenderla solo quererla.
Sonrió y fuimos a llamar a Marlon para poder hablar con Lila, sin embargo su teléfono móvil estaba apagado.
Él debía ir con su esposa pero esperaba regresar pronto, por lo que me invito a quedarme a esperarla, disfrutando de la acostumbrada hospitalidad de su casa.
Por mi parte, decidí ir a refugiarme al único lugar de la casa donde quería estar, la habitación de Lila.
Me senté en su cama y al tocar aquellas sabanas, mi mente como una película proyecto escena por escena lo que ahí hicimos y mi cuerpo se estremeció.
Era algo tarde y decidí regresar al hotel, me acosté y tratando de discernir; entendí y acepte que la vida es un misterio que nunca deja de sorprendernos.
Cuando desperté lo primero que hice fue tomar mi teléfono móvil y había un msj de Lila.
En él, se disculpaba muy apenada por no haber estado comunicada y lamentándose ya que se encontraba a pocos kilómetros de donde yo estaba.
También había una P.D. que decía: --Para el momento que leas este mensaje, probablemente yo ya me encuentro en el lobby del hotel, esperándote para pasar el día juntos.
Literalmente me tire de la cama, me aliste con urgencia, baje enseguida y efectivamente ahí estaba ella.
No me había visto porque en ese momento una bebe lloraba bastante fuerte en los brazos de su madre quien bastante preocupada no sabía que hacer ya que algo no andaba bien con su hija, ardía en fiebre decía.
Lila se acercó y le pidió permiso a esta mujer para poder ver a la niña diciéndole que era una ‘especialista en salud’.
Tomo a la criatura entre sus brazos, la miro con dulzura y con una sonrisa se acercó a su oído y empezó a susurrarle una tierna melodía.
En seguida dejo de llorar, yo me acerque y vi como la niña empezó a sonreír y con sus manitas acariciaba el rostro de Lila.
Ella volvió a ver a la madre y le dijo que parecía que era algo con su oído pero que ya se encontraba mejor.
La señora con gran extrañeza miro y toco a su bebe y estaba bien y confundida pero sobre todo sorprendida, agradeció a Lila.
Ella inmediatamente se volteo hacia donde yo estaba y me abrazo, pero más que un abrazo, trataba de sostenerse y sentí su cuerpo pero sobre todo sus manos frías, yo la mire y ella sudaba.
Le pregunte si se sentía bien y me respondió: estoy muy bien porque ahora estoy contigo; solo debo descansar unos minutos.
Por lo que fuimos y nos sentamos en la arena a la orilla del mar.
Juntos en la playa, nos miramos y en ese momento muchas cosas pasaban por mi mente y ella una por una trato de aclararlas:
No te preocupes por mí, para este momento nada me duele y me siento bien.
Yo con molestia y recordando las palabras de su padre le dije enérgicamente: --Te estás haciendo daño.
Y viendo hacia la arena empezó diciéndome: --Si tu hermano estuviera perdido en medio de la nada, él no sabe cómo ni porque llego ahí, tampoco que está perdido y lastimado.
Por tu lado, ni siquiera sabes cómo llegar, si saldrás o no, mucho menos conoces las razones, pero ahí estas para ayudarlo, lo harías?
Yo estaba confundido y no entendía lo que trataba de explicarme, entonces ella prosiguió:
--Sin duda alguna lo harías, porque es tu hermano y lo amas. Estas ahí por una razón que es ayudarlo inevitablemente.
El instinto trabaja solo, no hay opción. Y ese mismo instinto, amparado por una ley inquebrantable que tomara en cuenta lo que has hecho, te ayudara y podrás salir de ahí, no necesariamente de la mano de tu hermano, pero ambos podrán continuar.
Me di cuenta que Lila trataba de la manera más simple y humana posible explicarme algo tan profundo pero igual de complejo incluso para ella.
Yo todavía alterado y más confundido, le rogué que no se hiciera daño, tratando en vano de ocultar mi vulnerabilidad.
Ella toco mi rostro y miro mis ojos por un momento y tomando valor le pregunte: --Dime por favor que ves?
Sus ojos se inundaron en lágrimas y una de ellas cayó por su mejilla y entre sollozos dijo:--Veo el alma que ame, y una oportunidad de volverla amar aunque sea por solo un suspiro.
Yo no pude comprender lo que me dijo y casi de inmediato su tristeza fue mía también. Bese su frente y la abrace.
De la mano caminamos, y me enseño todos los rincones de ese hermoso lugar, su gente, sus costumbres.
Comimos y bebimos de todo, reímos como locos. Yo por mucho fui la persona más feliz y afortunada del mundo.
La gente la adoraba tanto como yo y por momentos no podía evitar sentir celos de quienes se le acercaban, pero ella intuitivamente tomaba mi mano, me abrazaba, me tocaba y eso era suficiente.
El tiempo como en toda esta historia ha sido efímero, ya no puedo decir cuando es de noche o de día y si han sido minutos u horas, solo sé, que quiero quedarme aquí, sin embargo, hay algo que no puedo precisar que es, pero parece impedírmelo.
Sonó su teléfono móvil, era su hermano, quien le recordaba que tenían que encontrarse en un lugar cerca de donde estábamos.
Me dijo:--Estephan tenemos que correr y entre risas y saltos corrimos como niños.
Yo veía como su largo cabello brillaba con el sol y se agitaba con el viento, hasta que llegamos donde como en todos los demás lugares la esperaban ansiosamente.
Su hermano se fue directo hacia mí dándome un sentido abrazo y saludándome con gran cordialidad, al igual que su pareja Joseph y se quedaron junto a mí.
A Lila dos niñas la tomaron, una de cada mano, y la llevaron a un asiento color negro.
Estas niñas no tenían cabello y sus rostros eran pálidos pero iluminados por su presencia.
Una de las niñas le dio un accesorio para que se hiciera una cola con su cabello. Yo creo haber parpadeado tres veces cuando el hermoso cabello de Lila había sido cortado.
Para ese momento, ya había experimentado muchos momentos inesperados para mi gusto, sin embargo, tampoco estaba listo para el que acababa de presenciar.
Marlon puso su mano en mi hombro, yo tomándola y estrechándola con la mía le pedí que me despidiera de Lila diciendo:--Estoy algo cansado y tengo otros asuntos por atender.
Mire a Lila y ella noto mi partida y sabía que no me detendría.
Caminando por la playa pensaba principalmente en el desprendimiento de Lila.
Era alguien que lo tenía todo pero nada le pertenecía, haciéndola inmensamente feliz.
Inevitablemente la comparaba conmigo y con todas las otras personas que había conocido, tratando de encontrar ese significado y poder tal vez así saber porque nuestros caminos se habían cruzado y fue cuando más o menos comprendí lo que quiso explicarme en la orilla del mar.
La vida acontece; siempre algo está pasando y nada es insignificante.
Pasaron días creo yo, cuando ella escribió:--Te estaré esperando, como suelo hacerlo.
Pensativo y sin darme cuenta me encontraba en la puerta de la casa de Lila, su hermano sentado en la sala me sonrió y señalando hacia arriba me dijo que Lila me había estado esperando.
Subí las escaleras como de dos en dos y agitado llegue a la habitación de Lila, y ahí estaba ella con su cabello corto, que no la hacía lucir menos hermosa, todo lo contrario.
Cerré la puerta y acercándome a ella volteo a verme y de frente uno del otro, pude ver en sus ojos por primera vez que se negaba a desprenderse, no sé, si será de algo o de alguien, pero quise pensar que se trataba de mí.
Estábamos desnudos y con miradas y gestos me invito a acostarme en su cama, ella, de pie, abrió sus piernas y se recostó encima de mí.
Acaricio mi cuerpo en aquellos lugares donde sentía un extraño dolor pero se fueron aliviando uno a uno.
Yo deseaba sentirla de nuevo, quiero vida, su vida, y tomándola de sus caderas, así lo hice.
Yo no podía apartar mis ojos de ella, sometido por sus gemidos, su esencia y su sudor. Ella miraba al cielo, tocándolo.
Sentí como ella se acercó a mí y aunque no dijo una sola palabra, pude escuchar su pensamiento:--Una última entrega de un nuevo comienzo.
Una lágrima suya mojo mi frente y con su mano suavemente abrió mi boca y suspiro en ella.
Creo haberme quedado dormido porque cuando abrí mis ojos, vi el rostro de una mujer que jamás había visto en mi vida.
Ella me miro sorprendida y con una acongojante emoción en su voz me dijo:--Buenos días Sr. Cole, mi nombre es Camila Grissom y soy su enfermera, usted se encuentra hospitalizado.
Su estado es bastante satisfactorio, las heridas de su cuerpo han sanado de manera casi milagrosa y luego, haciendo una pausa me pregunto:--Como se siente?
Me siento bien gracias, respondí y asustado me pregunte: --Que pasa? Que me paso? Donde esta Lila?
En estos momentos voy en busca de la Dra. Rush, si necesita algo por favor solo apriete este botón.
Bastante desorientado aun, mire mi cuerpo y con algo de esfuerzo logre ponerme de pie, despacio camine hacia la ventana que se encontraba cerrada y por el vidrio observe los automóviles, el humo y la gente afuera.
En un rato la Dra. y la enfermera entraron a la habitación y se asustaron al verme junto a la ventana, de inmediato me llevaron y sentaron en la cama realizándome varias preguntas y chequeos.
Le pregunte a la Dra. Rush porque estaba ahí: --Sr. Cole, el pasado 03 de Marzo usted se dispuso a viajar con su hermano el Sr. Harol Cole, lo recuerda?
Si por supuesto, está bien? --Sí señor, él se encuentra bien y ya fue dado de alta.
El avión tuvo un desperfecto mecánico generando un accidente aéreo bastante aparatoso, usted fue uno de los sobrevivientes de más gravedad, sin embargo, en contra de todos los pronósticos, usted está hoy conversando conmigo en aparente perfecto estado.
--Que día es hoy? Le pregunte: --Es Jueves 03 de Abril y son las 06:13a.m.Vamos a proceder a hacerle unos exámenes, ya su familia fue informada, la enfermera Grissom se quedara con usted.
Estephan: Gracias.
Camila: Sr. Cole si en algo le puedo ayudar por favor no dude en decirme.
Estephan: Me puede ayudar diciéndome solo Estephan.
Camila: Sonrió y prosiguió: Es bueno ver que se encuentre bien, como dijo la Dra, su situación fue bastante crítica y el poder estar conversando con usted es muy gratificante.
Estephan: Yo no recuerdo nada del accidente.
Camila: Considérese afortunado. Y nerviosa me indico: --Quiere que abra la ventana?
Estephan: Por favor quiero que esa ventana permanezca cerrada.
Camila: Si señor, de acuerdo.
Sé que la enfermera Grissom era amable conmigo pero yo añoraba otra vista a través de esa ventana
Minutos después entraron mi madre y mi hermano.
Mama me miro con sospecha y sonriendo la salude: --Hola Mama y ella llorando de felicidad exclamo: --Te acuerdas de mí. --Como podría olvidarte le dije.
Mi hermano se veía bastante afectado, solo me abrazo y me dijo: --Por qué tardaste tanto? Que gusto que estés devuelta.
Conversamos por largo rato, de lo que paso.
Ellos se notaban algo cautelosos al hablarme, me imagino que por órdenes de la Dra.
La enfermera Grissom observaba y tomaba apuntes.
Mi hermano con emoción me contaba, que hubo momentos complicados con el trabajo pero que de alguna manera yo estaba ahí ayudándolo y siguió hablándome: --Recuerdas aquellas dos compañías inmobiliarias SJG S.A., yo solo recordaba una y estaba muy confundido con las propiedades que se había negociado por miles de millones de dólares, entonces dije: --Hermano, ayúdame! Y de la pizarra de la oficina cayó sobre mi escritorio una nota donde estaban escritos los nombres de ambas compañías, Increíble no?
Yo jamás las hubiera podido encontrar y si lo hubiera hecho, tampoco lo habría notado, pero fue ese momento en que pensé en ti que revise los nombres y me di cuenta que se referían a la misma compañía.
Yo, confundido, recordé una llamada de mi hermano consultándome sobre eso y que fue Lila quien me había advertido de la situación.
Por momentos no tenía claridad, pensaba mucho en Lila, pero no me atrevía a preguntar.
Y en eso mi madre dirigiéndose a la enfermera expreso: --Ah Camila, por favor disculpa que no te haya saludado pero como comprenderás estoy extasiada de la emoción.
--No se preocupe Sra. Wachtell, respondió.
Como no me voy a preocupar si es por ti que mi hijo hoy habla conmigo.
Estephan, esta señorita que ves aquí, cuido de ti día y noche, te hablaba y te atendía con verdadera entrega, hasta una vez la sorprendí cantando una cancion para ti.
Ella sonrojada sonreía.
Yo la mire y con un sincero gesto le agradecí lo que según mi madre ella había hecho por mí.
Camila por su parte acepto el agradecimiento con humildad y le advirtió a mi madre y a mi hermano que lo mejor era que yo descansara y los invito a retirarse.
Cuando estaban a punto de irse, llame a mi hermano y le consulte: --Harol, quiero que me aclares algo por favor; quiere decir que el vuelo que tomamos y se accidento nunca llego a su destino? y el respondió: --No mi hermano y se despidió.
La sensación que tuve después de la respuesta de mi hermano fue peor que la tuve al despertar, al confirmar que Lila nunca existió, que solo había sido un sueño, fue algo devastador.
Esa noche llore como un niño y por primera vez en años, clame rogando poder soñar con ella al menos una vez más.
También, recuerdo en mi desconsuelo, desear volver a mi estado casi vegetativo, si solo así podría estar con ella.
Los días pasaron, fui examinado por varios doctores quienes realizaron diferentes procedimientos para determinar los posibles daños, pero como dijo la enfermera Grissom, milagrosamente estaba bien.
Ella estuvo conmigo todos esos días y también noches cuidándome.
Siempre fue muy atenta conmigo, ella a pesar de desconocer la razón, sabía que sufría y a su manera trataba de consolarme, a veces con éxito, otras no, pero le agradezco su esfuerzo y sobre todo su discreción.
La noche antes de salir del hospital estaba feliz de irme, me sentía mejor.
De alguna manera el dolor emocional había disminuido, convenciéndome a mí mismo que el volver a mi vida, traería con ella la normalidad.
Esa noche dormía y escuche cuando Camila, mi enfermera, entro a la habitación, imagino que cumpliendo con su guardia.
Ella se disculpó conmigo, ya que noto que me había despertado, pero estaba preocupada ya que el aire acondicionado de la sala estaba presentando inconvenientes desde hace días atrás y me pidió permiso para abrir la ventana.
Yo estaba algo somnoliento y debí decirle que sí, ya que sentí una fresca brisa en la habitación.
También me pareció escuchar en la oscuridad, como algo cayo aparentemente de sus manos, sin embargo yo continúe durmiendo.
No sé si había amanecido o estaba por amanecer, yo posiblemente dormía, no lo sé, solo sé que respire profundo y Lila regreso a mí.
Me senté a la orilla de la cama y trataba de abrir mis ojos pero los rayos del sol que entraban por la ventana me cegaban.
Entonces ella al moverse, con su cuerpo parcialmente cubriéndolos, me dejo verla otra vez.
La emoción que sentí no me dejo pronunciar una sola palabra.
Ella se encontraba sentada a la orilla de la ventana, sus hermosos ojos me miraban y entonces me dijo muy suavemente: --Hola.
Se bajó de la ventana, dejando ver a través de ella una hermosa vista al océano.
Yo apenas si pude decir su nombre: --Lila
Lila: Qué bueno es vernos otra vez.
Estephan: Dónde estabas?
Lila: Aquí, esperándote, como suelo hacerlo.
Me acerque a ella y esta vez fui yo quien cerré mis ojos pidiéndole un beso, un abrazo, que se quedara conmigo.
Ella rozo su mejilla con la mía y acariciándolas tomo mis manos diciéndome al oído: --Gracias Estephan.
Yo, confuso la mire y ella prosiguió: --Porque sin saber cómo, regresaste. Desconocías donde estaba y me encontraste. No sabías como amarme y me amaste otra vez.
Ahora ambos podemos continuar.
Angustiado le dije: --Yo solo de tu mano podre continuar. --No te angusties Estephan con amor me dijo.
Lo que sentí a continuación no puedo describirlo con palabras que ustedes o yo podamos entender, solo alcance a preguntarle: Tengo que despertar? --No dormías… y por favor no olvides el diario.
Me vi sentado en la orilla de la cama, mire a mí alrededor, tratando de convencerme a mí mismo de esta vez no perder el control, no desatar mis emociones y ser más racional, ya que temía que me estaba volviendo loco.
Sin embargo, no pude evitar sentirme infinitamente agradecido y feliz por haber tenido la oportunidad de ver y sentir a Lila otra vez.
Mire hacia la ventana acercándome a ella, tal vez, con la ilusión de ver el mar y sentir su brisa, pretendiendo que nada sucedió.
Me asome y lo que vi fue una jardinera que colgaba de la parte de afuera de la ventana y ahí plantada estaba, una hermosa y fragante lila.
Ahí me quede por largo tiempo y entre llanto y risa, desconcertado, no podía creer como sugestionado por el aroma de una flor, tuviera semejante experiencia.
Pero luego, este núcleo en el pecho que me presentaron y que inevitablemente termine por conocer, al menos mejor, durante mi tiempo en coma, me decía que las cosas no eran ni podían ser así.
Vinieron a mi mente entonces, como destellos, imágenes de mi niñez y recordé con profunda emoción a Lila.
Ella fue mi amiga, si es cierto, ella todos los días llegaba a jugar conmigo.
Siempre me esperaba si algo tenía que hacer y recordé lo que me decía: --Te estaré esperando, como suelo hacerlo.
Yo la quería, era mi mejor amiga, me acompañaba siempre que estaba solo o triste.
Nunca le conté a nadie acerca de ella porque era mi amiga secreta, solo mía.
Ahora que lo pienso, por eso tal vez mi madre me decía que era retraído y hermético, y es cierto, porque solo con Lila quería estar.
Hasta que un día, después de jugar, me dijo que era hora de despedirnos, por un tiempo, teníamos que crecer y propósitos que cumplir.
Recuerdo haber estado tan emocionado con la idea de crecer, que no preste atención a su sentida despedida, y sin saberlo también, me marcaria para siempre.
Pude concluir entonces, que Lila siempre estuvo conmigo en mi mente y también en mi corazón, pero como un producto de mi imaginación de niño y luego por el trauma de un accidente, nada más que eso.
Pero el producto más valioso y hermoso para mí, que una vez mi mente pudo haber creado y que lo atesorare hasta el día que muera.
Llegaron mi madre y mi hermano a recogerme, yo estaba muy feliz de verlos.
Deje mis delirios a un lado y les dije que ya estaba listo, solo me faltaban unos cuantos libros por recoger.
Mi querida madre que sufre de crisis de ansiedad, empezó rápidamente a recogerlos por mí.
Recogió uno que se encontraba en el suelo, y me pregunto: --Este también? Y yo sin mirarla le dije que sí, que todos eran míos porque ella se había encargado de instalar una sucursal de la biblioteca pública de Nueva York en mi habitación.
Regrese a mi casa, a mi trabajo, a mi vida, a continuar.
No les diré que olvide o quiero olvidar a Lila, la llevare en mi corazón hasta el día que la vuelva a ver, si es que así ha de ser y espero que así sea.
Una noche, en mi casa, buscando que hacer, recordé los libros que mi madre me había llevado cuando estuve en el hospital y busque la caja que aún no había desempacado.
Abrí la caja y un pequeño libro color purpura estaba por encima de los demás, lo abrí y en su interior decía: El Diario de Camila.
Lo mire con gran asombro ya que recordaba haber visto todos los libros de esta caja a excepción de este y como música escuche nuevamente las palabras de Lila: --No olvides el diario.
Con ansiedad pero también con escepticismo empecé a leer y en su primera página decía: Camila Grissom y todos sus reflejos.
Recordé la noche antes de salir del hospital que algo había caído al suelo antes de que Camila dejara la habitación.
Me sentí mal por estar leyendo su diario sin su consentimiento, pero no podía dejar de hacerlo.
En sus páginas solo había historias importantes para ella, lo puedo notar por la profundidad y el sentimiento con que las escribe, además de las fechas.
A medida que sigo leyendo puedo ver a una mujer sensible, apasionada pero sobre todo muy humana.
Mi sorpresa fue mayor cuando al pasar la hoja, la fecha que estaba anotada era el 03/Marzo, día en que fui hospitalizado y el día en que nos conocimos según su Diario.
Diario:El día de hoy conocí a un hombre, su nombre es Estephan.
Me asignaron como su enfermera en el hospital.
No me gusta escribir sobre mi trabajo, pero no es por eso que lo hago, es por él.
Es un hombre joven y apuesto, pero se encuentra en coma debido a un accidente.
Siento pena por él.
He tomado su mano y tuve una deliciosa sensación que recorrió mi brazo y posteriormente mi cuerpo y en ese momento, algo o alguien en mi corazón me ha dictado la orden de ayudarlo y así lo hare.
Antes de seguir leyendo, observe las fechas de las paginas siguientes y pude notar que ella estuvo todos los días y noches a mi lado incluso cuando sus jornadas de trabajo habían finalizado.
Todos los días abría la ventana para mí con la esperanza de que el sol y la brisa causaran un efecto positivo en mí.
Describía como me baño la primera vez, con un cariño y ternura que ella no sabe explicar, empezó a rodearme y con sus manos tomo agua y suavemente mojo mis hombros una y otra vez.
Mi madre y mi hermano habían traído música de mi casa, ella la puso para mí e incluso me canto, un talento que no poseía, pero que lo hacía para mí.
De esa manera se fue dando cuenta que no solo se preocupaba por mí y por cumplir lo que se le había encomendado, se sentía atraída y los sentimientos empezaron a florecer.
Diario:17/Marzo:
Esta noche después de mi trabajo me he quedado con él, he tomado su mano y mirándolo he visto como ha abierto sutilmente sus labios y he querido pensar que me ha pedido que lo bese y así lo he hecho.
Diario:20/Marzo:
Hoy fue un día caluroso y el aire acondicionado de la sala ha estado dañado.
Vi sudor en la frente de Estephan por lo que decidí llevarlo a refrescarse.
Una vez en la ducha por mi torpeza he mojado un poco mi ropa, lo mire y nuevamente he querido pensar que quiere que me desvista para él y así lo he hecho.
He puesto sus manos sobre mí, las mías en él y nos hemos amado.
No sé qué me pasa, que estoy haciendo y lo que hare, solo sé que me he enamorado de él.
Diario:03/Abril:
Hoy Estephan despertó y pude ver sus hermosos ojos mirándome mientras me hacía tocar el cielo.
Estaba sorprendida, nerviosa y acongojada, pero sobre todo muy feliz por él, sin embargo, una inmensa amargura ha invadido mi alma, él no sabe quién soy, lo que he hecho por él y lo que siento.
Diario:09/Abril:
Estephan está por dejar el hospital.
Creo que he cumplido con mi tarea, él está bien ahora, sin embargo, hay una enorme tristeza que lo invade, pero que también con el amor que siento por él, he tratado de sanar, algunas veces con éxito, otras no.
Mi corazón está roto. Las lágrimas se han asomado a mis ojos cada vez que lo he visto.
Creo que por momentos llegue a pensar que él no dormía, solo no estaba despierto y era yo quien soñaba con él.
Cuando termine de leer, estaba completamente abrumado.
Me pregunte como Camila había podido introducirse en ese estado en el que estaba y encontrarme? Como se había enamorado de mí? Y yo, me habría enamorado de ella?
Lo que hizo no estuvo bien, pero luego pensé: Lila, siendo cómplice como lo fue conmigo de niños, conspirara, enseñándome todo lo que para mí, por elección, había sido desconocido e intimidante como lo era el amor y todos sus reflejos.
Solo ella podía hacerlo, fue mi primero y mi único amor.
Y estrechando mis manos contra mi cabeza, llegue hasta pensar y sobre todo desear con todo mi corazón, que Lila vivía en Camila; instrumento escogido por ella, para estar y quedarse aquí conmigo.
No quería idealizar a Camila, ni menospreciar sus sentimientos y lo que había hecho por mí.
Quería creer que había un significado aquí; por las lágrimas que derrame quedando apenas con fuerzas para respirar. Cuando no sabía de donde venía ni hacia donde iba, sin tampoco poder moverme. Por cada mañana que amanecí extrañándola. Porque amaba a Lila, no era un producto de mi imaginación o de las circunstancias.
Era un hermoso y poderoso ser que me acompañaba, pero que sucumbió ante mí, volviéndose frágil, y siendo yo quien la encontré, recordé como amarla y así ella pudo amarme otra vez y esta vez, tal vez, para quedarse y ambos de la mano continuar.
Dicen que se puede vivir una vida entera sin haber despertado jamás y yo no quería ser uno de esos.
Sentía mi corazón latir como solo una vez lo sentí hacerlo y eso fue suficiente para mí.
Tome el teléfono y llame a mi madre, conociéndola, sabía que le había enviado algún obsequio a casa de Camila por sus servicios.
--Hola Mama; necesito la dirección de Camila. Y mi madre sin ninguna objeción me la facilito. ‘Casualmente’ vivía a unas cuantas cuadras de mi casa.
Me vestí, guarde el diario en mi chaqueta y salí a caminar.
Pensé que así podría aclarar un poco mis sentidos y poder reaccionar de una forma apropiada en cuanto me encontrara con ella, sin embargo, cada vez que me iba acercando, ese pensamiento se volvía menos relevante.
De pronto... paso junto a mí… fue tan rápido que apenas si pude verla.
Ella se detuvo a centímetros de mí y volteo a verme, estábamos tan sorprendidos los dos.
Nos miramos y esta vez no tuve que hacer ninguna excepción, me complacía observarla, era hermosa, note que su cabello ahora estaba corto.
Yo no sabía que decirle y entonces ella me saludo:
Camila: --Sr. Cole, que gusto volver a verlo, usted se encuentra muy bien.
Estephan: --Por favor Camila, solo Estephan, recuerdas?
Camila: --Si, Estephan.
Estephan: --Vine a buscarte, para traerte esto. Creo que se te cayó en la habitación del hospital donde me encontraba.
Camila: --Lo leíste? Mirando el Diario y con voz tímida y avergonzada me pregunto.
Yo mire a mí alrededor pensando que responder, sin éxito y una inusual brisa comenzó a soplar y como una inspiración tome su mano diciéndole: --Me complacería mucho caminar contigo y acompañarte hasta tu casa.
Ambos caminamos hacia su casa que no se encontraba muy lejos de donde estábamos y el reflejo de una ilusión se asomaba en nuestros rostros.
Llegamos a su casa, y ella visiblemente emocionada al igual que yo, me invito a pasar.
Sera un placer le respondí.
Ella temblaba, impidiéndole poder abrir la puerta, no sé si el motivo era lo que estaba sucediendo o lo que estaba destinado a suceder
Yo tome sus delicadas manos entre las mías y no pude evitar pensar que ellas me cuidaron, sanaron mis heridas e incluso me amaron, antes que yo.
Entre los dos abrimos la puerta, entramos y sería el instinto tal vez, lo que me hizo dirigirme directamente hacia su jardín, que para mi sorpresa, estaba repleto de hermosas y fragantes Lilas.
Yo, cerré mis ojos y respire profundo…
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