LAS MÁSCARAS
LAS MÁSCARAS
Suspendidos del mismo hilo
como dos arañas en el telar
nos miramos con simultánea ansiedad
y con esa intensidad nos rechazamos.
Tú viras al frente, yo hacia atrás.
Acudimos al encuentro
de un olvido circunstancial.
Y sumergidos en ese cielo
como peces fuera de la mar
nos atragantamos de un espejismo
parecido a la felicidad.
Hay astros en el cielo
y nubes más firmes, que su brillar
a dónde vas me llevas,
a donde voy me sigues
y este desencuentro parece no terminar.
Sonríes a los demás,
te llenas de alegrías huecas
porque el que está contigo, no soy
ni la mano que te abraza soy,
ni en la sonrisa
que se apaga estoy.
Tampoco la del vestido rojo
en donde asoma más allá de una rodilla
eres tú,
y menos aquella que reclama
tu tiempo y tu espacio
en ese altar que dice: Te extraño
al que sólo tú puedes entrar.
Llamarada que se extingue
en la tierra húmeda de tu ausencia.
Al final de la alambrada
sin obstrucciones aparentes
la telaraña de la vida sigue allí.
En su vaivén de olas
bajamos y subimos
apagando del alma, la ilusión
¿Qué luminosa estrella doblegará tú orgullo?
¿Qué ráfaga de viento, como una fecha,
doblegará el mío?
Suspendidos,
en el mismo hilo sin fin,
pendientes el uno del otro,
nuestra ansiedad aguarda.
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